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Neurodidáctica, ¿Cómo aplicar esta novedosa metodología educativa?

En esta metodología lo más valioso no son los contenidos, que se terminan olvidando, sino la inducción y potencialización de los procesos mentales que entran en juego.

La neurodidáctica, una disciplina especializada en la optimización del proceso de enseñanza a partir del desarrollo del funcionamiento del cerebro, cada vez toma más relevancia en las aulas de clase, sin importar si es para educación básica y medio o superior, dado que se buscan formas más efectivas y significativas para que el estudiante aprenda.

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En la sede de Manizales de la Universidad Nacional de Colombia varios docentes le están apostando a esta metodología, en el que el lápiz y el papel están en un segundo plano y la principal herramienta son las emociones para que el aprendizaje sea efectivo.

“Con el uso de la neurodidáctica pretendemos cambiar la relación del alumno con los procesos de enseñanza-aprendizaje hacia un modelo en el cual ellos dirijan su propio aprendizaje, reforzando habilidades como la atención, la motivación, las funciones ejecutivas y las operaciones mentales”, explicó Juan David Villegas Tamayo, ingeniero electrónico y profesional de la Dirección Académica de la Sede.

En la neurodidáctica lo más valioso no son los contenidos, que se terminan olvidando, sino la inducción y potencialización de los procesos mentales que entran en juego.

“Así se crean redes de conocimiento y capacidad para razonar los nuevos aprendizajes de forma duradera, para lo cual empleamos métodos que activan la corteza prefrontal y el lóbulo temporal medial; el entrenamiento en memoria de trabajo y razonamiento; el aprendizaje mediante preguntas relevantes; la práctica sistemática del recuerdo, y la reconstrucción de lo aprendido”, detalla el ingeniero Villegas.

La metodología desarrollada en La Nacional Sede Manizales busca aplicar todos los contenidos del aula, de manera que el estudiante analice una problemática y proponga una solución desde su campo.

“Estimulamos la multidisciplinariedad más que la interdisciplinariedad, es decir que no se necesitan conocimientos previos, ya que en una primera fase damos los contenidos básicos para llevar a cabo un análisis y la solución a un problema específico”, comenta el profesional.

Agrega que, “por ejemplo en una primera fase abordamos el problema sobre cómo cargar un celular con módulos fotovoltaicos para ver las clases; en la segunda fase nos enfocamos en el diseño: ¿qué dispositivos usar y por qué, cómo van conectados y cómo queremos que se vea el prototipo final?, y en la última parte hacemos el montaje en físico del prototipo. Así conseguimos que la información llegue a las memorias significativas, las de largo plazo, y se convierta en conocimiento duradero”.