opinión

El crecimiento económico es imposible sin una buena red de infraestructura

Todo país que cuente con ella, y con el adecuado equipamiento, tendrá al desarrollo de su lado. ¿Cómo está Colombia en esta materia?


Clara Inés Pardo Martínez*

La competitividad de una nación y de su sistema de producción dependen en gran medida de las cualidades de su infraestructura y de los equipamientos. Si un país no cuenta con una eficiente red de corredores viales, puertos marítimos y aeropuertos, será poco atractivo para los inversores, les ofrecerá menos garantías a las nuevas industrias, cerrará sus puertas al comercio internacional y al turismo; y tendrá una afectación enorme en su crecimiento. Por eso cada Estado debe diseñar un plan robusto en el que la infraestructura y el equipamiento sean protagónicos. Un plan que atienda las necesidades y particularidades de cada región.

De acuerdo al reporte del índice global de competitividad 2019, Colombia ocupa el puesto 57 con un puntaje de 62,7 sobre 100; y es la cuarta economía más competitiva de América Latina. En el área de infraestructura, este índice evalúa 12 aspectos fundamentales, entre ellos, la conectividad vial de los aeropuertos y el transporte marítimo, la calidad de la infraestructura vial y de servicios públicos, la densidad ferroviaria y la eficiencia de los servicios ferroviarios, portuarios y de transporte aéreo. La buena noticia es que Colombia logró mejorar en este sector y hoy ocupa el puesto 81, entre 141 países, con un puntaje de 64 sobre 100. Estos resultados evidencian la necesidad y requerimientos de mejorar la infraestructura del país, lo cual generará a futuro una mayor competitividad.

Lograr el equilibrio

¿Cuáles son los departamentos y las ciudades colombianas con la mejor infraestructura? Si nos ceñimos a los índices más recientes, calculados por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, las primeras posiciones en esta materia las ocupan Bogotá, Antioquia y Medellín. En el estudio, la mayoría de las entidades territoriales tienen puntajes que oscilan entre 6 y 4 puntos.

Al revisar estos resultados queda en evidencia la disparidad que hay en las diversas zonas del país en dicho campo. Para equilibrar este panorama, para cerrar las brechas, se necesitan políticas diferenciadas, focalizadas, que permitan fortalecer la infraestructura, la maquinaria y los equipos en cada región, de acuerdo con sus prioridades, su competitividad, la orientación de mercado, la exposición a la competencia y el tipo de producción.

La infraestructura y los equipamientos son cruciales para el fortalecimiento de la competitividad. Estos permiten que las organizaciones y los ciudadanos cuenten con mejores dotaciones para realizar sus actividades. Está claro, que si los corredores viales, por ejemplo, se construyen siguiendo un buen plan, atendiendo las necesidades locales, con ellos se facilitará la movilidad y el intercambio de bienes y servicios. Así se obtienen mejores resultados económicos y se le da la bienvenida al desarrollo.

¿Qué le falta al país para lograr esos objetivos? Fortalecer y asegurar la accesibilidad, garantizar la facilidad de movimiento, la calidad, el mantenimiento y la seguridad en el suministro de los diferentes bienes y servicios que se producen. Si contara con todos estos requerimientos las organizaciones podrán aumentar su producción, reducir sus costos, fomentar la innovación y sus clientes disfrutarán de mejores servicios y dotaciones.

El futuro del sector de la infraestructura y los equipamientos será promisorio en el país si los inversionistas encuentran las condiciones favorables, si las localizaciones cuentan con una fluida movilidad de personas y mercancías, si tienen pocas restricciones, un buen transporte y una adecuada logística, entre otras ventajas. Pero, como anoté anteriormente, la clave está en la planificación de la infraestructura, en seleccionar y priorizar qué requiere cada red y cuáles son las demandas de las diferentes regiones. Con esta perspectiva clara se contribuirá al crecimiento del país.

*Docente de la Escuela de Administración y Centro de Estudios para la Competitividad Regional (Score), de la Universidad del Rosario.

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