En este mundo tan volátil y abrumador, pareciera que todo se está desmoronando. Yo, como mujer que ha parido desde la fuerza femenina a dos hijos hermosos y saludables y que hoy en día están rondando feliz y libremente por el mundo, considero que a nivel colectivo, la actualidad se asemeja a los días y horas antes de un parto: es un espacio liminal, desconcertante e intenso, donde los limites se disuelven y todo se desmorona.
Este tipo de iniciación también la viví en una cirugía reciente de histerectomía completa, que marcó el final de mi vida biológicamente fértil, pero que experimenté cada día como un profundo renacimiento de mi ser. Me conecté con mis mensajes sagrados y con Santiago, protector de los peregrinos. Me sentí guiada y liberada de cargas ancestrales y de la responsabilidad de sostener empresas y misiones de otros, y desde ese lugar de entrega, sentí que renacía a mí misma, a mi esencia. Por eso escribí mi Manifiesto de Liderazgo Regenerativo, que ha tenido eco entre fundadores centrados en propósito.
Requiere valentía renacer, porque requiere soltar modos viejos y pisos sólidos que con el tiempo se convierten en techos de cristal. Yo he renacido varias veces, y en mi libro Hablando con Dragones, narro la experiencia de cómo confronté duros momentos de vida para liberarme de mis mayores miedos -dragones- y convertirlos en una nueva fuente de poder y equilibrio entre mi esencia femenina y masculina.
A nivel colectivo, estamos presenciando un renacimiento colectivo, que es nada menos que un parto: está naciendo una nueva consciencia en el mundo que nace.
La vida misma es un peregrinaje sagrado. Todos somos peregrinos en un viaje único e irrepetible por nuestro hermoso planeta Tierra. Como peregrino en este planeta, ¿Cómo elige caminar? Cada día es su decisión caminar desde el miedo o desde el amor.
Yo he descubierto una manera de caminar que es llena de magia. Repleta de libertad, abundancia y gozo. Sin importar las circunstancias externas. Independientemente de donde se encuentre.
Le cuento una historia. Conocí esa libertad y magia al subir montañas. Desde muy joven, busqué los nevados de la Sierra Nevada del Cocuy para inhalar el vaho frío de la aventura. Y de pasmarme ante la belleza de un frailejón. De sentir sus felpudos pétalos en mis manos que se sienten como orejas de burro. De caminar pausada y presente, poniendo un paso al frente a la vez, sintiendo cómo me recibe la tierra, las rocas, el lodo y la nieve.
En estos lugares, volvemos a lo esencial. Conectamos con el amor y la compasión que sentimos en la naturaleza y en nosotros mismos. Nos liberamos de cargas, de cosas superfluas que nos nublan y nos mantienen atados con grilletes en los tobillos. Estos lugares nos hacen entender que todo paso cuenta e importa. Que cómo caminamos importa. Que en cada paso y caminando en soledad, elegimos hacerlo desde la abundante presencia de la paciencia, o desde el afán de conquistar y la desconexión momentánea. Con su magia y su entendimiento de que es un ser igual de mágico que la montaña misma. Usted es armonía, belleza y divinidad.
Retorne a su esencia, y así, cada paso le regresa a su creatividad y su magia, a su capacidad de ser artista de su propia vida y de caminar en belleza y armonía.
Alejandra Torres Dromgold es fundadora de la Academia Musas
