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Kamala Harris. Foto: Alexander Drago-Pool, Getty Images.

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Kamala Harris está entre la espada y la pared: entre su base política y un Biden moderado

En campaña, Biden y Harris prometieron subir el salario mínimo a 15 dólares la hora, una propuesta que ahora no se sabe si podrán cumplir.

Kamala Harris marcó un hito en la historia de los Estados Unidos de América. No solo por ser la primera mujer que llega a ocupar un cargo tan importante en la primera potencia mundial por votación nacional, sino también por ser la primera afroamericana y asiáticoamericana en ocupar el cargo.

Así como su llegada es símbolo de orgullo para ella y muchos, de paso supone retos para la segunda al mando de ese país.

Quizá el peso en los hombros de Harris sea mayor que el de otros políticos de renombre, en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo.

Sus electores y la comunidad en general ven en la mujer de 56 años la ficha clave para un cambio significativo en esa nación y desde distintos sectores le encomendaron la dura tarea de transformar la política tradicional estadounidense.

El reverendo William J. Barber II, presidente de Repairers of the Breach, una organización de justicia social que opera en Estados Unidos, presionó recientemente a la vicepresidenta. Hizo la analogía entre Harris y la reina bíblica Esther, pues así como la última es recordada por haber salvado a su pueblo, a juicio del reverendo, Kamala Harris debe hacer lo propio.

¿Por qué hizo esta comparación? Barber II afirmó que está en manos de la segunda al mando de ese país el rescate de los estadounidenses que están en apuros, si ignora el fallo del Senado que pondría en jaque el aumento del salario en el marco del proyecto de ley de alivio de covid.

El proyecto contempla aumentar la paga a 15 dólares por hora, una promesa de campaña del hoy presidente Joe Biden. Sin embargo, con el fallo del Senado, aún no es claro el camino que se tomará en la materia.

Los ánimos están caldeados al interior del Partido Demócrata y este fallo cobra importancia, en especial en el ala liberal de ese partido. Los liberales ven en esa iniciativa de ley de ayudas por la situación que atraviesa el país a causa de la covid-19 un vehículo para alcanzar su meta: aumentar el salario mínimo.

Se trata de un proyecto de 1,9 billones de dólares que apoyaría considerablemente el bolsillo de los estadounidenses, si se tiene en cuenta que actualmente la hora de trabajo tiene un costo de 7,25 dólares.

En este momento los liberales tienen bajo presión a Charles E. Schumer, líder de la mayoría en el Senado, para que impugne el fallo en mención. No obstante, no ha sido claro con el camino que piensa tomar.

“Estamos profundamente decepcionados con esta decisión. No vamos a renunciar a la lucha por aumentar el salario mínimo a 15 dólares para ayudar a millones de trabajadores estadounidenses que luchan y sus familias. El pueblo estadounidense se lo merece y estamos comprometidos a hacerlo realidad”, aseguró Schumer en un comunicado que emitió en la noche del jueves pasado.

Es de aclarar que la solicitud de impugnar el fallo que hicieron los liberales no cuenta con el respaldo de Biden, quien aseguró estar “decepcionado con este resultado” y ser respetuoso con la decisión tomada por el parlamento y el proceso del Senado, según comunicó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

El presidente de Repairers of the Breach ha ejercido profunda presión en Kamala Harris, aseguró, junto con otros activistas. Y es que la vicepresidenta posee un poder extraordinario como presidente constitucional del Senado como para anular el fallo de este recinto.

El reverendo ha advertido su frustración porque su llamado no ha sido atendido. “¿Sabes una cosa? No vas a ganar si no peleas”, dijo. Esto ha generado rechazo entre los líderes demócratas y los funcionarios de la Casa Blanca, quienes lo han interpretado como un gesto extremo e inútil de Barber II. Incluso algunos indicaron que es insostenible que Harris desobedeciera los deseos de su jefe.

Esta no es una decisión unilateral o una simple decisión de parte del vicepresidente. Se trata del compromiso que la administración, el presidente y el vicepresidente han hecho para lograr un salario mínimo de 15 dólares. Y han reafirmado su compromiso durante las últimas dos semanas “, aseguró Symone Sanders, asesor principal y portavoz principal de Harris.

Fuentes han afirmado que a finales de febrero el equipo de la vicepresidenta sostuvo un encuentro con grupos liberales para hablar sobre el salario mínimo.

La vicepresidenta está en jaque de cara a la aprobación o no del aumento del salario mínimo y, aunque es más probable que el aumento no ocurra, de lo que sí hay certeza es que Harris está atrapada entre la base partidaria que la catapultó al segundo cargo más importante de su país y el cuidadoso Joe Biden.