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“Importar gas desde Venezuela es una opción razonable”: Juan Ricardo Ortega

El presidente del Grupo Energía Bogotá, Juan Ricardo Ortega, aseguró que el país requiere ser pragmático y garantizar el abastecimiento a bajo costo. Cuestionó los cálculos de Naturgas sobre la posible alza en el precio del combustible.


SEMANA: ¿Por qué se tomó la decisión de echar para atrás la venta del 9,4 por ciento de las acciones que el Distrito tiene en el GEB?

Juan Ricardo Ortega: La realidad es que el alza en las tasas de interés de Estados Unidos está haciendo que todas las bolsas de los países caigan de una manera brutal. En ese sentido, vender un activo bien valioso a un precio muy por debajo no tiene sentido, y el Distrito, que es el dueño, con razón, decidió postergar el tema. De momento, el Distrito tiene recursos suficientes y acuerdos para poder lograr los proyectos que están en el Plan de Desarrollo y esta fuente de recursos no vale la pena usarla hasta que no se logre maximizar el beneficio.

La venta de las acciones es una garantía para el financiamiento de la segunda línea del metro de Bogotá y creo que hay tiempo para que esa venta se pueda materializar en función de la ejecución. En ese momento, el Distrito podrá mirar cuál es la mejor estrategia de financiamiento.

SEMANA: ¿En lo que resta de la administración de la alcaldesa Claudia López se hará la venta de las acciones?

J.O.: No tengo la menor idea si se utilizará esa opción. Lo cierto es que esa venta sigue autorizada por el Concejo de Bogotá, y el Distrito en el momento que lo requiera tendrá esa alternativa. Ahora el precio de la acción ha perdido mucho valor, y no es buen momento estratégico para vender porque sabemos que la empresa vale mucho más. La alcaldesa mirará en el futuro si se necesita y cómo lo hará.

SEMANA: ¿Ya se reunió con la nueva ministra de Minas y Energía?

J.O.: Tenemos una reunión programada para esta semana.

SEMANA: ¿Qué espera de esa reunión?

J.O.: Vamos a ponernos a sus órdenes, apoyarla en el reto de la transición energética y ponerle de presente nuestro compromiso en garantizar que los impactos ambientales de los proyectos sean mínimos, así como apoyar la electrificación de la economía nacional. Obviamente, manteniendo al usuario como objetivo principal para que los precios y las tarifas no se vayan por las nubes porque eso no le conviene a nadie.

SEMANA: ¿Qué piensa de la posibilidad que abrió la ministra de Minas de importar gas desde Venezuela?

J.O.: Necesitamos poner al consumidor y a la transición energética en el centro de la discusión. Esos deben ser los objetivos de la política. Las ministras de Ambiente y de Minas tienen razón en que las emisiones de metano en los próximos años son un tema muy grave que amerita prioridad absoluta. Si uno permite fugas importantes en el proceso de explorar, transportar y distribuir gas, es útil que la gente conozca que el gas puede generar hasta 88 veces el impacto del carbón en el calentamiento global durante los primeros 20 años, en los que la molécula se va transformando, y después genera aproximadamente entre 20 y 27 veces más el impacto que el carbón.

Ahora, en Colombia todavía quedan 1.600.000 hogares cocinando con leña y es un 38 por ciento de la energía que consumen los hogares, demasiada leña. Eso tiene un impacto brutal, mayor que el mismo carbón y el petróleo, y genera mucho material particulado, que afecta la salud de las mujeres. En ese orden de ideas, garantizar el suministro de gas durante los próximos años es en el beneficio de todos. Los retos energéticos del país requieren mirar opciones, ser pragmáticos y buscar garantizar el abastecimiento a bajo costo mientras minimizamos las emisiones de carbono.

SEMANA: Entonces, usted está de acuerdo con que Colombia importe gas desde Venezuela…

J.O.: Totalmente de acuerdo. Si usted no tiene acceso a ese gas, no va a tener suficiente gas en los próximos años. Y entre no tenerlo y terminar usando termoeléctricas, con un costo altísimo y unas emisiones altísimas, no tiene sentido que no se miren opciones, ya sea importando por medio del Spec en Cartagena o desde Venezuela. Todas las opciones son razonables.

SEMANA: ¿Qué pasaría entonces con los hallazgos de gas en Colombia?

J.O.: Bienvenidos los hallazgos meritorios de Ecopetrol en Uchuva y Gorgon, que en el año 2029 o 2030 van a estar disponibles y que van a ser una alternativa ambiental, sin duda, mejor a lo que nos puede ofrecer Venezuela. Pero entre 2025 y 2028 no veo por qué alguien vea como preocupante tener un gas que no tendríamos de ninguna otra manera, y que Venezuela dé esa opción, solo genera posibilidades energéticas para el país. Si dicen que no, quedamos como estamos, pues finalmente ya estamos en esa situación hoy en día.

SEMANA: Pero Naturgas asegura que importar gas desde Venezuela aumentaría el costo del servicio hasta cinco veces…

J.O.: Sería interesante saber dónde tienen el soporte de ese número, porque el precio del gas en Venezuela nadie lo ha negociado. Todo en la vida es una negociación y eso no ha ocurrido. Cuando suceda, tendremos claridad. Hay que tener en cuenta que el aumento del gas en Colombia ya está siendo muy importante. Ecopetrol está haciendo los nuevos contratos cerca a los 1.000 dólares el millón de BTU. El aumento ya viene y la devaluación hace que suba aún más. Así, yo quiero ver cuál es el argumento de por qué Venezuela va a aumentar el precio cinco veces si no conocemos eso.

SEMANA: ¿Habría que construir un gasoducto?

J.O.: No es cierto que se requiera construir totalmente el gasoducto. Es verdad que está en mal estado, pero ya tiene licencia y existe gran parte de la infraestructura. Lo que toca es repararlo y adecuar algunas partes. Dicen que en Venezuela se robaron 40 kilómetros y la estación de comprensión. Esas son el tipo de cosas de las que toca tener un diagnóstico veraz, y, con base en ello, saber la inversión que eso requiere y el tiempo en que esa inversión se va a amortizar. Así se podrá dar una versión sustentada en números. En temas tan sensibles, la cabeza fría ayuda mucho más.

SEMANA: Hay quienes aseguran que Colombia pasaría a depender energéticamente de Venezuela…

J.O.: Claramente no. Colombia debe tener una matriz energética competitiva, sólida, a precios razonables. Uno no puede pensar ser autónomo con precios locos, uno lo que quiere es que el país sea competitivo, que los hogares tengan confiabilidad con un gas garantizado a un precio razonable. Esa es la discusión de fondo y que el impacto ambiental sea mínimo, idealmente cero. En Venezuela, desafortunadamente, por falta de inversión, las emisiones son muy importantes. Uno no quiere argumentar que, por no producir acá en condiciones serias de cuidado, con control ambiental, se vaya a comprar en otro país, que tiene un impacto ambiental enorme. En últimas, el planeta es solo uno y se quiere tener altas exigencias a cualquier proveedor que garantice que los estándares que uno compra sean los mismos que uno va a exigir a los productores nacionales.

SEMANA: ¿Cuáles fueron esos acuerdos a los que el GEB llegó con comunidades étnicas para el proyecto Colectora?

J.O.: Ha sido un gran trabajo en el que hemos contado con un enorme apoyo del ministro de Minas saliente, Diego Mesa, y gracias a eso ya tenemos 201 comunidades que conocen y están de acuerdo con el proyecto, faltan otras 20. Desafortunadamente, los temas de violencia en La Guajira siguen siendo muy dolorosos, y en algunas comunidades dificultan hacer las reuniones por el riesgo que la gente corre. Pero estamos trabajando arduamente para poder culminar las consultas, terminar el estudio de impacto ambiental y presentar en los próximos meses ese estudio para poder contar con las licencias que permitan la construcción de la segunda fase de la línea Colectora.

SEMANA: ¿Para cuándo se entregaría el proyecto?

J.O.: Si logramos la aprobación de las licencias ambientales en los tiempos ideales, esperamos terminarlo a finales de 2024.

SEMANA: ¿El aumento del precio del dólar ha afectado el proyecto?

J.O.: En las estructuras metálicas que compramos, tuvimos más impacto en los costos de transporte y de logística, que se han disparado. Afortunadamente, la parte de acero ya la teníamos comprada; no obstante, va a haber sobrecostos en las subestaciones. Esa parte todavía no está cerrada.

SEMANA: ¿De cuánto serían esos sobrecostos?

J.O.: No se sabe porque todavía está muy fluido. Vamos a ver qué pasa. La subida en las tasas de interés es muy importante, la inflación está siendo muy traumática para todo el mundo en todas partes y es dificilísimo anticipar qué va a pasar.

SEMANA: ¿Los sobrecostos los asumirá el GEB?

J.O.: No tiene opción, es parte de la negociación.