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Alemania advierte que tercera ola del coronavirus será la peor de todas

Las autoridades germanas están proyectando que en la tercera ola se puedan presentar hasta 100.000 infecciones diarias.


La tercera ola alemana del coronavirus podría convertirse en la peor hasta ahora y no está descartada la posibilidad de 100.000 nuevas infecciones diarias, dijo el viernes el director del Instituto alemán Robert Koch (RKI).

El número de nuevas infecciones confirmadas por coronavirus en Alemania ha aumentado en las últimas semanas, impulsadas por una variante más transmisible del virus conocida como B117 y los primeros pasos para aliviar algunas restricciones de bloqueo.

“Hay señales claras de que esta ola será peor que las dos primeras”, dijo Lothar Wieler, quien instó a la gente a quedarse en casa durante la Pascua. “Tenemos algunas semanas muy difíciles por delante”.

El ministro de Salud, Jens Spahn, dijo en la misma conferencia de prensa que Alemania se encontraba en las etapas finales del “maratón pandémico”, pero advirtió que el sistema de salud del país podría llegar a su límite en abril.

El número de nuevos casos confirmados de coronavirus en Alemania aumentó en 21.573 el viernes, mientras que el número de muertos incrementó en 183.

Spahn dijo que el requisito de que todos los pasajeros de las aerolíneas que ingresen a Alemania proporcionen una prueba de coronavirus negativa entraría en vigor a la medianoche del lunes.

También pidió a las autoridades locales que adopten un enfoque más flexible para la vacunación, por ejemplo, ofreciendo dosis de vacuna no utilizadas a cualquier persona mayor de 70 años durante el fin de semana y reduciendo las existencias más rápidamente.

La frustración ha crecido por el lento avance de la vacunación contra el coronavirus en Alemania. Alrededor del 10 % de los alemanes ha recibido al menos una primera dosis, pero esta cifra sigue siendo mucho más baja que en países como Estados Unidos, Gran Bretaña o Israel.

Alemania sin restricciones

La canciller alemana Angela Merkel reconoció esta semana haber cometido “un error” y pidió “perdón” por haber intentado endurecer las restricciones contra el covid-19 en Alemania en la semana de Pascuas, con el cierre de comercios y oficios religiosos.

La tercera oleada epidémica se volvió un viacrucis para la canciller, cuyo partido está en caída libre en las encuestas, hasta el punto de volver a barajar las cartas a seis meses de las elecciones que marcarán el final de sus 16 años al mando de Alemania.

En un discurso, la canciller entonó el ‘mea culpa’. “Un error debe llamarse error y, sobre todo, debe corregirse”. “Este error es únicamente mío”, admitió Merkel, pidiendo “perdón a los alemanes”, antes de acudir al Bundestag, la cámara baja del Parlamento.

La idea del endurecimiento de las medidas por cinco días durante Semana Santa (del 1 al 5 de abril) fue pensada “con las mejores intenciones”, pero “no se puede hacer en un lapso corto”, afirmó. Ante los diputados, la mandataria reiteró sus disculpas y aseguró que confiaba plenamente en su gobierno. Poco antes, Merkel había convocado sorpresivamente a una reunión de crisis a los 16 estados-regiones, dos días después de una cumbre anticovid que cristalizó todos los descontentos.

El lunes, después de 12 horas de discusiones, la canciller había decidido poner el cerrojo durante el largo fin de semana de Pascuas a todos los comercios, y permitir oficios religiosos solo por videoconferencia. “La situación es grave. El número de casos aumenta exponencialmente y las camas de cuidados intensivos se vuelven a llenar”, advirtió la canciller, al terminar la reunión del lunes.

La variante británica, agregó, puso en una “nueva pandemia” a Alemania, que ha superado la barrera de las 75.000 muertes debidas al covid-19. Además de la prolongación de las restricciones actuales hasta el 18 de abril, como la limitación de las reuniones privadas y el cierre de comercios considerados “no esenciales” y de lugares de entretenimiento o de culto, el gobierno también había prohibido los alquileres para vacaciones en Semana Santa en todo el país.

Con todo, el gobierno contempla prohibir provisionalmente algunos viajes al extranjero, como a la isla española de Mallorca, un destino muy popular entre los alemanes, según indicó este miércoles una portavoz del Ejecutivo.

Considerada insuficiente por los científicos, la “pausa” era criticada por diversos sectores, desde asociaciones de comerciantes por el impacto económico hasta los cristianos privados de misas presenciales.