Si 2025 fue difícil, con un recaudo tributario que estuvo 10 billones de pesos por debajo de la meta prevista en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, en 2026 los malabares para tratar de equilibrar la propuesta financiera parecen complejos.
De hecho, varias fuentes consultadas confirman que no se tiene memoria de que en otra anualidad se hubiera demorado tanto la presentación del Plan Financiero, que es la hoja de ruta para el manejo de las finanzas en el año.
El documento ya habría sido presentado ante el Confis (Consejo Superior de Política Fiscal), pero —al parecer— se demora en el escritorio del presidente Gustavo Petro. No hay que olvidar que en anteriores oportunidades, el mandatario ha manifestado su desacuerdo con recortar gasto social.
Ahora, desde hace dos semanas, anunció la necesidad de hacer un recorte por 16 billones de pesos en el presupuesto, argumentando que no se aprobó la ley de financiamiento en el Congreso de la República ni se aceptó la declaratoria de emergencia por crisis fiscal.

Las cuentas chuecas
Lo cierto es que las cuentas para esta anualidad están más chuecas que en otras vigencias. Lo sucedido en 2025 marca un derrotero para la dificultad que ahora podría estar demorando el destape del Plan Financiero.
El crecimiento de la economía fue menor de lo esperado y los nubarrones son grises, incluso por el lado de la situación fiscal, con un déficit y deuda mayores a lo que se esperaba.
El apretón del cinturón en el gasto no se ha dado, como lo han recomendado múltiples estudios y voces de expertos, mientras que el Gobierno tampoco ha sido el mejor ejecutor. Un reciente informe de Corficolombiana evidencia que “la ejecución, medida como obligaciones sobre apropiaciones, fue del 87,9 %, inferior al promedio entre 2000-2024 en 2,2 %”.
Si se mira por el lado de la inversión, señala el informe de Corificolombiana, “las obligaciones sumaron $ 50,2 billones, alcanzando un 66 % del total de las apropiaciones, manteniéndose por debajo del promedio 2000-2024 (-9,8 %)”.
Deuda, la gran preocupación
El análisis de Corficolombiana indica que hasta la primera semana de febrero, el saldo en la DTN (Dirección del Tesoro Nacional) era de $ 12,5 billones, “un mínimo de los últimos cinco años para este momento del año”.
En contraste, hasta noviembre, el déficit total y el déficit primario del Gobierno se ubicaba en 6 y 3,2 % del PIB, respectivamente, siendo así el resultado más alto de la historia, a excepción de la pandemia.
Así las cosas, las dificultades para equilibrar la balanza en 2026 parecen estar siendo mayores. Más aún cuando se dan luchas internas entre quienes buscan mas espacio de gasto y los que abogan por disciplina fiscal.
