Lo que ha venido pasando entre la junta del Banco de la República y el Gobierno Petro no tiene precedentes. Nunca, desde la Constitución del 91, cuando se promulgó su independencia, había sido atacada y vilipendiada su junta directiva.
No es nuevo que los gobiernos estén en desacuerdo con una subida de tasas, no solo en Colombia; eso ha pasado en muchos países. Pero una cosa es dar una opinión al respecto y otra muy diferente atacar su autonomía y sacarles los trapitos al sol a los codirectores del Banco.
Para poner un poco en contexto, la meta de inflación que tiene el Banco de la República es del 3 %. Esto supone que, si la inflación está por encima de este dato, la junta del Banco de la República tiene la obligación de subir la tasa de referencia para, de esa manera, combatir la inflación y llevarla a ese 3 %.
Lo que pasó durante 2025 fue que la inflación anualizada nunca logró bajar del 5 %. Entonces, cuando el Gobierno Petro decretó un aumento del salario mínimo de más del 23 %, se prendieron todas las alarmas. Los analistas más conservadores hablaban de que la junta del Banco debía subir la tasa de referencia durante el año en mínimo 250 puntos básicos.
Antes de la reunión de la junta de finales de abril ya habían pasado varias cosas. La tasa ya había subido cerca de 200 puntos básicos, que era lo lógico, pero también el ministro de Hacienda, que hace parte de la junta, se había retirado de la última reunión por estar en desacuerdo con el aumento y había manifestado que no volvería a asistir.
Para esa junta de abril, sin saber si el ministro de Hacienda iba a asistir, el mercado daba por descontado que la junta iba a subir, como mínimo, 50 puntos básicos la tasa de referencia. El consenso estaba más cercano a una subida de 75 puntos básicos.
La sorpresa para el mercado empezó ese día con la llegada del ministro de Hacienda a la junta. Se suponía que no iba a ir, pero la sorpresa más grande fue que la junta decidió por unanimidad no subir la tasa de referencia, hecho bastante raro, ya que las votaciones anteriores habían estado bastante divididas entre los codirectores cercanos al Gobierno y el resto.
Que no hubiera aumento de la tasa de referencia dejó el ambiente enrarecido. Hubo muchas suposiciones: desde que la junta se dejó influenciar por Petro, hasta quienes hablaron de extorsión y pánico. Otros no dejaron de sentir una gran desazón ante la posible pérdida de independencia del Banco.
Al final, lo que hubo dentro de la junta fue un análisis del momento político que estamos viviendo y de la probabilidad de que Petro hiciera una barbaridad que impactara las elecciones. Por cuenta de eso, actuaron con cautela. Eso sí, saben que en la próxima junta tendrán que subir la tasa, incluso un poco más de lo que inicialmente se esperaba.
A veces es mejor ser precavido que estrictamente técnico y, en este caso en particular, la cautela con la que actuó la junta nos da tranquilidad para pensar que no todo son números y cifras, y que también existen otros riesgos que se deben combatir.
