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Estados Unidos se pronunció sobre el paro nacional en Colombia y pidió respeto por las protestas pacíficas

El portavoz del Departamento de Estado de EE. UU. pidió a la Policía colombiana respetar la integridad de los manifestantes.


Este martes, el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Ned Price, habló sobre la situación que se vive actualmente en Colombia por cuenta del paro nacional que comenzó el pasado 28 de abril.

Durante una conferencia de prensa, el funcionario lamentó las vidas que se han perdido durante las protestas y les envió condolencias a los familiares de las víctimas. Además, pidió que se respetaran las protestas pacíficas.

“Alrededor del mundo, en los países democráticos los ciudadanos tienen derecho a manifestarse de forma pacífica. Sin embargo, la violencia y el vandalismo son un abuso de este derecho. Así como condenamos la violencia y el vandalismo, hacemos un llamado a la Policía a respetar los derechos de los manifestantes pacíficos. También hacemos un llamado a las autoridades para que investiguen los reportes que han surgido de excesos policiales”, dijo durante la conferencia el funcionario de los EE. UU.

De igual manera, resaltó la decisión del Gobierno nacional de comenzar un espacio para el diálogo político con los representantes de quienes protestan actualmente, así como mostró su apoyo a las medidas para que los derechos humanos sean el eje central.

Sobre la situación del país, también se refirió Philip S. Goldberg, embajador de los Estados Unidos en Colombia, quien habló este lunes sobre los graves hechos de violencia registrados en el sur de Cali en los que al menos nueve indígenas resultaron heridos luego de ser atacados con armas de fuego mientras se dirigían a una protesta en la ciudad, epicentro de las manifestaciones que sacuden el país desde el pasado 28 de abril.

“Lamentamos los hechos de violencia ocurridos en Cali y expresamos nuestras sinceras condolencias a familiares y amigos de quienes fallecieron en medio de ellos”, aseguró el embajador a través de la cuenta oficial de Twitter del organismo.

La oficina diplomática reiteró que los Estados Unidos hacen un llamado a la calma y ponen a disposición todo el apoyo que sea necesario para impulsar un diálogo que permita abordar la situación actual en la capital vallecaucana y en el resto del país, donde también se han registrado alteraciones de orden público, muertes, heridos y desaparecidos.

Y es que según algunos reportes, al menos 27 personas han muerto durante las protestas (la mayoría por disparos), aunque la ONG Temblores reporta 47 fallecidos desde el pasado 28 de abril.

La Defensoría del Pueblo, por su parte, asegura tener “evidencia de presuntas acciones de disparos o agresiones desde carros no identificados” contra la caravana de indígenas en Cali el pasado domingo.

Los indígenas del departamento del Cauca han llegado a Cali desde hace varios días para unirse a los protestantes que mantienen barricadas en diferentes puntos de la ciudad. No obstante, desde hace más de una semana se han registrado múltiples bloqueos que han provocado desabastecimiento de alimentos y combustibles en la capital del Valle del Cauca.

Según la versión del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), expresada en un comunicado público, una caravana de indígenas fue atacada en la tarde del pasado domingo por “policías y civiles armados en conjunto”, en hechos en los que al menos nueve nativos resultaron heridos con armas de fuego, tres de los cuales tienen “lesiones graves”.

La Policía Nacional, entre tanto, aseguró en un boletín de prensa que los uniformados se encontraban en la zona atendiendo “el llamado de auxilio de la comunidad (...) que estaba siendo atacada por un grupo de indígenas”, acusados de lesionar a cuatro personas “con armas cortopunzantes y objetos contundentes” e incinerar y vandalizar varios vehículos.

El presidente Iván Duque habló en horas de la noche del pasado domingo y les pidió a los indígenas retornar a sus territorios en el departamento del Cauca “para evitar confrontaciones innecesarias”.

En una segunda intervención, el mandatario le ordenó a su ministro de Defensa, Diego Molano, “garantizar el mayor despliegue (...) de la fuerza pública” en Cali. Posteriormente, viajó a Cali para llevar a cabo reuniones con el alcalde y la gobernadora, entre las once de la noche y las tres de la mañana.