OPINIÓN

Diana Fonseca

El mito de estar preparada: por qué el liderazgo comienza antes de sentirse lista

La preparación es fundamental, pero esperar sentirse completamente listo puede convertirse en el mayor obstáculo para crecer. La autora de esta columna hace una reflexión sobre asumir desafíos aun cuando todavía quedan muchas cosas por aprender.
25 de junio de 2026 a las 10:09 p. m.

Hay una pregunta que me hacen con frecuencia cuando hablo con estudiantes, con personas que están empezando su carrera o incluso con líderes que quieren dar el siguiente paso: ¿En qué momento sintió que estaba lista para asumir un cargo de mayor responsabilidad?

Mi respuesta siempre sorprende: Nunca.

Cuando miro hacia atrás, prácticamente ninguno de los retos importantes de mi carrera llegó cuando sentía que tenía todas las respuestas. Nunca dominaba por completo el negocio, nunca conocía todas las variables y, definitivamente, nunca sentía que ya había aprendido todo lo necesario para asumir el siguiente reto.

Sin embargo, siempre acepté la oportunidad. No porque fuera imprudente, sino porque entendí algo que con los años se volvió una convicción: el crecimiento rara vez ocurre cuando sentimos que estamos completamente preparados.

Muchas veces ocurre exactamente lo contrario. Vivimos en una cultura que nos dice que primero debemos estar listos y después dar el paso. En la práctica, las organizaciones funcionan diferente. Los negocios cambian demasiado rápido, los mercados evolucionan, la tecnología transforma industrias completas y las empresas necesitan líderes capaces de aprender mientras avanzan.

Esperar a tener el 100 por ciento de las respuestas puede convertirse en la mejor manera de quedarse quieto.

Quizás mi forma de ver los retos tiene mucho que ver con la manera en que crecí. Mis padres nunca me enseñaron que había cosas que no podía hacer por ser mujer. En mi casa se hablaba de esfuerzo, de disciplina y de asumir responsabilidades, no de limitaciones. Esa forma de educarme hizo que nunca sintiera que debía esperar el momento perfecto para intentarlo.

Con los años descubrí que esa manera de pensar no siempre es la más común. He conocido personas extraordinariamente talentosas que deciden no postularse a un cargo porque sienten que aún les falta experiencia. Profesionales brillantes que esperan un curso más, un posgrado más o un año más antes de asumir un desafío. Mientras tanto, otras personas aceptan el reto, aprenden en el camino y terminan creciendo mucho más rápido.

Esto no significa que la preparación no importe. Todo lo contrario. Creo profundamente en la educación y buena parte de mi carrera ha estado acompañada por el aprendizaje permanente. Sigo estudiando porque estoy convencida de que un líder nunca deja de aprender.

Pero también he aprendido que estudiar y esperar no son la misma cosa. Hay un momento en el que el conocimiento debe convertirse en acción.

Otro aprendizaje que me ha dejado el liderazgo es entender que nunca he necesitado ser la persona que más sabe en una sala para construir grandes resultados. De hecho, muchas de las mejores decisiones que he tomado han consistido en rodearme de personas que saben más que yo en temas específicos. El liderazgo no consiste en tener todas las respuestas. Consiste en hacer las preguntas correctas, construir equipos extraordinarios y generar confianza para que cada persona aporte lo mejor de sí.

Tal vez esa sea una de las diferencias más importantes entre administrar un cargo y ejercer el liderazgo. El cargo puede otorgar autoridad, pero la confianza hay que construirla todos los días.

Si hoy tuviera que dar un solo consejo a alguien que está esperando la oportunidad perfecta para dar el siguiente paso, sería este: prepárese todo lo que pueda, estudie todo lo que quiera y nunca deje de aprender. Pero cuando llegue la oportunidad, no espere sentirse completamente listo porque probablemente ese día nunca llegará.

Y, muchas veces, las mejores etapas de nuestra vida profesional comienzan en ese instante en el que decidimos avanzar aun sabiendo que todavía tenemos mucho por aprender.

Diana Fonseca, gerente general de Bulkmatic Colombia