Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

| 5/30/2019 12:00:00 AM

Los santanderanos que han marcado la vida del escritor Gonzalo Mallarino

Desde joven, este poeta y escritor colombiano ha convivido con distintos santandereanos, a quienes hoy recuerda en estas líneas.

Santanderanos que marcaron la vida del escritor Gonzalo Mallarino Gonzalo Mallarino, columnista de los Especiales Regionales de Semana. Foto: Esteban Vega La Rotta

Gente muy cercana a mi corazón ha sido de Santander. La familia de mi amigo, Juan Manuel García Gómez, es de allá. Nos hemos acompañado y querido desde chiquitos. Tal como si nos hubiera amamantado la misma mamá.

Veo la vieja casa familiar, a la que íbamos en vacaciones, en el marco de la plaza de San Gil. Era como la querría el poeta León Felipe: solariega y blasonada. Recuerdo a la abuela Julieta, sus pasos, sus manos, su corazón cariñoso. La casa semioscura, los largos corredores con ventanas, las habitaciones con velos, las cómodas de madera lustrosa. Abajo, mirando desde las barandas, veíamos el patio, la fuente, las macetas con helechos y trinitarios. Ahí, sí, el sol y el viento tibio de San Gil. Y de tantas otras partes de Santander.

Juan Manuel fue el primer médico colombiano en hacer un implante coclear. Esos implantes hacen oír a los niños, incluso cuando han nacido sordos. Eso siempre me ha llenado de orgullo. Juan Manuel, médico otorrino como su padre –Jorge García Gómez–, hizo esa hazaña. Y ministro de Salud que fue, el padre nos ha querido mucho, a todos los amigos, y nos ha hecho reír con su ironía, siempre a tiempo, siempre inofensiva.

De la emigración santandereana a Bogotá, Jorge García Gómez es un botón que hay que lucir siempre. Se empeñó en formarse como médico en el exterior y vino a ejercer a la capital, donde les enseñó a cientos de médicos en el país cómo se establecen relaciones con la comunidad científica internacional. En eso, el santandereano, ha sido un precursor.

Puedo oír ahora el río Chicamocha. Y pienso en esta tierra. De jovencito trabajé para santandereanos. Para don Armando Puyana y su hijo Eduardo, a quienes recuerdo con afecto. Fui por toda Colombia vendiendo whisky Johnnie Walker y vino Santa Rita, las marcas que ellos representaban. Pienso en Guillermo Sorzano, quien fue socio de mi viejo en una agencia de publicidad que montaron. Hombre delicado, fino, de una bella cultura. Pienso en una visita que hice a la UIS para hablar de mis novelas. El sol, el calor delicioso y las mujeres con sandalias como en la Roma antigua.

El recuerdo de esta tierra y de esta gente me llena de nostalgia. Hace unos días jugamos fútbol con un par de compañeros de mi hijo que son de allá. “Búcaros” los llamamos. Juegan bien. Pero sobre todo, nos hacen reír con la manera en que hablan. ¡Cómo le dan alegría al día!

*Escritor.

EDICIÓN 1951

PORTADA

Elecciones bajo fuego

Tres candidatos a alcaldías asesinados, cuatro a concejos, más de 40 amenazados y 402 municipios en riesgo de sufrir episodios de violencia política forman la antesala de las elecciones de octubre. ¿Qué está pasando?

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1951

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.