El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia por sus declaraciones sobre Venezuela, al justificar la relación entre ambos países con el argumento de que Washington ganó la guerra y tiene derecho a beneficiarse de los recursos naturales venezolanos.

Sus palabras fueron difundidas este viernes 16 de octubre durante un acto político en Dalton, Georgia, en el que también promovió a candidatos republicanos de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato.
“Tenemos una relación con Venezuela porque ganamos la guerra, por eso. Al vencedor le pertenecen los botines”, afirmó Trump, según la traducción difundida en redes sociales por el periodista Emmanuel Rincón. El mandatario agregó que Estados Unidos había extraído decenas de miles de millones de dólares en petróleo y destacó las reservas venezolanas de crudo, oro y diamantes.
Las declaraciones ponen nuevamente en el centro del debate el control de los recursos energéticos de Venezuela y los beneficios económicos que la Administración estadounidense espera obtener de sus acuerdos con las autoridades venezolanas.
Las declaraciones coinciden con la estrategia energética que la Casa Blanca ha presentado como uno de los principales resultados de su política hacia Venezuela.
El 31 de agosto, la Administración Trump anunció un acuerdo que, según su propia descripción, concede a Estados Unidos un control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas.
Trump: “Tenemos una relación con Venezuela porque ganamos la guerra, por eso. Al vencedor le pertenecen los despojos. Hemos extraido miles y miles de millones de dólares en petróleo... Venezuela tiene mucho petróleo, oro y diamantes, tienen mucho de todo” pic.twitter.com/nBQExcsqNu
— Emmanuel Rincón (@EmmaRincon) October 16, 2026
La ficha oficial de la Casa Blanca señala que el convenio contempla concesiones por 100 años para 17 campos petroleros, operados por North American Blue Energy Partners (NABEP), una empresa privada.
Washington sostiene que el acuerdo permitirá incrementar la producción, abastecer sus refinerías y generar ingresos para impulsar la recuperación económica venezolana.
Sin embargo, la propia Administración estadounidense ha precisado que el contrato se firmó con una compañía privada y no directamente con las autoridades interinas venezolanas.
La Casa Blanca también afirma que los ingresos estarán sujetos a mecanismos de supervisión financiera y auditoría.

El mandatario ya había defendido públicamente la obtención de petróleo venezolano en declaraciones anteriores. En una comparecencia con periodistas el 16 de octubre, volvió a mencionar el crudo de Venezuela junto con la producción de Texas, Alaska y Luisiana, y aseguró que Estados Unidos está obteniendo beneficios de su relación con el país sudamericano.
La retórica de Trump presenta la operación militar y los acuerdos energéticos posteriores como parte de una estrategia para garantizar el acceso estadounidense a recursos considerados estratégicos.
Esa postura también se refleja en los comunicados oficiales que describen el convenio petrolero como una herramienta para reforzar el dominio energético de Estados Unidos.

Las declaraciones se produjeron durante una jornada de campaña en Georgia, donde Trump participó en un mitin junto a Mike Collins, candidato republicano al Senado, y Rick Jackson, aspirante de ese partido a la gobernación estatal.
Según Associated Press, el acto formó parte de los esfuerzos de la Casa Blanca por movilizar a los votantes republicanos antes de las elecciones legislativas de noviembre.
Aunque el discurso estuvo centrado principalmente en la política interna estadounidense, las palabras sobre Venezuela volvieron a poner de relieve la dimensión económica de la relación bilateral.

La referencia a los “botines de guerra” plantea interrogantes sobre la manera en que Washington justifica el acceso a los recursos venezolanos y sobre el papel que ocuparán los intereses estadounidenses en la administración de esa riqueza
