Recientemente, la Corte Suprema de Justicia se pronunció frente a una problemática creciente entre las familias colombianas y ratificó un tipo de protección hacia los padres por parte de los hijos. El alto tribunal se refirió exactamente a las responsabilidades que tienen los hijos con sus padres cuando estos han llegado a una edad avanzada.
Aseguró que estos deben recibir un pago, cuyo monto no puede ser reducido de un momento a otro. Este elevó además un llamado para la protección de estos adultos y la obligación que hay frente a la legislación colombiana, tras analizar un caso puntual.
El caso inició luego de que una pareja de adultos mayores acudiera a una Comisaría de Familia para solicitarle a sus seis hijos que les pagaran una cuota alimentaria. Se determinó que cada uno diera $60.000 mensuales para la manutención.
El pago se dio con normalidad tras la orden impartida, pero luego la madre falleció y los seis hijos decidieron reducir la cuota para el padre, de $60.000 a $30.000. Sin embargo, el hombre no estuvo de acuerdo con la reducción y decidió interponer una demanda en un juzgado de familia.

El tribunal le dio la razón al hombre, asegurando que los hijos tomaron la decisión arbitraria de reducir la cuota sin acudir a la Comisaría de Familia para que esta manejara la situación.

En segunda instancia, un tribunal le dio la razón a los hijos, asegurando que se debía respetar el derecho al debido proceso. Por ello, el adulto mayor llevó el caso hasta la Corte Suprema, asegurando que, con 80 y viviendo en una zona rural, se le vulneraban los derechos con esta decisión.
Aseguraron que el hombre dependía económicamente de sus hijos, dado que carecía de ingresos propios. Además, aseguró que se requería el cumplimiento de la obligación alimentaria.

La Corte determinó, bajo la Sentencia 12488 de 2025, que los adultos mayores pueden reclamarles a sus hijos el pago regular de una cuota alimentaria, destinada a garantizar su sostenimiento básico y la satisfacción de su mínimo vital.

El alto tribunal también criticó la reducción arbitraria de la cuota para el hombre, tras el fallecimiento de su esposa, asegurando que se ponía en riesgo la subsistencia del adulto mayor.










