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Niño sindrome de down
Niño con sindrome de down es rechazado en escuelas - Foto: Cortesia

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El calvario de un niño con Síndrome de Down: 10 colegios que dicen ser inclusivos se negaron a recibirlo

Sus padres exigen el derecho que tiene el pequeño de ir a un salón de clase y piden ayuda para que los colegios cumplan plenamente con las normas de educación inclusiva que contempla la ley.

Emiliano podría ser protagonista de un comercial de pilas recargables: jamás para, jamás se cansa, jamás deja de jugar. Pero pese a su inagotable alegría, sus padres no han podido convencer a ningún colegio de que lo reciba para cursar kínder.

Cuando intentaron matricularlo se estrellaron contra un muro que no sospecharon que existiera; “llevamos un año y hemos contactado una lista de 30 colegios, que es una lista bastante grande, y ya en 10 nos han dicho definitivamente que no”, relata Ana Karina, madre del pequeño, con una mezcla de rabia y tristeza.

Luego de pagar formularios de inscripción, someterse a entrevistas y evaluaciones del niño, recibieron un portazo tras otro, con excusas que les resultan inaceptables.

Niño sindrome de down
Niño sindrome de down - Foto: Cortesia

“Hemos tenido que escuchar comentarios realmente salidos de proporción, comentarios que es feo escucharlos y nos hacen ver que para ellos, definitivamente, no es una opción recibir a un chico como Emiliano; nos dicen que es que el proceso de nosotros es diferente y que entonces hay que sentarnos con otras personas especializadas”, sostiene Ana Karina.

El padre del pequeño, Danilson, dueño de un proverbial sentido común, resume la situación con un conejo sacado del sombrero del lenguaje coloquial; “los colegios hoy en día están manejando el ingreso como el ingreso a un bar: los bares se reservan el derecho de admisión”, afirma con una cruda franqueza.

Cuando ambos se pusieron a averiguar el porqué de tantas negativas abrieron una Caja de Pandora. Descubrieron que un decreto del Ministerio de Educación, que establece las pautas para la denominada educación inclusiva, es un arma de doble filo para niños como Emiliano.

Si bien la norma establece que los colegios deben recibir a niños con discapacidades como el Síndrome de Down, según los padres del menor, juegan a la ley del menor esfuerzo para no hacer inversiones cuantiosas en los salones ni contratar personal especializado para atender a los menores que lo requieren.

Asumen el criterio más fácil, asumen niños con discapacidad que no les requiere mayores exigencias, ¿sí? Contratar a una fonoaudióloga, a un personal terapeuta, una o dos personas, no les va a significar mucho en su presupuesto”, explica Danilson.

Niño sindrome de down
Niño sindrome de down - Foto: Cortesia

Ana, juiciosa como pocas, se dio a la tarea de revisar la oferta académica de los colegios que no admitieron a Emiliano, y asegura que ofrecen educación inclusiva, pero a su conveniencia.

“Me puse en la tarea de averiguar cuál de esos colegios ha graduado a una persona con Síndrome de Down: ninguno. Me puse a revisar los videos promocionales de esos colegios y todos sacan en algún momento de sus videos algún chico con estos rasgos particulares del Síndrome de Down, que uno los identifica, o sea están allí en la publicidad, y uno como papá dice: “¡Lo máximo que reciban a niños con Síndrome de Down ¡”, y va uno a mirar y ese chico nunca estudió allá. Están engañando a la gente”, sostiene Ana Karina.

De hecho, cita a una funcionaria de un colegio quien le explicó que no era buen negocio admitir a niños con la condición de Emiliano: “voy a utilizar una expresión bastante fea, pero fue como me lo dijo la señora que me asesoró: buscan al menos bobo, al que les genere menos dificultades, al que les genere menos retos, entonces escogen a los casos más fáciles de sobrellevar para ellos”.

Niño sindrome de down
Niño sindrome de down - Foto: Cortesia

Por eso, Danilson hace un llamado urgente para que el pequeño pueda asistir al colegio, un derecho adquirido y prevalente por su condición de niño; “hay que ir al terreno y constatar que sí están cumpliendo el decreto; entonces es un llamado, de verdad, al Ministerio y al doctor Gaviria, que hizo parte del sistema de salud, a que tomen las medidas necesarias”, sostiene.

Mientras tanto, Ana Karina, consciente de que está criando un libre pensador, asegura que no parará de trabajar sin desmayo para que en el futuro nadie le corte las alas al pequeño: “mi sueño con Emiliano es que él logre tener su propia voz, porque va a llegar el día en el que va a hablar por sí mismo y él va a pelear por sus derechos”.