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“Estamos mamados”: empresarios pagan los platos rotos del segundo pico de la pandemia

Desde diversos gremios y empresas, los empresarios dicen que sus negocios fueron cerrados, a pesar de que no fueron focos de contagio de coronavirus.


Dos anuncios hechos esta semana por autoridades colombianas dejaron fríos a decenas de empresarios.

Por un lado, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, confirmó que durante las festividades de Navidad y Año Nuevo se dispararon los contagios, sobre todo en mayores de 50 años que tienen enfermedades precarias.

En su momento, la mandataria se enfocó en explicar las nuevas medidas que comenzaron a regir desde este martes en la capital, como el toque de queda nocturno y el confinamiento total para el fin de semana. No obstante, hubo un dato que sorprendió a más de uno.

Según López, de cada seis focos de covid que se presentaron en la ciudad, cinco se dieron dentro de los hogares. El foco restante se presentó en el comercio, aunque no se especificó si formal o informal. “El disparo de contagios fue producido fundamentalmente por reuniones familiares”, dijo la alcaldesa.

En la misma línea se pronunció el ministro de Salud, Fernando Ruiz. En una de las emisiones del programa ‘Prevención y Acción’ aseguró que, en algunas ciudades, más del 90 % de los contagios se dieron dentro de las viviendas.

La historia se repite

Más de un empresario en Bogotá y el país se pregunta por qué, entonces, las decisiones para hacerle frente a la pandemia en diciembre se enfocaron en ellos, y no en controlar el movimiento de personas hacia otros hogares o en las actividades informales.

Tanto el ministro de Salud, Fernando Ruiz, como la alcaldesa Claudia López aseguraron que los focos de contagio en diciembre se presentaron en los hogares.
Tanto el ministro de Salud, Fernando Ruiz, como la alcaldesa Claudia López aseguraron que los focos de contagio en diciembre se presentaron en los hogares. - Foto: Fotomontaje SEMANA

Consultado por SEMANA, el presidente de Fenalco Bogotá - Cundinamarca, Juan Esteban Orrego, esta es una claridad aún mayor de que el comercio formal está cumpliendo con los protocolos. “Nos agrada que la administración tenga consciencia de esto y, por ende, pedimos que haya un esfuerzo mayor por controlar el comercio informal y sensibilizar a la población para que cumpla con los protocolos, tanto en las calles como en las casas (...), y se dejen de poner restricciones al comercio formal”.

Otros directivos gremiales, que pidieron reserva, son más radicales y aseguran estar “mamados” del constante ataque de los mandatarios locales hacia el comercio, la industria y demás sectores económicos, que han invertido elevadas sumas en protocolos para seguir operando. Pero que hoy siguen sin funcionar al 100 %.

En esto coincidió Henrique Gómez, presidente de Acodres -que reúne a los restaurantes formales- quien señaló que las medidas excepcionales se están volviendo políticas de restricción constantes, lo cual los pone en jaque frente a la recuperación. Es el caso de los toques de queda nocturnos, que ahora serán permanentes, al menos hasta el 28 de enero.

“Es el absurdo mayor y es donde nos quejamos, porque para qué nos gastamos tiempo y plata haciendo protocolos oficiales y expedidos por resolución. Esto es un desastre. No era necesario cerrar el comercio formal” aseguró.

Claudia López

Y sentenció que este será un enero negro para la gastronomía, teniendo en cuenta que se está vendiendo “la mitad de la mitad”.

Pero no fue el único que reaccionó a los comentarios de la alcaldesa. Mauricio Santamaría, presidente de Anif, le hizo frente a los comentarios de López, acerca de los motivos de los mayores casos de coronavirus en la capital. En un hilo en Twitter, se preguntó: “¿Es decir que las celebraciones de Navidad promovidas por la misma Alcaldía, las protestas y la final del fútbol no tuvieron ningún efecto, a pesar de ser aglomeraciones? ¿Por qué cuándo las cosas salen bien se debe a la Alcaldía y cuándo salen mal a otros?”.

En su concepto, quedan más dudas que certezas sobre las conclusiones a las que llegó el Distrito, al asegurar que la culpa de la nueva ola de covid fue de los ciudadanos. Es más, señala que “muy poco PRASS está haciendo el Distrito para poder aseverar eso (que los focos se dieron en los hogares”.

El costo y las ayudas

Detrás de estas medidas hay unos elevados costos. No hay que olvidar que por cada día de cierres tempranos, cuarentena por localidades o confinamiento total, se afecta a la economía y, por ende, al empleo.

Según Fedesarrollo, la reducción del aparato productivo de comienzos de 2021 le costará al país entre $ 8,3 billones y $ 12,5 billones. “Los sectores de comercio, industria y actividades inmobiliarias aportarían los costos más altos. Por su parte, el mercado laboral también se vería afectado, con un aumento entre 0,6 y 0,9 puntos porcentuales en la tasa de desempleo (entre 146.000 y 220.000 desempleados)”.

Con la imposición de nuevas medidas de confinamiento, los planes de reactivación de restaurantes y otros negocios quedaron en veremos. No obstante, estos invirtieron decenas de millones de pesos en protocolos, que hoy de poco o nada les sirven.
Con la imposición de nuevas medidas de confinamiento, los planes de reactivación de restaurantes y otros negocios quedaron en veremos. No obstante, estos invirtieron decenas de millones de pesos en protocolos, que hoy de poco o nada les sirven. - Foto: Karen Salamanca

Estas cifras son menores a las calculadas el año pasado. Según el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, “esto se debe a la implementación de medidas menos restrictivas a las observadas entre marzo y abril del 2020, a la no aplicación de las medidas de forma general en el territorio nacional, y a la adaptación de las empresas y los trabajadores al nuevo contexto relacionado con la pandemia del covid-19.”

A pesar de lo anterior, sigue siendo un duro golpe para el país, que aún espera que el 2021 sea el año de la recuperación. Por lo pronto, desde el sector privado siguen analizando las implicaciones de los cierres y hasta dónde podrán aguantar.

Algunos ni siquiera lograrán llegar a finales de enero, cuando se espera comienza a reducirse el segundo pico de coronavirus.