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Mario Hernández
Mario Hernández. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. - Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

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Mario Hernández retaca y les lanza dardos envenenados a los congresistas por 10 millones de pesos; ¿de qué se trata?

El empresario pone en evidencia la necesidad de rebajar el salario de los legisladores, en medio de la polémica que existe para realizar dicho cambio.

Dos temas que preocupan al país por estos días fueron incluidos en un trino del reconocido empresario del cuero Mario Hernández, para hacer una crítica a la situación actual del país. De un lado está la discusión sobre la reducción del salario de los congresistas, hoy en 35 millones de pesos, y del otro la propuesta de incrementar a los tributos a los colombianos que son considerados ricos y que son aquellos que devengan más de 10 millones de pesos.

Hernández propuso en su cuenta de Twitter que para resolver la polémica sobre el salario de los congresistas este debería bajar a 10 millones de pesos y sería suficiente

La discusión sobre si 10 millones de pesos realmente son un ingreso alto está al rojo vivo, pues es a ese grupo de la población a quienes está dirigida la propuesta de cambios de reforma tributaria radicada por el gobierno Petro en el Congreso. El argumento de que son menos del 3 % de los asalariados y son los que proporcionalmente, frente al resto de la población, cuentan con más ingresos.

Las estadísticas del Dane muestran que 34,1 % de los trabajadores, es decir, tres de cada diez, gana un salario mínimo o menos. El grueso de los empleados dependientes, 37,5 %, está en la franja de uno a dos salarios mínimos. El 25,8 % devenga mensualmente entre dos y nueve salarios mínimos. Y solo 2,7 % recibe ingresos por encima de nueve salarios mínimos.

Si bien 10 millones de pesos no es un ingreso malo, ni bajo, tampoco da para vivir con excesivos privilegios, ni con la idea que se tiene de una persona rica, es más de una persona de clase media.

No obstante, como dice Mario Hernández, al ser ese el salario suficiente para pagar más impuestos, también lo debería ser para remunerar el trabajo de los padres de la patria.

Duro de cambiar

En varias ocasiones se ha intentado modificar el salario de los congresistas.

La idea de reducir los salarios de los congresistas no es nueva y se tenía la expectativa que con la renovación que tuvo el Legislativo iba a ser más fácil volverla realidad. No obstante, la iniciativa está empantanada, pues hay senadores y representantes de todos los partidos que se oponen fuertemente a ella, argumentando que su salario es insuficiente e incluso que aguantan hambre, pese a que su asignación hoy es de 35 salarios mínimos.

Además, los congresistas no solo reciben una alta remuneración, sino también beneficios como camionetas, escoltas, tiquetes aéreos, una unidad de trabajo legislativo (para cuyo funcionamiento disponen de 50 salarios mínimos legales mensuales), oficinas equipadas, celulares, planes de telefonía, seguro de vida y un receso legislativo remunerado de cuatro meses.

En total, con su salario es de 35.316.450 pesos y contando primas, aportes de seguridad social y parafiscales, un congresista le costaría al país más de 133 millones de pesos. Esto se ubica muy por encima del salario promedio de un profesional en Colombia, que está cerca de 2 millones de pesos mensuales.

Sin haber avanzado en la idea de recortar la asignación de los padres de la patria, ya se radicó otro proyecto que busca bajar la asignación de varios altos funcionarios del Estado, entre los que estaría el presidente y el vicepresidente de la República, los magistrados de las altas cortes, el fiscal general, el contralor y el procurador.

Se propone que los funcionarios mencionados anteriormente no puedan devengar más de 25 salarios mínimos. Esto implicaría una reducción bastante importante, en especial para el presidente de la República, quien gana actualmente 38,5 millones de pesos.

Lo mismo ocurre con quienes ocupan la dirección de la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría. El salario de estos funcionarios es prácticamente igual al de los congresistas, por lo que también se verían bastante perjudicados.