calificación de riesgo

Deuda y dólares más caros, las consecuencias de que Colombia pierda el grado de inversión

Si bien el mercado proyectaba que se pudiera dar la rebaja en la calificación de Colombia, la decisión repentina de S&P Global Ratings lo “tomó por sorpresa”.


La calificadora de riesgo S&P Global Ratings decidió el miércoles rebajar la calificación de Colombia desde BBB- hasta BB+, haciendo así que el país pierda su grado de inversión por parte de una de las tres agencias calificadoras más relevantes del mundo.

¿Qué implicaciones tiene eso en la economía colombiana? El grado de inversión es una calificación que dan las agencias para determinar si un país paga sus deudas y compromisos de manera cumplida.

Esto quiere decir que los países con grado de inversión son más confiables para que las entidades multilaterales les presten dinero y más estables para que lleguen inversionistas internacionales. Además, al ser países con estabilidad y confiabilidad, las tasas de interés a las que les prestan recursos a los países en grado de inversión son mucho más bajas que las tasas de los países con grado especulativo.

Lo que causa el perder el grado de inversión es que las tasas de interés de la deuda de Colombia aumenten, haciendo que el financiamiento sea más caro y que la nación tenga que destinar más recursos a pagar sus compromisos.

La subida de las tasas de interés de la deuda de Colombia también impactarán las tasas de interés del mercado local, lo cual hará que los créditos y productos financieros (tanto a empresas como personas naturales) se puedan incrementar.

“Una de las consecuencias macro se da desde el punto de vista del endeudamiento más caro, lo que presionará las tasas de interés de toda la economía. Esto puede convertirse en un palo en la rueda para la recuperación económica”, dijo el economista jefe del Banco Agrario, Fabio Nieto.

Ahora bien, la incertidumbre que genera la pérdida del grado de inversión en los inversionistas extranjeros puede frenar la llegada de dólares a la economía colombiana, o incluso puede hacer que algunos de estos inversionistas saquen sus capitales del país, lo que podría causar un efecto de devaluación en el peso colombiano.

“En el corto plazo pensamos que tanto la tasa de cambio como las tasas de interés domésticas deberán subir generando bastante volatilidad”, dijo el economista jefe de Scotiabank Colpatria, Sergio Olarte.

Pese a la decisión de S&P Global Ratings, hay que decir que el mercado colombiano ya venía proyectando la pérdida del grado de inversión, por lo que los efectos pueden verse disminuidos.

“Muy en el corto plazo podremos ver un aumento en las tasas de interés por la noticia, pero en el mediano plazo no creo que esto presione mucho más las tasas al alza porque esto ya se venía descontando en los mercados. Uno esperaría en el mediano plazo un ajuste a esas tasas en respuesta a la anticipación”, dijo el director de investigaciones económicas de Corficolombiana, José Ignacio López.

Faltan las otras dos calificadoras

El hecho de que Colombia perdiera el grado de inversión por parte de una calificadora no significa que ya sea considerado como grado especulativo por todos los inversionistas y agentes económicos.

Mientras el país mantenga el grado de inversión en por lo menos dos de las tres agencias calificadoras, Colombia seguirá siendo atractivo y confiable para un gran número de actores.

“El grado de inversión es un concepto regulatorio. A veces se le pide a un emisor que tenga dos calificaciones en grado de inversión”, dijo López.

Sin embargo, la preocupación es que generalmente la decisión de una de las calificadoras, sobre todo de S&P, influye a las otras agencias a tomar el mismo camino.

“S&P ha sido históricamente la calificadora que anticipa el ciclo del grado de inversión, entonces que rebaje la calificación llevaría a que eventualmente también se perdiera con Fitch y eso llevaría ahí sí a perder el grado de inversión de manera completa”, explicó José Ignacio López.

En la actualidad, Fitch tiene a Colombia en el límite inferior del grado de inversión con una calificación de BBB- (misma que tenía S&P antes de la rebaja), mientras que Moody’s Investors Service tiene al país en Baa2, un escalón por encima del límite inferior del grado de inversión.

Decisión sorpresiva

Si bien el mercado proyectaba que se pudiera dar la rebaja en la calificación de Colombia, la decisión repentina de S&P Global Ratings “lo tomó por sorpresa”.

“El momento del movimiento fue sorprendente. Esperábamos una probabilidad muy fuerte de que Colombia sea rebajada este año por al menos una de las principales agencias calificadoras, pero creíamos que las agencias calificadoras esperarían hasta que se aprobara una reforma fiscal en algún momento de este año, muy probablemente a fines de junio”, dijo Andrés Pardo, director de Estrategia Macroeconómica para América Latina de XP Investments.

Al igual que Pardo, la mayoría de analistas esperaba que el Congreso aprobara una reforma fiscal y que ahí sí las calificadoras tomaran una decisión sobre la nota de Colombia.

“Es sorpresiva la decisión porque si bien el Gobierno había retirado la reforma (tributaria) se estaba anticipando que iba a presentar otra reforma. A medida que había la intención de que el Gobierno aumente de manera estructural su recaudo, resulta sorpresivo que S&P haya tomado la decisión ya y que no hubiera esperado a ver la reforma”, dijo López.

Y es que S&P Global Ratings fue enfático en que el retiro de la reforma fiscal y la imposibilidad del Gobierno de sacar adelante reformas estructurales fueron los principales factores que influyeron en la rebaja de la calificación.

Es de mencionar que S&P había mantenido la nota de Colombia hace un par de semanas, luego de que el Gobierno radicara la reforma fiscal en el Congreso de la República.

Para el excodirector del Banco de la República, José Antonio Ocampo, S&P Global Ratings “se equivocó” al tomar la decisión sobre la calificación de Colombia de manera tan premeditada.

“Se equivocó Standard & Poor’s al bajarle el grado de inversión a Colombia. Las calificaciones crediticias deben estar basadas en criterios de largo, no de corto plazo. En todo caso, todos los actores colombianos deben apoyar la estabilidad fiscal que ha caracterizado al país”, dijo Ocampo en su cuenta de Twitter.

Aún se desconoce si Fitch Ratings y Moody’s tomarán pronto una decisión sobre la calificación de Colombia, o si esperarán a ver qué sucede con la reforma fiscal que será presentada próximamente.