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Entre 1997 y 2005, los años que más víctimas militares dejó el conflicto armado interno: FF.MM

Según las fuerzas militares, durante esos ocho años más de 160.000 uniformados resultaron afectados por el accionar de grupos ilegales.

Un estudio realizado por las Fuerzas Militares, sobre las consecuencias del conflicto armado en personal uniformado, estableció que entre 1997 y 2005 se dieron los mayores casos en donde se vio afectado personal militar.

De acuerdo con el informe del Comando Conjunto Estratégico de Transición, dentro de los resultados se puede observar que en ese periodo de tiempo se presentaron 166.674 víctimas y en el periodo del 2006 al 2015 con 139.999 víctimas.

Otras estadísticas que muestran la crudeza de la guerra en el país indican que el conflicto ha dejado más de nueve millones de víctimas discriminadas de la siguiente manera: desplazamiento forzado, 8.036.014; homicidio, 1.038.073; amenazas, 500.622; desaparición forzada, 180.747; pérdida de bienes muebles e inmuebles, 119.857.

Atentados, terrorismo, combates, enfrentamientos, hostigamientos: 85.700; secuestro, 37.398; abandono o despojo de tierras, 22.275; lesiones personales, 15.917; mina antipersonal, munición sin explotar y artefacto explosivo improvisado, 11.720 y tortura, 10.804.

Fuerzas Militares revelan informe sobre uniformados afectados durante el conflicto
Fuerzas Militares revelan informe sobre uniformados afectados durante el conflicto - Foto: suministrada a Semana

“El creciente aumento de hechos victimizantes en contra de integrantes de las Fuerzas Militares y sus familias, coincide con las actividades ilegales de los grupos armados organizados en estos periodos, en donde se destacan las economías ilegales como el narcotráfico y el contrabando, o el aprovechamiento criminal de los recursos naturales que llevó que zonas geográficas ricas en biodiversidad se convirtieran en el blanco de las historias de violencia”, señala el informe de las Fuerzas Militares.

Ante la situación, desde el Comando General de las Fuerzas Militares se generaron varias líneas de acción de prevención y protección de los miembros de las Fuerzas Militares como víctimas del conflicto armado, eliminando su revictimización partiendo de la dignidad humana como atributo del militar víctima, los componentes de legalidad y legitimidad del estado y las Fuerzas Militares en el posconflicto.

Es de recordar que en Colombia el reconocimiento de los militares como víctimas se da a partir de la aprobación de la ley 975 de 2005, la ley de Justicia y paz, en ella se plasma que al igual que las demás afectados por el conflicto, los miembros de la Fuerza Pública también debían saber la verdad y ser reparadas en caso de haber sido afectados por las acciones de organizaciones armadas al margen de la ley.

Testimonios

Precisamente sobre los militares víctimas del conflicto, en las últimas horas la Comisión de la Verdad reunió con uniformados y familiares víctimas de la violencia y el desplazamiento forzado en un conmovedor espacio de escucha de voces que claman la reconciliación.

Durante 27 años el soldado profesional Jhon Reyes y su familia han esperado noticias de su hermana. Desapareció un día de 1994 en San José de Apartadó. La única pista que encontraron fue su moto incinerada. Olga Rojas también lleva 27 años esperando. Su esposo, el sargento José Vicente Rojas Rincón, nunca regresó a casa.

En los últimos 50 años se han registrado por lo menos 120 mil víctimas de desaparición forzada en Colombia, según la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.

En el año 2007, el soldado profesional Luís Carlos Sandoval y su familia migraron a Bucaramanga, a causa de las constantes amenazas de reclutamiento forzado por parte del ELN, y grupos paramilitares en la región (vereda Casablanca Norte de Santander). Este grupo armado asesinó a su hermano, y hoy en día ni él ni su familia han podido reconocer el cuerpo de su ser querido.

Al soldado Uriel Alvarado la violencia también le arrebató un ser querido. Su padre fue asesinado por la guerrilla de las Farc en el municipio de Matanza, Santander, mientras él se encontraba prestando el servicio militar. Ese año, 2002, su familia tuvo que abandonarlo todo para ponerse a salvo. “Sigo creyendo que algún día lo vamos a lograr y que me van a escuchar. Yo le pido a la guerrilla que cumpla con el Proceso de Paz”, dijo Alvarado con la voz quebrada.

El dolor de Uriel, Olga, Jhon y sus familias lo padecen cientos de miles de colombianos a quienes el conflicto les cambió sus planes de vida. Por eso sus voces clamando la reconciliación y la no repetición de los hechos conmovieron profundamente a quienes asistieron a este espacio de escucha, organizado por la Comisión de la Verdad con el apoyo de la Unión Europea y en alianza con Foros Semana, en el que estuvieron reunidos por varias horas militares y familiares afectados por el desplazamiento forzado.