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“Lo peor del coronavirus en Latinoamérica está por venir”: The New York Times

El diario norteamericano señala que la crisis por la pandemia está amenazando potencialmente el progreso en la vacunación que han logrado países como Estados Unidos.


Mientras en Europa se avanza en la reapertura de algunas actividades tras el anuncio del levantamiento de las medidas restrictivas, en América Latina este tipo de decisiones se han fortalecido para enfrentar el tercer pico de la pandemia.

Frente a este panorama el diario estadounidense The New York Times advirtió que lo peor está por venir a medida que aumenta el número de muertos por coronavirus en esta región del mundo.

Incluso, señaló que la situación es tan delicada que se podría poner en peligro el avance en el manejo de la pandemia en Estados Unidos a través de la vacunación. De acuerdo con cifras oficiales hasta este viernes en ese país se han aplicado 143.793.565 dosis (43 % de la población) de las cuales 99.668.945 corresponden a personas completamente inmunizadas (30.4 % de la población).

“Al avanzar la vacunación en algunos de los países más ricos del mundo y la gente empieza cautelosamente a vislumbrar la vida tras la pandemia, la crisis en América Latina, en particular en Sudamérica, ha empeorado de manera alarmante y podría poner en riesgo el progreso logrado más allá de sus fronteras”, indicó.

La publicación agrega que “la semana pasada, América Latina representaba el 35 por ciento de todas las muertes por coronavirus en el mundo, a pesar de tener solo el 8 por ciento de la población global”.

“Latinoamérica ya era una de las regiones más afectadas en 2020 y había visto cadáveres abandonados en las aceras y bosques que cedían el paso a nuevos cementerios. Sin embargo, tras un año de pérdidas incalculables, sigue siendo una de las zonas más preocupantes a nivel global, con un alza reciente en muchos países que ha resultado ser aún más mortífera que antes”, describió.

Agregó que “en parte, la crisis es producto de dinámicas predecibles: suministros limitados de vacunas y campañas lentas de inmunización con sistemas de salud débiles y economías frágiles que dificultan mucho imponer o mantener órdenes de confinamiento y suspensión de actividades”.

“La duración de la epidemia en Latinoamérica también hace que sea muy difícil combatirla. La región ya ha soportado algunos de los confinamientos más estrictos, los cierres escolares más prolongados y las mayores contracciones económicas del mundo”, indicó.

Y agregó que “la desigualdad, una tara de larga data que antes de la pandemia se estaba reduciendo, ha vuelto a acentuarse y millones de personas han vuelto a ser arrojadas a la vida precaria que pensaban que habían dejado atrás durante un relativo auge regional. Muchos han salido a la calle a desfogar su inconformidad, desafiando los pedidos oficiales de quedarse en casa”.

Advirtió así mismo, que la región ya ha soportado algunos de los cierres más estrictos, más prolongados y enfrenta las mayores contracciones económicas del mundo. Pero indicó que si América Latina no logra contener el virus, o si el mundo no interviene para ayudarlo, pueden surgir variantes nuevas y más peligrosas.

“Esto podría costarnos todo lo que el mundo está haciendo para luchar contra la pandemia”, dijo Jarbas Barbosa de la Organización Panamericana de la Salud.

Instó a los líderes a trabajar lo más rápido posible para proporcionar un acceso igualitario a las vacunas para todos los países.

“El peor escenario es el desarrollo de una nueva variante contra la que las vacunas actuales no protejan”, dijo tras señalar que “no es solamente una necesidad ética y moral, sino también una necesidad sanitaria tener el control en todas partes del mundo”.

El diario norteamericano señaló que “existe preocupación entre los expertos de que América Latina esté camino a convertirse en uno de los pacientes con covid prolongado del mundo, dejando cicatrices económicas, políticas, sociales y de salud pública más profundas que en cualquier otro lugar del mundo”.

“La propagación del virus en la región puede atribuirse, al menos en parte, a una variante denominada P.1, identificada por primera vez en la ciudad brasileña de Manaos a finales del año pasado”, puntualizó la publicación.

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