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| 3/10/2003 12:00:00 AM

"Algo no funciona en el pensamiento norteamericano"

Para Alain Joxe, uno de los más importantes especialistas europeos en temas de defensa, en el Viejo Continente hay una profunda unanimidad contra la guerra.

"Algo  no funciona en el pensamiento norteamericano" "Algo no funciona en el pensamiento norteamericano"
El sociologo Alain Joxe es director del Centro interdisciplinario de investigaciones sobre la paz y estudios estratégicos (Cirpes). Su último libro, El imperio del caos, fue publicado el año pasado en Francia. SEMANA se entrevistó con él a propósito de la crisis en Irak y de la inminencia de una nueva guerra.

SEMANA: ¿Puede una Europa dividida desempeñar un papel de peso frente a la crisis que ha generado el desarme de Irak?

Alain Joxe: Existe una división entre algunos gobiernos de Europa. Francia y Alemania, que son los países militarmente más fuertes dentro de Europa, son contrarios a una intervención militar, mientras que Inglaterra, incondicional de Estados Unidos, apoya una salida armada, así como España y hasta cierto punto Italia. Estos dos últimos países, gobernados por la extrema derecha, no han logrado deshacerse de su pasado fascista. Los otros que apoyan a Estados Unidos en Europa, Rumania, Bulgaria, Polonia, acaban de entrar a la Otan, pero no han entrado verdaderamente a la Unión Europea.

SEMANA: ¿Por lo tanto no hay división?

A.J.: Cuando se mira la opinión pública en el conjunto de países de Europa no hay división sino una profunda unanimidad en contra de la guerra. De manera que el freno europeo no vendrá solamente del señor Schröeder y del señor Chirac, sino de una opinión pública paneuropea, que apoya en su gran mayoría una salida política a la crisis de Irak.

SEMANA: ¿Por qué Francia, aliada tradicional de Estados Unidos en otros conflictos, no lo es hoy?

A.J.:Estos dos países se unieron a partir de la Segunda Guerra Mundial para combatir un enemigo común, que era la Unión Soviética. Con la desaparición de la cortina de hierro, en 1991, se construye con la administración Clinton una nueva visión del mundo en torno a la globalización de la economía. Lo que pasa con Bush es algo nuevo. Bush no se contenta con vengarse de Ben Laden, lo que todo el mundo puede encontrar legítimo, sino que ahora busca atacar Irak a pesar de que no se ha logrado establecer un vínculo concreto entre Irak y Al Qaeda. El problema que se plantea es que ya no es Al Qaeda lo que está definiendo las nuevas intervenciones norteamericanas.

SEMANA: ¿Entonces?

A.J.:La idea de que el mundo está siendo amenazado por el terrorismo es una visión paranoica de un gobierno que decidió militarizar sus relaciones político-económicas internacionales como una forma de desviar, probablemente, la opinión pública en momentos en que su economía presenta dificultades. No es la primera vez que en la historia se inventan guerras para unir la opinión nacional. Esta estrategia se conoce de memoria en Europa, pues también aquí se utilizó. Por eso sabemos que no es benéfica y puede llegar a poner en peligro el sistema internacional.

SEMANA: ¿Los ataques del 11 de septiembre se han convertido en una excusa para justificar una presencia estratégica de Estados Unidos en el mundo?

A.J.:Pienso que ha sido el caso en Irak, en donde hay fuertes intereses por el petróleo. Estados Unidos pretende poner orden en el Oriente Medio y restaurar la democracia. El problema es que se habla de la reconstrucción del país y de la justicia, pero sin un verdadero proyecto político. No comenzar por lo político es un error absoluto. Irak ha conocido dictaduras, imposibles de defender desde el punto de vista de los derechos del hombre y de la democracia, pero es un Estado que ha asegurado un cierto desarrollo, con la bendición incluso de Estados Unidos y de Europa. No se puede decir vamos a suprimir el Estado para restaurar la democracia, pues la democracia es una forma de Estado.

SEMANA: ¿Qué pasa con el derecho internacional?

A.J.:Hay algo que no funciona bien en el pensamiento norteamericano hoy y sobre todo en su forma de preparar la guerra. Muchos comienzan a preguntarse si no hay un poco de locura en quienes desarrollan la política exterior norteamericana, pues es una provocación a una explosión del terrorismo. Si Estados Unidos viola el derecho internacional tendrá dificultades para encontrar aliados verdaderos en esta guerra. Incluso los turcos, a pesar de la promesa de ayuda norteamericana, decidieron echarse para atrás. Estados Unidos afirma que si la ONU no apoya su intervención en Irak habrá perdido su razón de ser, pero no se da cuenta de que es justamente lo contrario; si la ONU no es capaz de detener la guerra habrá cedido a la fuerza de un solo miembro del Consejo de Seguridad. La situación es grave, pero esto no quiere decir que vaya a durar. La política estadounidense puede dar un giro hacia el compromiso. Al fin y al cabo es una gran democracia.

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