coronavirus

Estudio revela pistas sobre quiénes podrían padecer de covid prolongado

Advierten que el covid prolongado puede dañar los pulmones, el corazón y los riñones de los pacientes.


Un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario de Zurich, Suiza, y publicado en la revista Nature Communications, dio indicios sobre las causas del covid prolongado que afecta a muchas personas en el mundo que han resultado infectadas con el virus SARS-CoV-2.

Los científicos hallaron que aquellas personas que desarrollaron covid prologado presentan niveles más bajos de ciertos anticuerpos en la sangre, poco después de infectarse con la covid-19.

De confirmarse los hallazgos, por medio de estudios más amplios los científicos podrían llegar a desarrollar una prueba para predecir quién podría continuar sufriendo los síntomas semanas, meses e incluso años después de haber resultado infectados.

Queremos poder reconocer e identificar, lo antes posible, quién está en riesgo de desarrollar un covid prolongado”, indicó el doctor Onur Boyman, autor del nuevo estudio e investigador del departamento de Inmunología del Hospital Universitario de Zurich.

Como “muy prometedora” calificó la investigación Charles Downs, investigador de covid prolongado y profesor asociado en la Escuela de Enfermería y Estudios de la Salud de la Universidad de Miami.

“No existe una sola prueba, ningún estudio de imágenes, que pueda usarse para dar un diagnóstico” de coronavirus prolongado, e indicó “esto nos ayuda a movernos en esa dirección”.

Vale destacar que las formas graves del covid prolongado pueden dañar los pulmones, el corazón y los riñones de las personas, además de afectar su salud mental.

Efectos adversos luego de la vacuna en su mayoría podrían ser por sugestión

A pesar de que en varios países avanzan los planes de vacunación para hacerle frente al coronavirus, existen personas que se resisten a inocularse, algo que complica aún más aquello que los científicos han llamado la inmunización del rebaño, para evitar que el virus siga avanzando.

Entre la preocupación más común entre aquellos que aún se resisten a las vacunas contra la covid-19 están los posibles eventos adversos de las dosis.

Ante ese panorama, una reciente revisión de estudios arrojó que el efecto nocebo, una versión negativa del efecto placebo, es el responsable de más de dos tercios de los eventos adversos atribuidos a la vacuna contra el coronavirus.

Investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess en EE. UU. analizaron los datos de 12 ensayos clínicos de vacunas y hallaron que el efecto nocebo representó alrededor del 76 % de todas las reacciones adversas comunes después de la primera dosis y alrededor del 52 % después de la segunda dosis.

Dichos hallazgos que fueron revelados en la revista Jama Network Open indicaron que una proporción sustancial de los efectos secundarios más leves, como dolores de cabeza, fatiga a corto plazo y dolor en el brazo, no son producidos por los componentes de la vacuna.

Por el contrario, los investigadores establecieron que efectos como los nombrados anteriormente son generados por otros factores que se cree que generan la respuesta nocebo, incluida la ansiedad, la expectativa y atribuir erróneamente varias dolencias a haber recibido el pinchazo.

Vale destacar que el efecto placebo es un conocido fenómeno que mejora la salud física o mental de una persona después de tomar un tratamiento sin beneficio terapéutico farmacológico, por ejemplo, una pastilla de azúcar o una jeringa llena de solución salina.

Los eventos adversos después del tratamiento con placebo son comunes en los ensayos controlados aleatorios (...). Recopilar la evidencia sistemática con respecto a estas respuestas nocebo en los ensayos de vacunas es importante para la vacunación contra la covid-19 en todo el mundo, especialmente porque se informa que la preocupación por los efectos secundarios es una razón para no vacunarse”, indicó Julia W. Haas, autora principal del estudio.

Los 12 ensayos clínicos analizados incluyeron informes de efectos adversos de 22.578 receptores de placebo y 22.802 receptores de vacunas.