vida moderna

Seis alimentos de la canasta familiar que subirían con los impuestos de Petro

A pesar de que el Gobierno ha dicho que no tocará a las familias con menos recursos, puede que el impuesto a la comida chatarra termine afectando su bolsillo.


La reforma tributaria del gobierno Petro viene con pasos de animal grande y le respira en la nuca a millones. A pesar de que el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dice que le apunta a los más ricos de los ricos, lo cierto es que hay tributos que terminan afectando el bolsillo de todos.

La reforma se enfoca en la reducción de beneficios tributarios, la eliminación de exenciones que el mismo presidente de la República considera injustas (como las de algunas empresas en zonas francas) y el fortalecimiento de la lucha contra la evasión.

Pero también incluye varios impuestos nuevos que buscan cuidar la salud de los colombianos, ampliar la base gravable en el país y unificar el nivel de ingresos a partir del cual se debe tributar, esto último con el fin de simplificar los trámites frente al pago de impuestos. También, según el Ministerio de Hacienda, cumple su promesa de no tocar a la clase media.

En los también conocidos como impuestos ‘saludables’, la llamada comida chatarra tendrá un impacto fuerte y con ella el costo total de los alimentos que consumen los colombianos, en especial las clases menos adineradas.

El proyecto de reforma propone crear “un impuesto al consumo de la producción para su posterior venta e importación de alimentos ultraprocesados y con alto contenido de azúcares añadidos, considerando los potenciales efectos en la salud de los colombianos derivados de su consumo”.

El documento que presentó el Gobierno al Congreso recuerda que “una extensa literatura sostiene que los tributos también pueden generar ganancias de eficiencia, mitigando externalidades negativas. Es el caso de los impuestos a actividades económicas que deterioran el medio ambiente y a productos que afectan la salud pública. Por ejemplo, a nivel internacional, se han usado impuestos para desincentivar el consumo de productos perjudiciales para la salud, como el tabaco, las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados”.

El objetivo del proyecto es disminuir las enfermedades que se derivan del exceso en el consumo de estos productos o que agravan condiciones ya existentes como la diabetes, las afecciones cardiovasculares, y algunos tipos de cáncer. La iniciativa recuerda que, según un reporte de la Cuenta de Alto Costo del Sistema General de Seguridad Social en Salud, con corte a 2020, 3 de cada 100 ciudadanos sufría de diabetes.

Además, de acuerdo con la Federación Internacional de la Diabetes (2021), “el sistema de salud colombiano incurre en un costo anual de 1.772,8 dólares por cada persona con esta enfermedad (cifra para 2021). Por otro lado, de acuerdo con el Dane, durante 2021, 10.146 personas murieron de diabetes y 1.798 de enfermedades cardiovasculares, lo que representa 2,8 % y 0,5 % del total de muertes en ese año, respectivamente. Asimismo, de acuerdo con el Ministerio de Salud (2016), para 2015, alrededor del 6,8 % del total de muertes en Colombia estuvieron relacionadas con enfermedades cerebrovasculares, de las cuales 5 % fueron atribuibles a las bebidas azucaradas”.

1. Bebidas azucaradas

El impuesto a bebidas azucaradas se gravará en función del contenido de azúcar por cada 100 mililitros. Allí entran las gaseosas, tés azucarados, refrescos líquidos, jugos empacados y bebidas hidratantes. El proyecto de reforma aclara que “esta ley permitirá desincentivar la modificación del etiquetado de los productos para poder acceder a un impuesto más bajo del que realmente corresponde, como una herramienta adicional de seguimiento al cumplimiento de la medida y de fiscalización del impuesto por parte de la autoridad tributaria”.

Se espera que todas las bebidas con azúcar, tras este impuesto, suban de precio.

2. Paquetes y galguerías

Los alimentos como snacks, embutidos y polvos para preparaciones, entre otros tendrán un incremento del 10 % sobre su valor. Allí entran todas las frituras: papas, chitos, platanitos, patacones, besitos, etc., para consumo en el hogar. Las loncheras no tan saludables de los niños y el ‘mecato’ de muchos adultos suben de precio con esta medida. Los paquetes de papas, que cuestan en promedio 2.000 mil pesos, quedarían en 2.200.

3. Pan

No se cree que afecte tanto al de la panadería de barrio, pero sí a todo el industrializado que se vende, por ejemplo, en los supermercados. Los ponquecitos y otros productos de panadería se consideran ultraprocesados.

4. Comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio

Esto incluye, a ojos de la canasta familiar, los productos que se venden en restaurantes, máquinas expendedoras, puestos móviles y lugares de esparcimiento. Se incluyen también las contratadas por encargo, para llevar y por servicio a domicilio. Se espera que suban de precio en lo que concierne a si estas venden alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas o comida empaquetada en plástico.

5.Chocolates y productos a base de chocolate

Están incluidos en la canasta familiar y se consideran algunos de sus derivados alimentos ultraprocesados. Los brownies, las chocolatinas y demás similares subirían el 10 %, y las bebidas achocolatadas en leche, estarían incluidas en las bebidas azucaradas.

Estos alimentos pueden interferir con el tránsito digestivo.
Estos alimentos serían sujetos de los impuestos saludables - Foto: Getty Images/iStockphoto

6. Los alimentos que vienen empacados en plástico

La reforma tributaria de Gustavo Petro tiene un fin loable: acabar con los plásticos de un solo uso. Se cree que sobre el valor del empaque se gravaría un 16 %, lo cual puede afectar el precio final de toda la comida que venga dispuesta para la venta de este modo. El proyecto asegura que “el uso extensivo y la disposición inadecuada de los plásticos de un solo uso a nivel mundial han llevado a que, según la ONU, ocho millones de toneladas de plástico terminen en los océanos cada año, mientras que la producción sigue aumentando de forma exponencial y se estima que para 2050 se duplicará frente a los 448 millones de toneladas reportadas en 2015″.