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| 12/2/2019 12:00:00 AM

La modelo Juliana Robledo habla de su depresión y por qué decidió hacerla pública en Instagram

La modelo y actriz comenzó una serie de videos en Instagram para hablar sobre su depresión. Francisco J. Escobar S., quien sufre un trastorno de ansiedad, la entrevistó.

Entrevista a Juliana Robledo sobre la depresión "Una noche, al llegar a mi apartamento, no me pude bajar del carro y me quedé ahí, llorando durante horas, sin entender qué me pasaba", Juliana Robledo. Foto: Bani Gabriel Ortega

PATXO ESCOBAR: ¿Por qué decidió hablar de su depresión en Instagram?

JULIANA ROBLEDO: Porque muchísima gente la padece y pocos saben cómo enfrentarla. Es más, la ocultan. Este es un trastorno que será más fácil de llevar si compartimos nuestras experiencias. Eso es lo que estoy haciendo en Instagram TV. También colaboro con mi amiga, la modelo y psicóloga Diana Marín, en el proyecto de salud mental Hablemosdementes.

P.E.: Las cifras aterran. Según la Organización Mundial de la Salud más de 322 millones de personas sufren de depresión en el mundo, y el 4,7 por ciento de los colombianos la padece. Pero pocos lo cuentan, ¿no?

J.R.: En nuestro país asumimos los trastornos mentales con vergüenza, como si fueran una excepción. Mira, yo no soy una experta, no estudié psiquiatría, pero conozco bien la depresión y vivirla en soledad no es la solución.

P.E.: ¿Se tomó su tiempo antes de subir el primer video?

J.R.: Dudé un poco al principio, hice un par de pruebas, lo consulté con algunos amigos y sentí que estaba lista. Durante esos días, además, estaba inmersa en muchas lecturas sobre mindfulness, la ‘atención plena’, que tantos nos ayuda para combatir la depresión.

P.E.: En mi caso, la atención plena me ha servido para soportar mejor mis trastornos de ansiedad y los ataques de pánico…

J.R.: Claro, ella nos invita a conectarnos con el momento presente, es una belleza.

P.E.: Nos pusimos ‘profundos’, los lectores querrán pasar la página…

J.R.: Je, je, no lo harán. Deberían ponerlo en práctica, eso les servirá mucho si sufren de estos trastornos. Yo la descubrí cuando leí Mindfulness for Beginners, del profesor Jon Kabat-Zinn. Así ayudaba al manejo del estrés de los enfermos terminales.

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P.E.: ¿Cuándo descubrió su depresión?

J.R.: Me la diagnosticaron en febrero de 2013. Una noche, al llegar a mi apartamento, no me pude bajar del carro y me quedé ahí, llorando durante horas, sin entender qué me pasaba. Llamé a mi papá, que es médico, y le dije: ‘no puedo más’. Él me recomendó un muy buen psiquiatra y así comencé mi tratamiento. Yo sentía una desolación y una angustia permanentes.

P.E.: Bienvenida al club…

J.R.: ¿También te pasa?

P.E.: Sí, tengo una ‘bella’ voz interior que me hace ‘bullying’.

J.R.: ¿Y qué te dice la voz?

P.E.: Lo habitual, que no sirvo para nada. Y, como soy ansioso, que el futuro será peor. Pero he aprendido a detectarla y a desoírla.

J.R.: Je, je. La voz interior. La noté cuando comencé la terapia. Con razón vivía cansada y sin energía: todas mi fuerzas las usaba para criticarme. “Eres perezosa, Juliana”, me gritaba la voz. “No lo vas a lograr, Juliana”, me aseguraba. Ahora ya puedo acallarla. Todos podemos.

P.E.: ¿Qué más descubrió en su terapia?

J.R.: Que debía reconciliarme conmigo misma, con una etapa de mi vida que detesté.

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P.E.: La adolescencia…

J.R.: Sí. En esos años era una niña demasiado alta, no tenía curvas, no podía bailar y tenía acné. Los niños no se fijaban en mí, pero en mis amigas sí. Y comencé a asumir una pose muy odiosa. Me vestía de negro y decía que estaba de luto por la humanidad. Me costaba relacionarme. Pero hoy puedo mirar con más compasión a esa Juliana. Ya la entiendo. La acepto. He curado las heridas.

P.E.: ¿Toma medicamentos para la depresión?

J.R.: Sí, y me han servido, pero no todas las personas que sufrimos este trastorno necesitamos medicarnos, y eso la gente tiene que saberlo. La medicación adecuada, en caso de que se requiera, la vamos a encontrar con un psiquiatra que conozca bien nuestro caso. La misma pildorita no les sirve a todos los pacientes.

P.E.: Mi ansiedad me enseñó a valorar más la vida, ¿qué enseñanza le ha dejado la depresión?

J.R.: La introspección. He aprendido a mirarme sin criticarme tan fuerte, a contemplar lo que sucede en mi interior y aceptarme como soy, con mis dudas, mis fallas y mis fortalezas y logros. Hoy puedo decir que convivir con mi depresión ha sido una experiencia bonita, gracias a ella me conozco mejor, y hasta me animó a leer libros de autoayuda, esos que siempre critiqué. Hoy me divierto leyendo Ultimate Confidence: The Secrets to Feeling Great About Yourself Every Day, de Marisa Peer. Y con frecuencia me pregunto, ¿pero cómo diablos puede ser tan optimista esta señora? A veces, en las mañanas, me despierto pensando en sus palabras y me digo: “Juliana, ¡eres lo máximo!”. Me escucho. Me río. Me lo creo. Funciona. ¿Por qué no?

*Periodista.

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