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Así ha criticado la oposición el proyecto de reforma tributaria del Gobierno

El Gobierno espera aumentar el recaudo en poco más de $30 billones ante la crisis derivada de la pandemia del coronavirus.


Aunque estaba previsto que el texto del proyecto de reforma tributaria que será presentado a consideración del Congreso de la República se conociera este miércoles, el Gobierno nacional aplazó su presentación para después de la Semana Santa.

El Ministerio de Hacienda reveló a los gremios de la producción y a distintos grupos de legisladores que la iniciativa buscará aumentar el recaudo en poco más de $30 billones.

El Gobierno proyecta conseguir $10,5 billones adicionales por cuenta del IVA, $16,8 billones por cuenta de impuestos a personas naturales y $3 billones por las modificaciones al esquema de impuestos de las personas jurídicas, con lo cual el recaudo aumentaría cerca de 30 billones de pesos.

Y aunque no se conoce el texto oficial de la iniciativa, desde los partidos en oposición se han conocido críticas ante la posibilidad de que el Impuesto al Valor Agregado, IVA, se extienda a más productos de la canasta básica familiar. Esos cuestionamientos han provenido especialmente de las bancadas del Polo Democrático, la Alianza Verde y desde la lista de los Decentes, de la que forman parte, entre otros, el movimiento de la Colombia Humana del senador Gustavo Petro.

Fabián Díaz, representante a la Cámara del partido Alianza Verde, cuestionó no sola la reforma tributaria, sino la compra de aviones para las Fuerzas Militares: “El Gobierno Duque pretende sacar más de 25 billones del bolsillo de todos los colombianos imponiendo más impuestos a través de su nueva #ReformaTributaria. Quieren seguir exprimiendo a un Pueblo que padece hambre, mientras pretenden derrochar 14 billones en aviones de combate”.

El congresista dijo que “con esos recursos se habría mejorado la economía de los colombianos o ayudar en materia financiera a quienes se han visto afectados por la pandemia de coronavirus en el país”.

“Mientras quieren meterle la mano al bolsillo al pueblo colombiano, el Gobierno nacional sigue despilfarrando los recursos que son del pueblo, si supuestamente no hay recursos y no hay plata y se requiere una nueva reforma tributaria; entonces, no nos explicamos por qué andan queriendo gastarse más de 10 billones de pesos en aviones de guerra”, señaló Díaz.

A esos cuestionamientos se sumó el también representante a la Cámara David Racero, del movimiento MAIS - Colombia Humana, quien señaló: “Duque subirá impuestos a la clase media y a las personas de bajos ingresos. ¡Tendremos impuestos en el chocolate, la arepa, las carnes! ¡IVA hasta en la sopa!

“A quién le cabe en la cabeza y cómo lo pueden justificar que esos 10 billones de pesos no hubiesen servido para la reactivación económica, es completamente inconsecuente e irracional en términos económicos; pero peor aún, inmoral”, señaló Racero.

Y agregó que “no hay ninguna racionalidad económica que explique cómo el gobierno Duque afirma que es urgente la reforma tributaria para recaudar 25 billones a costa de bolsillo de la clase media, mientras hace una compra de aviones de guerra por 14 billones de pesos”.

Tras oponerse a la reforma tributaria propuso varias alternativas: 1. No comprar los aviones. 2. Aumento de impuestos a personas de alto ingreso. Impuesto de renta, dividendos, patrimonio. 3. Impuesto a quienes tienen tierras improductivas. 4. Eliminación de beneficios tributarios a bancos y empresas mineras. 5. Impuestos para combatir el cambio climático 6. Medidas para promover el emprendimiento. 7. Renta básica 8. Subsidios a la nómina”.

A esas críticas se sumó el senador del Polo Democrático Iván Cepeda, quien señaló: “La reforma tributaria que requiere la crisis de mayor desigualdad que deja la pandemia es lo contrario de lo que propone el Gobierno: debe aliviar la carga a los sectores populares y la clase media, y poner a tributar a los sectores que tienen grandes rentas”.

Así mismo, señaló que “luego de tanta palabrería presidencial para maquillar la reforma tributaria, llegamos a los asuntos concretos: habrá IVA para alimentos básicos de canasta familiar y declaración de renta a partir de ingresos de $3 millones. ¿”Ley de la solidaridad”? No: ley de la pauperización”.

Entre tanto, la representante a la Cámara Angela María Robledo escribió en su cuenta de Twitter: “Mano al bolsillo del trabajador y más IVA a alimentos, esa es la reforma tributaria que presentará Iván Duque. Trabajadores que ganen más de $2,5 millones mensuales a declarar renta y alimentos con IVA del 5 % ahora tendrían del 19 %. ¿Y de las gabelas a multinacionales?, ¡nada!

La congresista calificó el proyecto del MinHacienda como una “avionada” tras asegurar que la reforma que será presentada al Legislativo busca “recaudar poco más de $14 billones de pesos en un año, mientras se gasta esos mismos $14 billones en 24 innecesarios aviones de guerra”.

A pesar de esos cuestionamientos de la oposición, el Gobierno nacional explicó a los gremios de la producción que entre las modificaciones propuestas en materia de IVA, se propondrá en la iniciativa de eliminar los tratamientos preferenciales y mejorar la cobertura de la devolución del impuesto.

Y reiteró que, en cualquier caso, no se van a gravar alimentos adicionales a los que ya hoy están gravados, ni a sus cadenas de producción, pero sí quiere decir que aquellos bienes básicos que tienen en la actualidad una tarifa del 5 % del IVA ahora serán gravados con el 19 %.

Además, se elimina la categoría de exentos, con excepción de los productos para exportación. En este rubro se encuentran insecticidas, servicios públicos, libros, arrendamientos, entre otros.

En este sentido, el Gobierno insistió durante la presentación de este miércoles con el Consejo Gremial que el recaudo por este impuesto es muy bajo con respecto a otros países y por eso es necesario modificar el esquema de IVA.

En la presentación se puede leer que en Colombia solo se recauda el 39 % del potencial y que con la reforma la cifra aumentaría al 46 %. En Latinoamérica, esta cifra es del 58 % y en países de la OCDE, del 56 %.