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“El país vive uno de los momentos más complejos de los últimos años”: el mensaje del general Zapateiro a los militares

El comandante de las fuerzas militares, Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, compartió estas palabras con sus tropas, en medio del álgido momento que se vive por el paro nacional.


Las protestas de los últimos días tienen al país sumido en una ola de incertidumbre. Las manifestaciones se han tornado en hechos de vandalismo en varias ciudades del país. Y el debate sobre si el Ejército debe intervenir está más álgido que nunca. En medio de esas controversias, el general Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda compartió este mensaje con los generales:

“Nunca un mar en calma hizo experto a un marinero”, proverbio. Se necesitan olas altas y fuertes marejadas para aprender a sortear los difíciles océanos de la vida.

El país vive uno de los momentos más complejos de los últimos años, como consecuencia, por lo menos argumentada como florero de Llorente, de un malogrado proyecto con el nombre de “Ley de solidaridad sostenible”, que fue retirado por el Gobierno nacional, para estudiar vía consenso con los partidos políticos, gremios productivos, centrales obreras y otras representaciones sociales, una salida al hueco fiscal que sufre el país por razón de la pandemia, la pobreza e inequidad.

Tras esta decisión que suponía un retorno progresivo a la normalidad, dado que dejaba sin piso los pregones invocados por los agitadores, prosiguen marchas, concentraciones, mítines, mingas, bloqueos, daños a la infraestructura crítica nacional, al comercio y a la seguridad ciudadana, por una infiltración criminal que irracionalmente destruye todo a su paso, lo cual ha hecho necesario invocar la medida de “Asistencia Militar”, consagrada en el artículo 170 del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Textualmente cita : Es el instrumento legal que puede aplicarse cuando hechos de grave alteración de la convivencia y seguridad lo exijan, o ante riesgo o peligro inminente, o para afrontar emergencia o calamidad pública, a través del cual el presidente de la República podrá disponer de forma temporal y excepcional de la asistencia de la fuerza militar. No obstante, los gobernadores y alcaldes municipales o distritales podrán solicitar al presidente de la República tal asistencia, quien evaluará la solicitud y tomará la decisión. La asistencia militar se regirá por los protocolos y normas especializadas sobre la materia y en coordinación con el comandante de la Policía de la jurisdicción.

Esta situación, dentro del marco de un mandato legal, pero además necesario, ha sido objeto de pronunciamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Wola, The Washington Office in Latinoamérica, Procuraduría General de la Nación, entre otros, además de congresistas, representantes de partidos políticos, periodistas, movimientos sociales.

¡Se ha pretendido macartizar y diabolizar la medida al punto algunos de señalar temeraria y falazmente que la fuerza tiene patente de corso para matar! Nada más ajeno y contrario a la realidad que artificiosamente se empeñan en tergiversar y que amerita, en cuanto se valore necesario, una acción penal por parte de expertos validadores.

La vocación por la defensa y el respeto por de los derechos humanos, las reglas de enfrentamiento y la aplicación de la fuerza cuando fuere exclusivamente necesario, son una insignia institucional y la experiencia ha permitido formar, equipar e instruir profesionalmente a las tropas que serán empeñadas para tal fin.

Conlleva un gran reto y responsabilidad para los comandantes en todos los niveles mantener un estricto control disciplinario, motivación, supervisión, instrucciones claras, detalladas y específicas para evitar que se presenten excesos que comprometan jurídicamente a la fuerza y deslegitimen su empleo.

Hacer oídos sordos a los tendidos incendiarios que en redes, publicaciones y expresiones incitan a la represión y al odio. La motivación, incluso los gestos, la expresión corporal, la emisión de mensajes y ordenes concretas, evitan incertidumbres y conductas inadecuadas.

La actitud de las tropas no debe ser amenazante, soberbia o retadora. Debe generar confianza, credibilidad, respeto a través de su porte, distinción, corrección y disciplina. Ser persuasivos y disuasivos, es lo que dicta el nivel de tensión.

Esta es una coyuntura que puede avivar aún más el fervor de un pueblo agradecido por el servicio de sus soldados que siempre están en las horas de apremio.

La conformación permanente de comités de manejo de crisis, estados mayores, planas mayores, asesores jurídicos operacionales, expertos, comunicaciones estratégicas debe rodear positivamente a los comandantes para fortalecer la arquitectura de sus decisiones y orientaciones. Todos en función de manejar positivamente la situación.

Esta coyuntura sistemática y manipulada hábilmente por quienes detentan el fracaso de nuestro sistema democrático desde posiciones extracontinentales, hemisféricas e internas, es sin lugar a dudas una dura prueba de la cual saldremos victoriosos por la virtuosidad de los centinelas de la democracia.

General Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda

Comandante del Ejército.