Digger (cines)

La última producción de autor que lanzará Warner Bros. antes de su triste fusión es una que vale la pena ser experimentada en la pantalla grande. En principio, ofrece una sátira que raya con la caricatura sobre los absurdos del poder en el presente. Pero no se queda ahí: adquiere varias dimensiones más en su desarrollo, muy de la vena de su director, Alejandro G. Iñárritu (The Revenant, Amores perros, Birdman, Bardo), que divide opiniones, pero nunca pasa desapercibido. Con una factura visual que apela a los contrapicados y monólogos sobreactuados por diseño, Digger se completa desde las capas y conversaciones que toca. Mira y se mofa de la figura del magnate petrolero y decadente, que antes podía ser considerado absurdo, pero hoy es el poder y gobierna con políticos y presidentes en el bolsillo. Esto, para mucha gente, puede ser incómodo. De eso se trata. Y, a la vez, logra exaltar al protagonista (Tom Cruise, que es Digger y el actor que interpreta a Digger) y lo destruye, como bien lo merece. En el trasfondo de esta producción también se exalta el poder del arte para denunciar a los criminales invisibles de una crisis ambiental, que, de nuevo, se está pordebajeando en el presente, y quién financia ese arte. Aquí, Iñárritu juega al teatro desde el inicio, con una dosis de absurdo a lo Charlie Kaufman, congregando un cuerpo de actores de primer nivel: lo de Riz Ahmed, John Goodman, Jesse Plemons y Sandra Hüller suma mucho, pero, claro, es Cruise quien carga con el mayor peso actoral, y triunfa.

Carrie (Prime Video)

¿Se justifica la nueva adaptación del libro de Stephen King, que Brian De Palma tatuó en el imaginario colectivo setentero con Sissy Spacek en cine? Sin duda. A esta entrega de ocho capítulos, que va en angustiante crescendo narrativo, se le siente la mano de su creador, Mike Flanagan. No solo ha adaptado tres obras del escritor en largometraje (The Life of Chuck, Dr. Sleep y Gerald’s Game); también creó tres de las mejores series de suspenso y horror en la historia: La maldición de Hill House, La maldición de Bly Manor y Misa de medianoche. Carrie 2026 sigue lineamientos clásicos: es una joven con poderes telequinéticos que recibe el escarnio del colegio que la recibe y responde con furia. Pero resuena fuerte en el contexto actual, sumando el entorno de la educación casera, el horror de salones de clase en riesgo de tiroteos y el efecto del matoneo virtual y la polarización sembrada en redes. La joven Summer H. Howell hace enorme justicia a la protagonista, y la apoya un gran reparto que incluye a Samantha Sloyan (su madre), Amber Midthunder (su profesora, genial en Prey) y Matthew Lillard (ícono de Scream, su rector). Lea nuestra charla con Midthunder y Lillard en este enlace.

Furia (Disney+)

En estos momentos, en el mundo real, el encubrimiento de los conocidos de Jeffrey Epstein y lo sucedido en la, hasta hace poco reputada, Universidad de Cornell indican que, antes que creerles a las mujeres y niñas violentadas sexualmente, se protege a abusadores sexuales, especialmente si son poderosos. Este excelente thriller, que ya completó su primera temporada y dejó sembrada una segunda, toca ese tema de frente. La trama narra desde la perspectiva de Alice Black, una agente del FBI interpretada por Emmy Rossum (competirá por el Emmy el año que viene, y probablemente lo gane), que sigue la pista de una mujer empecinada en encontrar a algunos de estos depredadores y darles justicia por mano propia. Si bien, en principio, es una clásica búsqueda de gato y ratón, adquiere matices complejos al hilvanar los trasfondos de la asesina y de la agente, mujeres, abusadas, lidiando con ese trauma de maneras muy distintas. El reparto suma a Scoot McNairy en un rol que debería educar a más de un hombre allá afuera y a Jake Lacy, pero las grandes revelaciones son las de Quincy Tyler Bernstine, en el rol de Nora Washington; Steve Way, en el rol de Alden; y Lola Petticrew, en el rol de la elusiva Catherine Grace.
