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Claudia Varela
Claudia Varela. - Foto: SEMANA

Abrázate

Al final, si encontramos un cuidado de estas tres variables, si llegamos a entendernos por dentro, si cultivamos nuestro espíritu y nos hacemos cargo de nuestro cuerpo, podemos llegar a un autoconocimiento y así podremos tener una verdadera auto gestión.

Por: Claudia Varela

Se ha estado hablando mucho en el último año de Bienestar. Como coach y convencida de la diversidad me han invitado a hablar del tema y la verdad es que no solo me encanta, sino que he descubierto que cada vez más el tema no es banal para la mayoría, el buen manejo del balance en la vida es lo básico para el desarrollo personal y por tanto profesional también.

Hace un tiempo era un tema dedicado especialmente a quienes justamente tenían más tiempo libre. No era un punto que se incluyera en la agenda ejecutiva de los equipos en el vivir organizacional.

Hoy se habla de wellness como parte vital del acompañamiento de los empleados y en una sesión que tuve hace poco vi que para los millenial es un tema vital. Eso me hace feliz también porque para mí es prioridad, aunque no nací justo en esa generación. De nuevo, eso me reitera que uno no pertenece solo al año en que nace, sino a la actitud que le mete a la vida.

Para mí el bienestar y el desarrollo personal se basan en el equilibrio adecuado de una triada ganadora. Esta triada está basada en tres pilares de cuidado y atención, el cuerpo, el alma y la mente. Todo desde una perspectiva holística donde busquemos el autoconocimiento para tener una autoconsciencia y autogestión.

El tema parece lógico, básico e incluso evidente. Pero en la vida real no lo es tanto. Es claro que desde la teoría se habla de auto conocerse, pero varias personas me han preguntado, ¿cómo hago eso? ¿Qué tengo que hacer para cambiar? La respuesta siempre está en nosotros mismos, pero parece que hay mucho ruido en nuestras cabezas y no es para nada fácil hacer un cambio.

La clave no es solo autoconocernos, no es solo saber qué debilidades tenemos, es en realidad como gestionarnos, es trabajar más profundamente para saber qué nos afecta como personas para poder ser líderes de nuestro propio destino.

Cuidar el cuerpo es algo que suena repetido, pero muchos no lo hacen. Todavía veo a muchos que no hacen ningún deporte, comen mal, quizás con una vida sedentaria y una agenda interminable donde no saben cómo alimentarse y no le dan la importancia al sueño que requiere. El cuerpo es el templo, es lo que nos mantiene en movimiento de manera saludable. Pero parecemos no entenderlo y empezamos a preocuparnos cuando tenemos signos de alarma.

Los médicos deberían estar super abiertos a entender, a escuchar a sus pacientes en medio de su situación porque no siempre se tiene claro un diagnóstico y la paseada por varios especialistas puede ser tortuosa. Una invitación a la empatía, porque un médico a veces tiene en sus manos la verdad absoluta para un paciente, así no sea crítico o crónico.

De otro lado, si hablamos del cuidado del alma es un tema de conexión con la inteligencia espiritual. La forma de encontrar los propios valores y propósito, la vía de encontrar lo que yo mismo busco y necesito. Es conectar conmigo mismo. Por eso planteo dos preguntas simples, ¿qué tanto guardas tu ego?, ¿cuándo fue la última vez que miraste hacia adentro y te escuchaste?. La invitación es a buscar justamente esa armonía desde la meditación, el silencio, la oración, una conexión más profunda que la cuota del mes siguiente.

Y si hablamos de la mente, es muy importante nutrir también nuestro conocimiento. Pero no solo de temas técnicos, también de habilidades blandas (que no deberían llamarse así). Aprender a escuchar, a ser empáticos, a ser flexibles y a controlar las emociones, son parte fundamental de este autocuidado de la mente.

Al final, si encontramos un cuidado de estas tres variables, si llegamos a entendernos por dentro, si cultivamos nuestro espíritu y nos hacemos cargo de nuestro cuerpo, podemos llegar a un autoconocimiento y así podremos tener una verdadera autogestión. No es simplemente conocer lo bueno que tienes, sino esas áreas grises que debes gestionar y esto requiere convicción y decisión.

Cuida tu alma y abrázate todas las mañanas. Hoy más que nunca necesitamos abrazarnos y dejar de criticarnos.