valle del cauca

Buenaventura: 33 combates urbanos en 33 días de 2021

#SOSBuenaventura, esa es la tendencia de clamor para el principal puerto sobre el Pacífico. Ya algunos barrios empiezan a quedar vacíos por masivos desplazamientos.


En Buenaventura han ocurrido 33 combates armados en diferentes barrios durante los primeros 33 días de 2021. Todos los días, la ciudadanía se acuesta y se levanta con el ruido de disparos de armas cortas y largas. 33 largas noches de zozobra, angustia y miedo mientras las balas se estrellan contra las fachadas de las humildes viviendas de barrios como Juan XXIII, donde ocurrió la más reciente confrontación.

¿Quiénes combaten? Desde hace más de un año Buenaventura está cautiva por una guerra entre al menos dos vertientes de la peligrosa banda La Local, a quienes las autoridades siguen llamando delincuencia organizada, pero su actuar es más bien el de un gran cartel de droga: manejan las rutas del narcotráfico hacia Centroamérica, tienen más de 400 hombres bien armados, tienen armas largas, cortas y hasta lanzagranadas, controlan todo lo que pase en el principal puerto sobre el Pacífico colombiano.

Es tanto su poder, aseguran líderes sociales, que son ellos quienes deciden el precio en el mercado de artículos de la canasta familiar y otros del comercio formal e informal. “La semana pasada estuvimos sin huevos de gallina, porque a los señores se les antojó decir que nadie podía vender huevos, a menos de que los compraran a ellos al precio que pusieron”.

El brazo más grande de La Local se enfrenta con los Bustamantes, o también conocidos como La Empresa, que quiere disputarle el territorio y control criminal a alias Fidel, un temido capo quien sobrevivió de un atentado el pasado 30 de diciembre. Hace tres semanas SEMANA publicó el escrito Buenaventura, bajo fuego: así es la guerra urbana que azota al puerto, donde describe así la situación:

La tregua en Buenaventura se rompió horas después del atentado contra alias Fidel, uno de los cabecillas de la temible banda La Local. Esa noche del 30 de diciembre de 2020 hubo una caravana de muerte en la ciudad: hombres en moto y con fusil asaltaron varios barrios, asesinaron a siete personas y dejaron heridas a tres más. Todo eso en menos de 60 minutos. Querían venganza y coordinaron ataques certeros contra supuestos integrantes de La Empresa, otra de las estructuras criminales del puerto. La guerra volvió a prender motores.

Lo que pasó ese día fue espeluznante por la frialdad de los asesinatos y el tránsito normalizado de hombres fuertemente armados en pleno casco urbano. Una escena que recordó el horror del conflicto armado. El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, llegó un día después, ofreció una recompensa de 100 millones de pesos, anunció una decena de capturas y se marchó.

Desde ese momento Buenaventura se quedó sin los reflectores que llegan con la barbarie; la ciudad regresó a los días en que le tocaba digerir la violencia en silencio, porque lo que pase en ese rincón del Pacífico vallecaucano no es un tema que interese mucho a la prensa nacional.

Pero lo que viene pasando en Buenaventura es mucho más grave: todos los días hay enfrentamientos en los barrios Antonio Nariño y San Francisco. La gente escucha horrorizada cómo balas de fusil y de armas cortas se estrellan contra la fachada de sus viviendas. En el puerto hay una guerra de carteles –al estilo de las golpeadas ciudades mexicanas– de la que nadie habla.

La guerra es fría y despiadada, dicen algunos líderes que prefieren omitir sus nombres. Aseguran que cada combate deja entre una y dos personas muertas; la policía, denuncian, no interfiere, y las calles de al menos tres comunas son gigantes campos de batalla cuando el sol se esconde. El mismo alcalde de Buenaventura, Víctor Vidal, dice que lo que está ocurriendo en el principal puerto sobre el Pacífico colombiano es alarmante: “Aquí no estamos hablando de una delincuencia común o de los muchachos que hacen tiros al aire porque están borrachos. No, aquí estamos hablando de estructuras armadas que aspiran a controlar todo, incluso la delincuencia común”, asegura.

Y aunque las autoridades cataloguen a La Local como una banda delincuencial, lo cierto es que su operación es mayor. Este grupo maneja los hilos del narcotráfico en Buenaventura; controla las rutas de despacho de droga hacia Centroamérica y Chile; tiene dominio sobre el microtráfico y las extorsiones. Es, para muchos líderes bonaverenses, el cartel urbano más grande de Colombia.

#SosBuenaventura

Hoy Buenaventura clama por esos reflectores para denunciar lo que viene ocurriendo. Para denunciar que en todo 2021 no han tenido una noche de tranquilidad, para denunciar que las balas -como en tiempos pasados- no están en el monte, sino que transitan peligrosamente en el casco urbano. Por eso líderes de opinión lanzaron la etiqueta en Twitter #SOSBuenaventura para contarle al país de su angustia.

Leonard Rentería, uno de los líderes sociales más visibles del puerto, ha escrito en su cuenta de Twitter:

A él se han sumado varias voces que rechazan la violencia: