secuestro

Las historias olvidadas de las nigerianas secuestradas por el Boko Haram

Hace siete años fueron secuestradas 276 menores en la ciudad nigeriana de Chibok.


El 14 de abril de 2014, terroristas armados del grupo Boko Haram secuestraron a 276 estudiantes de colegio en la ciudad nigeriana de Chibok. Del total de secuestradas, 57 lograron escapar saltando a la carretera mientras los camiones a los que habían sido obligadas a subir se alejaban.

El convoy de Boko Haram continuó su camino y se llevó a los 219 rehenes restantes a un destino aún desconocido. El regreso de las niñas permaneció esquivo durante años, hasta la liberación o fuga de 107 de las menores entre 2016 y 2017.

Los relatos de las menores que lograron escapar revelaron palizas brutales, repetidas amenazas de muerte, condiciones de casi inanición y coacción constante para convertirse al Islam y contraer matrimonios forzados con combatientes de Boko Haram.

Las colegialas secuestradas fueron recluidas, principalmente, en cabañas del campamento base de Boko Haram escondidas en el bosque de Sambisa.

De las 112 niñas secuestradas en 2014, cuyo paradero aún se desconoce, las autoridades estiman que por lo menos unas 40 han fallecido.

La National Public Radio entrevistó a Joe Parkinson y Drew Hinshaw, reporteros del Wall Street Journal que recopilaron los testimonios de varias de las menores secuestradas hace ya siete años.

“Lamentablemente, ahora parece que el país se ha visto atrapado en un ciclo difícil de romper lleno de secuestros para pedir rescate que fomentan más secuestros. La dinámica de los secuestros más recientes es diferente a como lo ha sido antes. No hay respuestas fáciles sobre cómo romper este ciclo, pero el secuestro para pedir rescate es ahora uno de los sectores de más rápido crecimiento de la economía de Nigeria”, dijo Parkinson.

Para Hinshaw, el movimiento Bring Back Our Girls que se creó alrededor del secuestro de las colegialas causó un gran impacto a nivel mundial, pero ha sido insuficiente para dar con el paradero de las secuestradas.

“El hashtag de Twitter Bring Back Our Girls se incendió, y las celebridades, los funcionarios, todos empezaron a opinar. Se preguntaban: ¿Y si fueran mis hijas? ¿Cuáles son los derechos humanos de estas niñas? ¿Qué vamos a hacer?”, dijo Hinshaw.

“Este fue uno de los primeros momentos en que se reconoció el poder de las redes sociales. En unos días, la campaña Bring Back Our Girls se extendió por todo el mundo”, añadió Parkinson.

Si bien la atención mundial ayudó a que el mundo se preocupara por las menores secuestradas, los periodistas creen que también dificultó la posibilidad de que algunas de estas escaparan.

“La atención ayudó a enfocar al mundo en rescatar a las niñas, pero también les hizo más difícil escapar porque eran muy conocidas y reconocibles (y la gente temía lo que Boko Haram les haría si ayudaban). También hizo más difícil negociar un rescate porque había demasiados involucrados”, dijo Parkinson.

El hecho de que hubiera también un gran número de negociadores de todo el mundo, dificultó aún más acordar la liberación de las menores.

“Hubo desacuerdos. Algunos de los negociadores (como los de Suiza) creían que la mejor manera de proceder era silenciar el ruido y ser discretos, mientras que otros dijeron que es necesario galvanizar las fuerzas para centrar la atención. ¿Cómo rescatamos a las niñas sin brindar la atención global a Boko Haram que ansiaban los líderes del grupo?”, dijo Hinshaw.

De acuerdo con los periodistas, el Boko Haram utilizó la tortura física y psicológica en las menores. Además, los terroristas les dijeron que habían asesinado a los padres de las colegialas y que “no les importaban a nadie”.

“Solo para poder comer y sobrevivir, se les hizo sentir que debían ceder a las demandas de convertirse al Islam y casarse con un soldado de Boko Haram. Las que se negaron recibieron raciones de comida más pequeñas y se vieron obligadas a realizar trabajos manuales, como reparar carreteras, o ayudar con la atención médica, ayudar con el parto y tratar las heridas de los soldados”, explicó Parkinson.

Los investigadores encontraron que algunas de las menores secuestradas escribieron diarios secretos para contar sus historias al mundo exterior. Los relatos de estas menores fueron recopilados en un libro denominado Bring Back Our Girls: La historia no contada de la búsqueda global de las alumnas desaparecidas de Nigeria.