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| 8/4/2018 6:15:00 PM

Silicon Valley, la cuna de los genios de la tecnología

Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Sergey Brin y un puñado de genios crearon el fenómeno llamado Silicon Valley. ¿Cómo logró un grupo de mochileros cambiar el mundo? El libro ‘Valley of Genius’ cuenta la historia.

La historia de Steve Jobs, Mark Zuckerberg y otros genios que crearon Silicon Valley. Adam Fisher se propuso relatar la historia de Silicon Valley desde su cultura, y les da la voz a las personas que protagonizaron sus historias.

Solo en Silicon Valley (SV) alguien puede atreverse a publicar este aviso: “Queremos 10 millones de dólares. A cambio ofrecemos una parte de nuestra compañía teórica, que algún día puede lograr grandes utilidades. Y si perdemos el dinero no tenemos que devolverlo, pero quizás se nos ocurra otra idea”.

En un comienzo, la zona comprendía apenas algunos pueblos cercanos a San Francisco, California. Allí nacieron hitos de la computación como el mouse, los juegos de Atari, el computador Apple II, el navegador Netscape, así como Google y Facebook (que hoy suma 2.300 millones de usuarios). Hoy abarca las ciudades que antes la rodeaban, convertido en un torbellino de inversiones billonarias que incumplió su promesa de aportar a un mundo mejor.

“En todas las grandes empresas que hoy nos son familiares, los desarrollos claves fueron impulsados por gente muy joven, cuasi adolescentes que lo hicieron por diversión y por idealismo"

En efecto, muchos de esos jóvenes visionarios que, para bien y para mal, conectaron al mundo a través de sus tecnologías, ahora pagan multas multimillonarias por abusar de la posición dominante de sus empresas. También han tenido que responder preguntas de parlamentarios en Estados Unidos y la Unión Europea por descuidar los datos personales de cientos de millones de personas que, a ojo cerrado, se los confiaron para acceder a sus plataformas.

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Adam Fisher, el autor de Valley of Genius, la primera historia oral de Silicon Valley, nació en la zona y la vivió tanto de cerca y como de lejos, cuando escribió en Nueva York para varias publicaciones. “En todas las grandes empresas que hoy nos son familiares, los desarrollos claves fueron impulsados por gente muy joven, cuasi adolescentes que lo hicieron por diversión y por idealismo. Hoy la realidad es más oscura. Y si vamos a navegar con éxito el futuro tenemos que recordar que ese pasado idealista existió para traerlo de vuelta”, dijo a SEMANA.

Mark Zuckerberg lanzó Facebook en 2004. En Silicon Valley, con mucha cerveza de por medio, pasó de escribir en su tarjeta “Soy CEO, Perra” a influir en la vida de 2.300 millones de personas.

Lejos de su terruño, Fisher entendió que para quienes no lo han vivido SV se reduce a un fenómeno económico y empresarial. Pero sabía que se había consolidado gracias a algo distinto al dinero: una contracultura psicodélica, artística y libre que, sumada al fomento a la empresa que caracterizó a California desde la fiebre del oro, permitió que brotaran emprendimientos revolucionarios. Por eso, Fisher asumió la tarea de compilar la historia cultural y contarla mediante las voces de los protagonistas. Valley of Genius, con 500 páginas que vuelan, requirió más de 200 entrevistas y trabajo documental exhaustivo. Con un formato narrativo más propio de internet que de un libro impreso, Fisher introduce los temas de cada capítulo, e hilvana el cuento con las voces de sus entrevistados. Admirablemente lo logró con 10 millones de palabras, 10.000 frases, y una casa empeñada para financiar su publicación.

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El autor es optimista. Cree que a pesar de todo, el idealismo sigue vivo. Muchos jóvenes trabajan para mantener el espíritu de la red intacto, en lucha directa contra los gigantes. Cree también que su libro, al recordar que Jobs, Zuckerberg, Brin, Page y muchos otros fueron jóvenes puede inspirar a los nuevos. Pero su trabajo también demuestra que esa juventud briosa igualmente dio pie a comportamientos cuestionables no ajenos a muchachos privilegiados de 20 años.

La impertinencia

Las historias fundacionales de las empresas más poderosas generan intriga. Fisher anota que “cada una tiene su ‘sabor’. En Google predominó siempre una cultura más ‘nerdy’, de posgraduados. Facebook vive un ambiente de fraternidad universitario en fiesta cervecera”. Las anécdotas en el libro lo reflejan y, a pesar de que muchas cosas han cambiado, ciertos aspectos de estas culturas macho-juveniles persisten.

Larry Page y Sergey Brin crearon Google en 1998. Según una de las primeras 200 empleadas, Brin era demasiado manilargo con las mujeres de la empresa, “una demanda por acoso sexual esperando a suceder”.

Acerca de la película The Social Network, Fisher cree que tiene visos de realidad y fantasía. “Lo más interesante de esa historia es que Facebook apenas pasó un semestre en Harvard, porque pronto Zuckerberg se mudó a Silicon Valley, donde todo se puso muy interesante. En eso me enfoqué”. Surgen entonces detalles curiosos, como que el combo de Facebook tenía una especie de dispensador de barril robótico que anunciaba que la fiesta había empezado. Y que la tecnología de reconocimiento facial que desarrollaron para ese robot sirvió de base para la que hoy perfeccionan.

Silicon Valley parece solo un fenómeno económico, pero germinó gracias a una cultura psicodélica y artística

Desde 2004 Mark Zuckerberg fomentó en su naciente empresa reuniones veraniegas dedicadas a jugar ‘Beer Pong’, un juego de tomar cerveza, o a retos de velocidad al programar. Y hacían las entrevistas de trabajo con trago en mano. En esa época, cuando no se tomaba tan en serio, su tarjeta de presentación decía “Soy CEO, Perra”. Más tarde Yahoo le ofreció 1.200 millones de dólares por Facebook, una cifra difícil de resistir en una época en la que Napster, Friendster y MySpace se habían quemado. Aun así la rechazó. Como cuenta Max Kelly, uno de sus colaboradores cercanos, “literalmente hicimos la oferta pedazos y todos la pisamos. Pensábamos ‘A la mierda estos tipos, un día van a ser nuestros’ ”. Entonces Zuckerberg pronunció su memorable “¡Dominación!”. Al respecto, Ezra Callahan, colaborador de Sean Parker (Napster/Facebook) asegura: “¿Qué tanto influenció la perspectiva de chicos blancos de 19, 20 y 21 años la dirección que tomó internet? Los sociólogos estudiarán esa pregunta por años”. El capítulo cierra con la voz de Steve Jobs, quien asegura: “Lo conozco poco pero admiro a Zuckerberg, no se vendió, admiro que quisiera hacer su compañía”.

Steve Wozniak y Steve Jobs crearon Apple en 1976. Tras más éxitos que fracasos, Apple se convirtió esta semana en la primera empresa privada en alcanzar un capital bursátil superior a 1 billón de dólares. 

No sorprende que este grupo de nerds reprimidos fueran machistas. En las paredes de la compañía ponían imágenes de mujeres voluptuosas estilo Mad Max, y en los baños escenas lésbicas fuertes. En Google las cosas no eran muy distintas, con el agravante de que uno de sus creadores, Sergey Brin, se paseaba como un playboy tocando a sus empleadas. Heather Cairns, una de las primeras 200 personas reclutadas, no ocultó que el ambiente era sexualmente tenso. “Excepto por mí, que tenía 35 años, eran un montón de veinteañeros con las hormonas alborotadas”. Cuando recursos humanos le puso de presente a Brin que debía abstenerse, este respondió que podía interactuar con sus empleadas como se le diera la gana, especialmente con las que trabajaban en la sala de masajes. “Esta es una demanda por acoso sexual esperando a pasar”, pensaba Cairns. Nunca sucedió, o si sucedió, no salió a la luz.

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Con respecto a Jobs, de una generación anterior a la de Facebook y Google, este revela otros matices de Silicon Valey. Explica cómo el arte y las drogas fueron parte esencial del movimiento. El LSD salía de San Francisco, alimentaba manifestaciones y la creatividad y sumó a la explosión del fenómeno. “En los setentas y ochentas los mejores en la computación fácilmente hubieran podido ser poetas, escritores y músicos. Entraron a ella por lo emocionante que resultaba, porque era algo fresco y nuevo, un nuevo medio de expresión”. También aseguró que el rock en Estados Unidos estalló verdaderamente allí. “Aparte de Bob Dylan... Joan Báez, Jefferson Airplane y The Grateful Dead… todo surgió aquí. Jimi Hendrix, Janis Joplin, y ¿por qué? Es extraño. Además le sumas las universidades Stanford y Berkeley, que atraían gente inteligente de todas partes a este ambiente limpio, soleado, lleno de cerebros y buena comida. Y en ciertos momentos, muchas drogas y cosas divertidas para hacer. Por eso se quedaban”.

Más allá de estos nombres, el libro exalta visionarios como Doug Engelbart, cuya presentación (La madre de todas las demos) en 1968 de su computador encendió la chispa en otros; Nolan Bushnell, CEO de Atari, quien estableció el patrón de comportamiento dominante, joven y arriesgado de un líder en SV, y quien durante largo tiempo fue un mentor para Steve Jobs. Y decenas más en una jungla humana brillante y revoltosa que bien vale la pena descubrir.

EDICIÓN 1996

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