valle del cauca

Capturan en Cali a quien sería el enlace entre cárteles mexicanos y disidencias de las Farc

El capturado es requerido por la Corte Distrital para el distrito del sur de California Estados Unidos.


La Policía Metropolitana de Cali en conjunto con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y la Fiscalía General de la Nación capturaron este miércoles a Carlos Requene Gallo, alias Negro, quien sería el enlace financiero entre el cartel mexicano Los Rodríguez y la columna disidente de las Farc Oliver Sinisterra, que delinque en el Pacífico nariñense.

El capturado, requerido por la Corte Distrital para el distrito del sur de California Estados Unidos, deberá enfrentar cargos por narcotráfico y concierto para distribuir cocaína. 

Se presume que esta persona de manera mensual realizaba envíos de hasta dos toneladas de estupefacientes con destino a Norteamérica. Al parecer, utilizando vínculos con personas de otros países para las coordinaciones del transporte vía marítima a través de Centroamérica con escalas estratégicas. 

Alias Negro utilizaba la fachada de comerciante para lavar el dinero producto de sus actividades ilegales y evadir el control de las autoridades. Además, se investigan lujosas propiedades que podría verse inmersas en procesos de extinción de dominio. 

Esta es la segunda captura que realizan las autoridades de Cali, en menos de un año, de peces gordos que tienen relación con el narcotráfico creciente en el suroccidente del país. La primera se registró el pasado noviembre en una vivienda del sur de la ciudad.

El operativo se realizó en una lujosa vivienda. Allí fue capturado el señalado narcotraficante Lucio Burbano Portilla, a quien se le halló una caleta con $8.700 millones. Según información conocida por SEMANA, Burbano sería el dueño de varios laboratorios de cocaína en Nariño, frontera con Ecuador.

Burbano Portilla ya había sido objeto de un proceso de extinción de dominio en el que le fueron incautados 143 bienes inmuebles, 9 establecimientos comerciales y una entidad financiera que sumaron un valor aproximado de US$30 millones de dólares, según la Gaceta del Congreso fechada el 30 de julio del 2008.

Las alianzas macabras en Nariño

La violencia en el suroccidente colombiano parece no tener techo. La creciente ola de asesinatos y barbarie tiene dos factores comunes: narcotráfico y reacomodamiento de viejas y nuevas estructuras armadas que se pelean el control del territorio, la producción de los laboratorios y, lo más importante: las rutas estratégicas para sacar la droga a aguas del Pacífico. Allí la reciben emisarios de carteles mexicanos que la ponen en aguas internacionales rumbo a Centroamérica.

La nueva dinámica del conflicto está marcada por una atomización criminal y dos macrofrentes de disputa: lo que pasa en Cauca y Nariño es lo más parecido a una lucha de carteles de droga en las regiones más convulsionadas de México. En el Cauca ya está definido el partidor criminal.

Pero en Nariño, la cosa es diferente: aún el territorio no está repartido y por eso la disputa criminal se recrudece cada vez más. En la subregión de La Cordillera, que comprende los municipios de Policarpa, Cumba y El Rosario, opera el ELN, pero cada vez entran con más fuerza los frentes disidentes Carlos Patiño y Franco Benavides. El ELN resiste con dos frentes conocidos como Comuneros del Sur, en la zona rural de Samaniego y Ricaurte, donde también hay presencia de reductos del Clan del Golfo, que recientemente –según información de inteligencia militar– han oficializado una alianza con las disidencias de Gentil Duarte para acabar con los hombres del Ejército de Liberación Nacional.

Como si se tratara de una campaña política, las alianzas para mantener –o recuperar– el control del territorio tienen sorprendidas a las autoridades. Por ejemplo, ELN, la Segunda Marquetalia –disidencia de Santrich, Iván Márquez y el Paisa– y los Contadores –la estructura narcoparamilitar más grande del suroccidente– hicieron un pacto para atacar a Gentil Duarte, este a su vez, se alió con el Clan del Golfo y otros paramilitares para entrar con más fuerza a Nariño.

Esos, por ahora, son los dos macrofrentes de esta nueva guerra. Pero hay un tercer grupo del que casi nadie habla: las disidencias y grupos narcotraficantes sueltos, que constituirían un tercer macrofrente si se diera una alianza. Aquí aparecen disidencias como la Oliver Sinisterra –anteriormente comandada por Guacho–, la FOU, Guerrillas Unidas del Pacífico y un sinnúmero de pequeñas estructuras que patrullan por la zona rural del Pacífico nariñense, así como la zona de frontera con Ecuador.

Al ser aún cabos sueltos, el bloque ELN-Segunda Marquetalia-Contadores han tratado de absorberlos. Quieren, a sangre y fuego, que les juren lealtad.