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Las sanciones y contraargumentos de los concejales que ‘traicionaron’ al Centro Democrático en Medellín

La victoria de Daniel Quintero se dio en medio de confusión y desencuentros al interior de la bancada mayoritaria del uribismo en el Concejo. ¿Ahora qué les espera a los cabildantes que dejaron escapar la presidencia de la corporación?


El miércoles pasado, Álvaro Uribe Vélez tuvo un día lleno de reveses que debilitaron su imagen e influencia política. El más impactante, por seguro, fue la manera en la que al Centro Democrático se le escapó la presidencia del Concejo de Medellín por la traición a un acuerdo interno de cuatro cabildantes: Nataly Vélez, María Paulina Aguinaga, Albert Corredor y Lina García.

La intención del expresidente Uribe era que el concejal Simón Molina, quien es el líder de la bancada y aún cercano a las ideas centrales del partido, estuviera en el cargo. Sin embargo, al parecer solo le caminaron unos concejales de centro que también se encuentran en oposición a la administración de Quintero.

Fue Corredor quien lideró la traición, postulando a Aguinaga para el mismo puesto que pretendía Molina. Alfredo Ramos, quien tiene una curul por su segundo puesto en las elecciones a la Alcaldía de Medellín, le reclamó por una clara oposición a un acuerdo previo de bancada.

Es un secreto a voces que Vélez, Aguinaga, Corredor y García se encuentran más cerca de Quintero que del uribismo por el poder sobre algunas dependencias del municipio. Esto no se lo calló Ramos, que trinó esta mañana llamándolos “falsos opositores” del mandatario local, enemigo directo del expresidente y líder natural del partido.

El objetivo de los falsos opositores de Quintero siempre fue entorpecer cualquier acuerdo para lograr una mayoría en el Concejo de Medellín en contra de su verdadero jefe. Ahora se dedicarán a tergiversar la realidad. Entre tanto, felices con sus puestos y contratos”, señaló Ramos, quien incluso pidió sus renuncias por anteponer sus intereses personales por encima de los consensos de partido.

Uribe, por su parte, también pidió “tomar las más drásticas medidas y a la mayor brevedad” contra estos nombres que permitieron que Lucas Cañas, aliado de Quintero, se quedara con la presidencia sin tener que mover un dedo.

La indignación también la manifestó Nubia Stella Martínez, directora nacional del Centro Democrático, quien calificó como “inaudito” el episodio al interior del cabildo. “He solicitado el inicio del proceso correspondiente que lleve a la determinación de las consecuencias de haber incumplido una decisión de la bancada y una instrucción del partido”, aseveró.

En esa línea, Mery Becerra Gómez, veedora nacional del Centro Democrático, abrió una investigación disciplinaria contra los concejales Vélez, Aguinaga, Corredor y García por la violación del régimen de bancadas y las decisiones adoptadas por el partido.

Desde el mismo miércoles, los concejales perdieron el derecho de voz y voto al interior del partido y como representantes del mismo en el Concejo de Medellín. Además, Becerra enfatizó que se expulsarán a los corporados que atenten contra los principios de la colectividad y sus directrices.

“El Centro Democrático garantizará el control político a los mandatarios que incurran en malas prácticas en el manejo de los recursos púbicos, que intenten adueñarse de ellos y destruir el partido”, finalizó la comunicación.

Sancionados dicen que no hubo consenso

En una comunicación conjunta, Vélez, Aguinaga, Corredor y García hicieron aclaraciones sobre su proceder durante la votación. En el documento aseguraron que no hubo un llamado “acuerdo de Chuscalito” –por el restaurante en el que fueron citados– porque cuando llegaron al almuerzo las decisiones ya se habían tomado.

“Sorpresivamente, cuando inició la reunión, encontramos que ya estaban repartidas las presidencias del Concejo de Medellín en cabeza de Simón Molina por el Centro Democrático y Daniel Duque de la Alianza Verde para 2022 y 2023. Pacto que venían planeando de manera excluyente”, indicaron.

A partir de esto, las mujeres de la bancada tenían la determinación de que la presidencia la ocupara una de ellas. Para este argumento, citaron al Estatuto de la Oposición, el cual indica que la participación en mesas directivas se debe dar en alternancia entre hombres y mujeres.

Después, según ellos, se votó entre los ocho cabildantes dejando a Molina y Aguinaga empatados. Sin embargo, los miembros de otras fuerzas políticas pidieron que el primero fuera quien ocupara el puesto, “discriminando la participación y las capacidades de las mujeres en los procesos políticos”.

Además, expresaron diferencias con Daniel Duque y Daniel Carvalho, dos de los tres opositores de otras colectividades que “de manera reiterada y sistemática han atacado con descalificativos ofensivos a nuestro partido. Tenemos profundas diferencias ideológicas y programáticas que nos impiden llegar a un acuerdo con ellos, sin que eso implique que estemos defendiendo la administración de Daniel Quintero”.

A esto respondió el Centro Democrático por medio de un comunicado a la opinión pública en el cual garantizó que el partido solo apoyó a un candidato y ese fue Molina.

“Por quien habían acordado votar como bancada y que haría parte de la actuación como coalición de oposición a la Alcaldía de Medellín. Reiteramos que sí hubo acuerdo y en la votación participaron tres concejales externos al partido que hacían parte de la coalición”, concluyó.

Algunos alfiles del uribismo piden sus renuncias y otros quieren que sean expulsados, pero lo cierto es que la decisión la tomará la Dirección Nacional, la cual ya abrió la investigación e indagará las condiciones de consenso pactadas entre los cabildantes.