medioambiente

Esta es la flor que desde hace 230 años nadie veía y crece en Colombia

El redescubrimiento demoró más de dos siglos. La flor, que se creía extinta, es conocida como ‘pasionaria de Mariquita’.


La flor que tiene sorprendidos a cientos de botánicos a nivel mundial se da solo en Colombia. Se creía que se había extinguido hace más de 230 años. La pasionaria de Mariquita es tan legendaria que forma parte de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, liderada por José Celestino Mutis entre 1783 y 1816, según informaron desde el departamento de comunicaciones de la facultad de medioambiente de la Universidad Nacional de Colombia.

La planta había sido vista por última vez en 1784, el mismo año en el que estaba concluyendo la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Desde ese entonces nadie volvió a saber de la flor que quedó plasmada en unos tomos de la historia botánica desde donde se recordaba.

Desde la Universidad Nacional aseguran que encontrar esta flor era igual de complicado a encontrar una aguja en un pajar: “En 2007, el ingeniero agrónomo John A. Ocampo Pérez, Ph. D. en Recursos Genéticos y Mejoramiento y profesor de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Colombia con sede en Palmira, emprendió una búsqueda de esas que parecen inalcanzables”.

Sin embargo, abril de 2021 será recordado como el resurgir de la especie endémica de Colombia gracias a un grupo de expertos en San Sebastián de Mariquita, en el departamento de Tolima. Ocampo la encontró en el bosque de la Real Expedición, en el conocido Bosque Municipal de Mariquita.

Contó con el apoyo y compañía de una familia tolimense compuesta por un botánico empírico, llamado José Orlando Velásquez y su hija Adriana Isabel Velásquez Gamboa, quien siguió sus pasos y se convirtió en bióloga botánica.

Esta es una especie que está en peligro de extinción. Incluso los científicos consideran que el ambiente en el que crece es un ecosistema degradado, que a su vez ve la amenaza por la fuerte influencia del hombre. “La restricción de su distribución la hace susceptible a que cualquier cambio puede hacer que desaparezca”. A este panorama se suma la presión que tiene este ecosistema por parte de la gente que vive alrededor, por la expansión de la urbanización.

Passiflora mariquitensis
Foto: Benjamín Cárdenas Valderrama. Universidad Nacional - Foto: Benjamín Cárdenas Valderrama. Universidad Nacional

Largo camino

Durante años se hicieron exploraciones en busca de la Passiflora mariquitensis en ecosistemas similares en los que podía haber crecido, como en los departamentos de Cundinamarca, Antioquia, Caldas, Quindío, Valle del Cauca, Llanos Orientales, Risaralda y Tolima.

No bastaron las largas caminatas. Fue necesario realizar una búsqueda documental, en la que que se utilizaron herramientas de muestreo y sistemas de información geográfica. Lo anterior para mapear los puntos en los que ella se da.

Fueron días enteros realizando y analizando mapas de predicción de los lugares en los que potencialmente podría existir. El profesor Ocampo manifestó que “fue un trabajo muy dispendioso, sumado a una revisión histórica de botánicos pasados que la pudieran haber registrado, pero tampoco se encontró en 16 herbarios que visitamos en todo el territorio nacional y en el herbario del Museo de Historia Natural de Madrid, en España, donde están las colecciones originales de José Celestino Mutis de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada”.

¿Cómo es la flor?

Passiflora Mariquitensis es de pétalos blancos, corina amarilla vistosa y tiene una semilla que mide alrededor de 0,9 x 0,6 cm. Después de la búsqueda hecha con esta investigación, se concluyó que no solo es una especie endémica de Colombia, sino que es específicamente de Mariquita.

Nace en un bosque semihúmedo, a una altitud que oscila entre los 500 y 800 metros sobre el nivel del mar. Las características de su hábitat reflejan que necesitan un ambiente muy cálido durante el día y abundante radiación, y en la noche la temperatura baja es importante para su sobrevivencia. “Esta especie requiere buena humedad, nutrientes, abono y buena luz del sol para desarrollarse y conservarse”, señala el informe entregado por los expertos.

Ocampo confiesa que reconocerla no fue fácil, pues se encontró una planta sin flor. De esta se cortó una estaca que los Velásquez llevaron a su casa, donde la cultivaron. Durante cinco años la cuidaron y consintieron hasta que, en octubre de 2019, floreció por primera vez. Lograron verla después de 236 años exactamente.

Otro de los obstáculos a los que se enfrentaron fue que “no existía material vegetal seco de referencia en los herbarios, sino solamente una pintura, una iconografía que está en el Museo de Historia Natural de Madrid. Ahora tenemos semilla, tenemos planta, la podemos tocar y ver, y la idea es preservarla como símbolo de conservación en el municipio y también en el departamento y en Colombia”, dijo el especialista Ocampo.

Aseguran que de las dos plantas que se hallaron solo se pudo obtener un fruto. Todo esto la pone en peligro de extinción, por lo que los botánicos hacen un llamado de urgencia para tomar acciones en pro de su protección y conservación.