medioambiente

Francisco Javier Vera, el niño que quiere cambiar a Colombia y al mundo

Con tan solo 11 años, el ambientalista más joven de Colombia ha emprendido el difícil camino de defender el medioambiente y los derechos de los niños, en un país en el que ejercer ese tipo de liderazgo es un peligro. Pese a las amenazas recibidas en los últimos días, él continuará con su labor.


Tristemente, Colombia se ha convertido en uno de los países más peligrosos para ser líder social y para ejercer la defensa del medioambiente. A diario los titulares de los periódicos, de los noticieros y de los portales de Internet registran las amenazas y asesinatos de estos defensores de derechos. Tal es el número de casos diarios, que ya pocos colombianos se sorprenden.

Muchos creían que, en materia de amenazas y violación a los derechos humanos, el país había tocado fondo. Pero no. Hace unos días, Francisco Javier Vera Manzanares, un niño de 11 años, dedicado a la defensa del medioambiente, recibió una brutal amenaza en Twitter por “seguir hablando de ambientalismo y dignidad”.

La intimidación ocurrió luego de que Francisco hiciera un video en el que decía: “Regresaremos a clases virtuales, pero para que esta educación virtual sea digna, pedimos al gobierno de Iván Duque garantizar conectividad en todos los territorios del país”.

De inmediato, Francisco recibió el apoyo de todos los colombianos y del Gobierno nacional, que ordenó investigar a fondo la intimidación. Los mismos usuarios fueron quienes instaron a la Fiscalía General de la Nación a indagar los hechos y dar con el responsable, y la Defensoría del Pueblo inició la ruta de atención y protección al menor.

La Policía también se comunicó con los familiares y puso en marcha un protocolo de inteligencia para dar con el paradero del usuario. No obstante, la cuenta desde la que se realizó el comentario es falsa, con apenas 30 seguidores, fue reportada inmediatamente y a las pocas horas Twitter optó por suspenderla.

Francisco, en compañía de sus padres, quienes administran sus redes sociales, manifestaron una profunda tristeza por ser víctimas de la intolerancia de un país donde amenazan por hacer denuncias públicas.

De acuerdo con el informe Global Witness, Colombia ocupa el primer lugar en el mundo en asesinatos de líderes ambientales. Hace pocos días se conoció la violenta muerte de Gonzalo Cardona Molina, guardabosques de Proaves, que en varias ocasiones fue amenazado por enemigos que querían silenciar su lucha por defender al loro orejiamarillo.

Por otra parte, la petición hecha por Francisco de una educación virtual digna tiene sus fundamentos. De acuerdo con la Unicef, alrededor de 463 millones de niños y niñas en el mundo no han tenido acceso a la educación virtual durante la pandemia.

Francisco forma parte de una nueva generación en la que niños y jóvenes asumen banderas que antes se pensaba solo podían hacer adultos, investigadores o académicos. Se creía que los niños no entendían o no podían reflexionar sobre temas importantes para el futuro de la humanidad. Hoy, por todo el mundo son los niños y los jóvenes los que asumen esa responsabilidad histórica. Tal es el caso de Greta Thunberg y Malala Yousafzi.

Sin embargo, ejercer ese activismo también es peligroso. Greta, de 18 años, y su familia, ya han sido objeto de amenazas de muerte. La activista pakistaní Malala Yousafzi, a sus 15 años, sufrió un atentado donde recibió tres disparos hechos por un hombre. Son muchos los menores como el pequeño Francisco que ya han sido amenazados.

Estos casos dejan un balance agridulce. Por un lado, es esperanzador que las generaciones más jóvenes entiendan problemas fundamentales para el futuro de la humanidad y ejerzan su defensa, pero, por otro lado, es triste saber que una buena parte de la humanidad continúa siendo intolerante y piensa en la eliminación del otro como una solución.