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Rodrigo Duterte: “La presidencia no es un trabajo para las mujeres”

El presidente de Filipinas cree que las mujeres son muy emocionales. Lo paradójico es que se especula que su hija busca sucederlo.


El presidente filipino Rodrigo Duterte es una persona muy chapada a la antigua. En un comentario machista, el mandatario aseguró que la presidencia no es un trabajo para una mujer debido a que son muy emocionales, descartando las especulaciones de que su hija lo sucedería el próximo año.

“Le he dicho a Inday que no se apure porque la compadezco sabiendo que tendrá que pasar por lo que yo estoy pasando”, dijo Duterte refiriéndose a su hija Sara por su apodo, durante una apertura de una carretera. Y agregó: “Esto no es para mujeres. La configuración emocional de una mujer y un hombre es totalmente diferente. Esa es la triste historia”.

Duterte olvidó que Filipinas ha tenido dos presidentas, Gloria Macapagal Arroyo y Corazón Aquino. Duterte, de 75 años, es conocido por sus comentarios ofensivos, sexistas y misóginos, pero su oficina suele calificar sus comentarios como bromas inofensivas. Además, sigue siendo muy popular entre las votantes de Filipinas.

El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte. Reuters.
El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte. Reuters. - Foto: DUTERTE BBC

Su hija, Sara Duterte-Carpio, de 42 años, lo sucedió como alcaldesa de la ciudad de Davao. Recientemente ocupó el primer lugar en una encuesta de opinión que pidió al público que eligiera un candidato preferido de una lista de posibles contendientes para las elecciones de 2022. Otras dos mujeres, la vicepresidenta Leni Robredo y la senadora Grace Poe fueron contendientes hipotéticas.

En respuesta a los comentarios de Duterte, Cristina Palabay, del grupo de derechos humanos Karapatan, dijo que las mujeres son tan capaces como los hombres en cualquier trabajo. “Lo que más importa es si se defienden los intereses de la mayoría”, aseguró Palabay.

Duterte-Carpio ha cultivado una fama como posible sucesora, donde es muy popular por mostrar un carácter duro y serio. Su padre también fue alcalde de Davao durante dos décadas. En su momento, le pidió abiertamente a la policía que matara a los criminales si se resistían a ser arrestados.

Duterte-Carpio, además, se desempeña como primera dama debido a la anulación del matrimonio de su padre. Asegura que le ha informado a su padre que no tenía la intención de postularse a la presidencia. “No soy tímida. Si todo el país no quiere creer eso, entonces no puedo hacer nada al respecto. No todo el mundo quiere ser presidente. Yo soy una de esas personas”, afirma. Y añade: “Les agradezco a todos por su confianza en lo que puedo hacer, pero mi negativa a postularme para presidente no es el fin del mundo”.

Akbayan Partylist, un grupo de legisladores de izquierda, dijo que una dinastía Duterte significaría un encubrimiento de la “mala gobernanza incompetente, corrupta y asesina” del presidente. “Sara Duterte no debería postularse para la presidencia. Pero no es porque sea una mujer. Sara, como presidenta, no exigirá que su padre rinda cuentas por sus altos delitos contra el pueblo”, asegura la organización.

Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas.
Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas. - Foto: AFP

El presidente de Filipinas representa lo peor de la democracia: una personalidad de odio, una política populista y un pueblo indiferente que aplaude los insultos, las amenazas y los asesinatos. Después de todo, el presidente de Filipinas, con sus insultos ridículos y sus comentarios descabellados, parece más el loco del pueblo que el primer mandatario de la nación. Y es que parece una bufonada que se haya comparado con Hitler, al sugerir que mataría drogadictos como el Führer alemán mató judíos, y que hubiera invitado a Estados Unidos, su principal aliado internacional, a “irse al infierno”.

En realidad los insultos de Duterte no son nada nuevo. Llamó “hijo de puta” al expresidente Barack Obama días antes de una cita con el entonces mandatario norteamericano, (quien la canceló) el mismo calificativo que usó contra el papa Francisco por el simple hecho de complicar el tráfico en Manila con su visita el año pasado. Con Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, fue más generoso: lo tildó de “diablo”, de “estúpida” a su organización, y amenazó con salirse de la misma.