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| 12/10/2017 12:00:00 AM

¿Qué tienen en común Nueva York, Moscú y Tocancipá?

Todas impulsaron la idea de convertir sus estaciones de tren (o algunas de ellas) en bibliotecas temporales. La de Tocancipá seguirá siéndolo hasta que se construya la biblioteca municipal.

Estación del tren en Tocancipá es una biblioteca temporal Para 1906, Colombia contaba con 620 kilómetros de vías férreas. Cubrían territorios como Santa Marta en el Caribe, y Ambalema en el centro del país. Foto: Jorge Serrato

Años después de que a la estación del tren llegaran las historias sobre tierras lejanas que los viajeros traían a Tocancipá, comenzaron a llegar también las historias fantásticas que cuentan los libros, las novelas y los cuentos.

Al inicio del milenio, por una política pública nacional, algunas estaciones de tren se convirtieron en bibliotecas públicas. La idea era consolidar espacios culturales y educativos donde niños, jóvenes y adultos pudieran acercarse al mundo de la literatura.

El ingeniero Jorge Arias de Greiff en su texto Ferrocarriles en Colombia 1836-1930, cuenta que el primer ferrocarril que se construyó en el país fue el de Panamá, y que esto sucedió no mucho después de haberse construido en Inglaterra el primero de todos, a mediados del siglo XIX. Décadas después, en 1904, se consolidaron el Ferrocarril de La Dorada hasta Ambalema, el de Girardot hasta San Joaquín, el de Santa Marta hasta Fundación y el del Norte, desde Zipaquirá hasta Nemocón. Para 1906, Colombia contaba con 620 kilómetros de vías férreas.

De acuerdo con Mauro Díaz, coordinador patrimonial de Tocancipá, después de la construcción de esa vía, “se estableció la necesidad de otra línea que se denominaba Ferrocarril del Nordeste, el cual pasaba por Tocancipá, Gachancipá, Sesquilé y Chocontá, hacia Boyacá y Santander”.

Tocancipá vio llegar el tren por primera vez en 1926. Su construcción estuvo a cargo de la firma belga Société Nationale de Chemins de Fer. Para 1930, el Ferrocarril del Nordeste se extendió hasta Albarracín y un año después llegó a Tunja y Sogamoso. Con la consolidación de las minas de hierro de Paz del Río, en 1939, la Nación adquirió y prolongó la vía férrea hasta ese pueblo para facilitar el transporte del material extraído.

Con la liquidación de Ferrocarriles Nacionales en 1992, las estaciones de tren del país quedaron a la deriva. Algunos municipios, entre ellos Tocancipá, iniciaron un proceso en 1993 para recuperar lo que consideraban parte de su patrimonio. Siete años después, la solicitud inicial de la administración del momento establecía montar en la estación un museo, pero en 2004, por decisión del alcalde de turno y siguiendo la política nacional, se instaló allí una biblioteca.

Hoy, algunos abuelos llegan a la estación del tren y suelen pasar las horas sentados afuera. “En la actualidad el tren no está funcionado por esta vía, pero la gente anhela tenerlo habilitado para recibir a los turistas que quieran conocer Tocancipá”, asegura Díaz.

Cada fin de semana van niños con sus padres, atraídos por el servicio bibliotecario y las actividades que incluyen jornadas de lectura, manualidades y juegos de memoria.

Una estación de un medio de transporte llena de libros no es una idea descabellada. ‘Subway Library’, fue la campaña con la que la agencia de transporte de Nueva York remodeló, en junio de este año, una estación de metro para recrear el interior de la sala de lectura de la biblioteca pública de esa ciudad. Durante seis semanas, los viajeros accedieron, de forma gratuita, a cientos de libros en formato ebook.

Así mismo, el proyecto ‘Libros para el camino al aeropuerto’, fue la iniciativa con la que el gobierno ruso implementó en Moscú un sistema de bibliotecas móviles. Tres estaciones de metro albergaron un total de 150 best sellers de autores como Stieg Larsson y Stephen King. La Unión Rusa del Libro y Ferrocarriles Rusos reportaron que en 2015, en el aeropuerto Sheremétievo de Moscú, se descargaron más de 4.000 libros en seis meses.

Por ahora, mientras se construye una nueva sede para la Biblioteca Municipal, la estación del tren de Tocancipá seguirá siendo el escenario donde sus habitantes se reúnen para aprender y descubrir.

*Periodista de Especiales Regionales de SEMANA.

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