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Dina Boluarte, presidenta de Perú y Francia Márquez, vicepresidenta de Colombia
Dina Boluarte, presidenta de Perú y Francia Márquez, vicepresidenta de Colombia - Foto: AFP y Vicepresidencia de Colombia, respectivamente

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Dina Boluarte utilizó en su primer discurso como presidenta de Perú el término “nadies” que en Colombia se le escucha a la vicepresidenta Francia Márquez

La mandataria asumió tras el revolcón institucional producto de la salida de Pedro Castillo como presidente de Perú, esto luego de intentar dejar sin efecto el Congreso.

La vicepresidenta de Perú, Dina Boluarte, asumió este miércoles el mando del país luego de la destitución por “incapacidad moral” del mandatario Pedro Castillo por parte del Congreso. “Asumo de acuerdo con la Constitución de Perú, desde este momento hasta el 26 de julio de 2026″, cuando estaba previsto el fin del mandato de Castillo, dijo Boluarte, una abogada de 60 años de edad que es la primera mujer en dirigir Perú, dirigiéndose al Parlamento.

Me comprometo ante el país por que los nadies, los excluidos, tengan la oportunidad que históricamente se les ha negado”, aseguró la presidenta de Perú, Dina Boluarte, en su primer discurso ante el pleno del Congreso y ante el mundo. Como hecho curioso, utilizó el término “nadies”, que en Colombia ha hecho popular la vicepresidenta Francia Márquez.

El Congreso de Perú destituyó este miércoles al presidente izquierdista Pedro Castillo por “incapacidad moral”, ignorando la decisión del mandatario de disolver el Parlamento y dar un autogolpe. La destitución de Castillo fue aprobada por 101 votos de un total de 130 congresistas, en su tercer intento por sacarlo del poder desde que asumió la Presidencia hace 16 meses. La vicepresidenta Dina Boluarte, que denunció un “golpe de Estado”, asumió la Presidencia de la República luego de semejante crisis institucional.

En un esfuerzo de último minuto por salvarse de la destitución, Castillo anunció la disolución del Congreso pocas horas antes de que el Parlamento se reuniera para debatir su salida. “Se dictan las siguientes medidas: disolver temporalmente el Congreso de la República e instaurar un gobierno de emergencia excepcional; convocar en el más breve plazo a un nuevo Congreso con facultades constituyentes para elaborar una nueva Constitución”, dijo en un mensaje a la nación desde el Palacio de Gobierno, transmitido por televisión.

“A partir de la fecha y hasta que se instaure el nuevo Congreso, se gobernará mediante decretos ley. Se decreta el toque de queda a nivel nacional a partir del día de hoy”, indicó el mandatario de 53 años, que poseía una desaprobación del 70 %. “Se declara en reorganización el sistema de justicia, el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Junta Nacional de Justicia, el Tribunal Constitucional”, señaló.

“Rechazo la decisión de Pedro Castillo de perpetrar el quiebre del orden constitucional con el cierre del Congreso. Se trata de un golpe de Estado que agrava la crisis política e institucional que la sociedad peruana tendrá que superar con estricto apego a la ley”, indicó en Twitter la vicepresidenta de Perú, nueva mandataria del país.

Centenares de manifestantes a favor y en contra del presidente se concentraban frente al Parlamento desde antes del anuncio, a la espera del debate sobre su destitución. Sin embargo, una vez producido el cese en el cargo solo hubo declaraciones de rechazo a Castillo frente al Congreso. “Ya estamos cansados de este gobierno corrupto, de este gobierno que estaba robando desde el primer día. Ahora toca (sacar a) Dina Boluarte”, dijo Johana Salazar, una trabajadora de 51 años. “No puede disolver el Congreso, lo ha cerrado sin ningún motivo, se va a ir a la cárcel. Lo siento por él y su familia”, señaló Roxana Torres, comerciante, de 48 años de edad. “Que la vicepresidenta Boluarte trabaje bien, que se rodee de gente que la asesore bien”, pidió por su lado Ricardo Palomino, un ingeniero de sistemas de 50 años de edad. “Totalmente inaceptable e inconstitucional (lo que hizo Castillo hoy), iba contra todo y ahí están las consecuencias”, agregó.

Tras su anuncio de disolución del Congreso, Castillo abandonó el Palacio Presidencial y se dirigió a la Prefectura de Lima con su custodia policial. Imágenes difundidas por la administración de justicia peruana lo mostraron sentado en un sillón rodeado de fiscales y policías. Se desconoce su situación legal, aunque varios medios locales aseguran que está detenido. “¡No era presidente; era un delincuente!”, gritaban opositores frente a la sede policial. El paradero de su esposa e hijos era desconocido en medio de rumores de un asilo en la Embajada de México en la capital peruana.