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Los aterradores videos con que acosan a la influencer Daniela Molano

Este es el horror que ha vivido una bella y exitosa influenciadora, quien ha sido hostigada sexualmente por un hombre, que le envía mensajes amenazantes contra su vida y la de su familia.


“…Usted va a hacer lo siguiente: me va a desbloquear de la relojería (nombre alterno para las redes sociales) por las buenas, no por las malas. Bloquéeme de todas las cuentas que quiera, me voy a hacer mil cuentas y más para acosarla todos los días. Menos violarla: usted no me gusta, usted me da asco, usted es una pobre hp”.

No se trata del libreto de una película de Halloween o de un dramatizado. Estas amenazas son reales y hacen parte de un aterrador video, grabado por un hombre identificado como Felipe Giraldo, el cual lo envió al WhatsApp de su víctima, una joven bogotana de 22 años.

Daniela Molano es una bella y exitosa influenciadora en redes sociales. Ha ganado popularidad rápidamente gracias a su belleza y a sus publicaciones.

Daniela Molano, influenciadora en Instagram
Daniela Molano, influenciadora en Instagram - Foto: Semana Noticias

“No diría que soy una instagramer, pero sí tengo un buen número de seguidores: tengo más o menos 34.000 en Instagram”, comenta Daniela.

Entre esos miles de fans, hay uno que la atormenta y ha convertido su vida en una verdadera historia de terror. “Aproximadamente en marzo del 2020 aparece una persona que se llama Felipe García. Él comienza a mandarme muchísimos mensajes (…) yo los empecé a abrir y era una persona que mantenía una conversación como consigo misma. Escribía solo, sin tener respuesta mía y mantenía un diálogo donde decía “hola ¿cómo estás?” y me contaba cosas de su vida, y así todos los días. Yo no le respondí en ningún momento, y hasta ahí no había sido agresivo conmigo”, recuerda la joven.

Pero lo que en un principio pareció inocente, casi platónico, se tornó bizarro en poco tiempo: “A medida que pasaba el tiempo, él ya me empezó a hablar como con más confianza y también a veces me comenzó a insultar. Yo lo que hice fue bloquear a esa cuenta, pero después me di cuenta que me empezaron a escribir desde diferentes perfiles, como llevando una secuencia con lo que él me venía hablando desde ese perfil, entonces yo asumí que era esta misma persona”.

Sin importar cuánto intentara deshacerse del acosador, siempre aparecía una nueva cuenta sospechosa escribiendo a su perfil de Instagram. “Yo lo que hacía era: me escribía y lo bloqueaba, me escribía y lo bloqueaba…”

Hacia el mes de mayo de 2020, en plena cuarentena por la pandemia del coronavirus, el supuesto Felipe Giraldo arremetió con más fuerza, enviando directamente al WhatsApp de Daniela una serie de videos amenazantes, donde el sujeto mostró su rostro sin ningún pudor o recelo. En las grabaciones amenaza de muerte a la influenciadora, a sus padres e incluso a su mascota.

“¿Quiere evitarse dolores de cabeza? Desbloquéeme, dejamos las cosas así, todo bien. ¿Quiere saber con quién se metió? Usted no sabe de lo que es capaz una persona cuando tiene rabia en el fondo… de todo”, se escucha en otro aparte de la polémica grabación del ciberacosador sexual.

“Tengo miedo de esta persona, porque sus actos no me demuestran que sea una persona que tenga la racionalidad para saber lo que hace, entonces no se en qué momento sus palabras pasen a ser actos”, cuenta visiblemente asustada, mientras se aferra a Claudia Molano, su madre.

“Yo sí sentí miedo cuando vi especialmente el video y algunas cosas del chat, cuando menciona cosas que se supone que solo nosotros como familia sabemos” añade Claudia, quien trata de acompañar a su hija a donde quiera que vaya, siempre con la desconfianza y el recelo por la posibilidad que en cualquier calle puedan encontrarse con su agresor.

Desesperada, Daniela denunció a Felipe. “En un principio yo no había querido contarle a mis papás porque yo sabía que se iban a alarmar, pero lo que decidimos hacer a raíz de las amenazas que recibimos fue instaurar una denuncia a través de la página de la Fiscalía. Eso lo hicimos aproximadamente en agosto de 2020”, dice.

También expuso públicamente uno de los videos del acosador, a través de su cuenta de Instagram. Sorpresivamente, lejos de encontrar apoyo y consuelo entre sus seguidores, halló muchos comentarios de odio, en los cuales se le acusaba de haber incitado al acoso, porque sus fotos eran demasiado “vulgares”.

“Las mujeres y las niñas provocan las violencias”

Culpar a la mujer por provocar las agresiones suele ser una de las respuestas más usuales y que generan más estigmas en el acoso.

Para la directora de la fundación Ámalos, una organización de lucha contra la explotación infantil, de carácter cristiano, las fotos que Daniela Molano se toma en vestido de baño o ropa interior y sube a las redes sociales tienen el mismo fin que el trabajo sexual o los videochats eróticos. Moscoso advierte que las fotos indecorosas –dice– abren la puerta a que acosadores y otros enfermos sexuales lleguen a las vidas de las jóvenes a través de la internet.

“Si un adulto está pensando que esto la hace tener seguidores y la hace tener más likes (…) y además hay otras a las que les ofrecen dinero por cada foto que suben y para ellas es un trabajo, yo me atrevería a decir ¿en qué tipo de trabajo te estás metiendo? (…) y en lo que se está metiendo es una producción de pornografía”

Adriana Benjumea, directora de la Corporación Humanas, una oenegé que lucha por la igualdad de género y por los derechos humanos, rechaza esa visión y advierte el peligro de tratar con ese enfoque los casos de acoso sexual, como el que vive la joven.

“Daniela no es culpable porque sería una grave confusión social, pero además jurídica, pensar que una víctima es culpable de su victimización. Yo creo que es muy grave pensar que son las mujeres y las niñas las que provocan las violencias; creo que hay un error de concepción ética y jurídica”, enfatizó Adriana Benjumea, directora de Humanas.

La polémica vino incluso al interior del núcleo familiar de Daniela, quienes con el tiempo han aceptado sus gustos y modo de expresarse en la internet. “Cuando yo veo esas fotos en ropa interior me incomoda como mamá, no me gustan y se lo digo a ella; pero realmente no son fotos que yo diga que son vulgares”, comenta doña Catalina, madre de la víctima.

Benjumea asegura que es necesario que exista una claridad de que ningún tipo de publicación puede entenderse como abrir la puerta al acoso. “No hay un atentado contra los derechos si yo uso una minifalda, si yo tengo un escote; no estoy atentando contra los derechos de nadie, pero que un agresor ponga una mano sobre mi cuerpo o que me persiga en redes, eso no solamente es un delito sino un atentado de derechos”, concluye.

La justicia colombiana: ciega, sorda y muda frente al ciberacoso sexual

Por increíble que parezca, el hostigamiento que Felipe ejerce sobre su víctima no se encuentra tipificado en el Código Penal. “No existe un delito en Colombia que se llame ciberacoso sexual; un tipo penal autónomo no existe”, cuenta con tristeza la abogada Nydia Olaya, quien lleva el caso de Daniela Molano en la Secretaría Distrital de la Mujer.

“Resulta frustrante saber que no tenemos las herramientas específicas para que las mujeres se defiendan de esta forma de violencia, porque no es suficiente bloquear al agresor, no es suficiente poner determinadas condiciones de seguridad en el perfil, porque sabemos que cualquiera tiene acceso a un correo, a crear una cuenta en un perfil anónimo que le va a evadir su identificación y va a acceder a las víctimas para asediarlas de manera sistemática como hemos visto en este caso”, añadió la jurista.

Adriana Benjumea lleva algún tiempo rebatiendo esta postura, pues considera que existe legislación suficiente, pero también desconocimiento y negligencia por parte de los operadores de justicia. “El Código Penal tiene incluido un capítulo sobre delitos o violencia digital y la Ley 1257 establece medidas de protección”.

Para algunos expertos, una posible solución a esta disyuntiva es la creación de una nueva ley, que cobije de manera integral este delito y lo castigue con severidad. Otras consideran que en el país existen ya suficientes leyes y que el intentar responder a cada problema con un nuevo delito simplemente es populismo punitivo porque el ordenamiento jurídico ya podría sancionar con severidad estas conductas.

La representante a la Cámara Ángela Sánchez diseñó un proyecto de ley junto a su unidad de trabajo legislativo (UTL), el cual busca castigar las violencias que se ejercen desde la internet, con un parágrafo especial que habla sobre el ciberacoso sexual.

“En el Código Penal solo está el artículo 219-A, que se refiere a la utilización de medios de comunicación, pero solo castiga las actividades sexuales ilícitas con menores de 18 años. Es decir, si este delito ocurre con mayores de 18 años – como es el caso de Daniela– pues no hay nada que hacer en la actualidad porque no hay delito como tal”, aclaró la congresista.

“Vamos a buscar que se modifique el artículo 219-A, donde vamos a eliminar que este delito de medios de comunicación sea para menores de 18 años: va a quedar abierto para menores de edad. Lo segundo es que para esos mayores de edad estamos incluyendo el acoso, la intimidación, que muchas veces para un juez no es fácil de probar. (…) estamos dejando la pena actual de 10 a 14 años como piso mínimo, pero cuando sea con menores de edad va a ser aumentada la pena”, puntualizó.

El acosador sexual de Daniela, ¿es un psicópata?

Tras observar los videos amenazantes de Felipe, SEMANA consultó su contenido con la psiquiatra clínica Gina Cabeza, quien ha estudiado decenas de casos similares gracias a su experiencia previa de décadas como psiquiatra forense: una disciplina compleja, la cual cuenta en Colombia solo con 13 profesionales que la ejercen.

“Yo creo que Daniela sí tiene razones para temer, sobre todo porque su ciberacosador sexual está mostrando su rostro; ha perdido –lo que nosotros llamamos en medicina– el filtro, se está desinhibiendo”, expresó la doctora Cabeza.

El ciberacoso sexual –según estudios psicológicos realizados en Colombia- tiene dentro de sus causas un fuerte componente de género. El 75 por ciento de las víctimas son mujeres y el ciberacoso es más frecuente en adolescentes y adultas jóvenes, aunque también se presenta en menor medida contra niñas menores de 10 años y adultas mayores de 60.

La doctora Gina ha estudiado a fondo cuatro fases (o momentos) que indican que un acosador sexual (en redes o no) padece algún tipo de trastorno psicopatológico:

"Hemos encontrado que primero empieza con un deseo: porque el acoso nace en un deseo de poseer al otro (…) entonces se hace seguidor de la instagramer (…) y comienza a mandarle mensajes, a felicitarla, a estar pendiente de lo que ella recomienda, a los productos que ella promociona. Entonces pasa a una segunda idea que es “te quiero poseer”: empieza a mandarle mensajes diciendo que ambos serán la mejor pareja del mundo, que tu conmigo vas a ser feliz y empiezan a hostigarlas: a mandarles 100 mensajes de texto al día, o si tiene su número, entonces 100 llamadas seguidas".

Pero frente al rechazo de la víctima, el acosador cambia de máscara y aparece el agresor, explica Gina: “Entonces el victimario se siente rechazado y ahí aparece el tercer tipo de pensamiento: te quiero destruir porque me rechazaste. Empiezan a mandar videos con fuerte contenido sexual, imágenes con ropa, sin ropa (…) luego empieza el franco exhibicionismo, con la idea de atemorizar más a la víctima”.

La situación puede evolucionar del acoso al homicidio, dependiendo del grado de afectación mental que padece el agresor. "Cuando se llenan de ira, muchas veces –pero no siempre– aparece el cuarto tipo de pensamiento que es “te quiero matar”.

¿Cómo defenderse de un agresor de este tipo? La conclusión de la psiquiatra es casi una sentencia para quienes viven y trabajan en el mundo de la internet.

“Frente a un ciberacosador sexual, tenga o no tenga patología mental, la recomendación -y sé que esto no le va a gustar a muchos influencers– es morir a las redes”.

Cada año, en el mes de octubre, se conmemora la lucha contra el acoso tanto físico como cibernético, y es justamente en este campo que la red social Instagram también entró a hacer modificaciones:

El primero de estos cambios tiene que ver con el algoritmo que controla el app, el cual ahora podrá reconocer un mayor número de palabras consideradas avances sexuales no consentidos o relacionados con el ciberacoso. Una vez localizadas, la aplicación las eliminará automáticamente y notificará a su destinatario sobre la eventual agresión.

De otro lado, creció el rango de acción y cobertura de las políticas de privacidad de Instagram (cuyo propietario es el gigante Facebook) las que penalizan cuando una persona está teniendo comentarios ofensivos en contra de otra puntualmente. Esta inteligencia artificial permitirá tener un mayor control y seguridad para mujeres como Daniela. Mientras tanto, ella espera que la justicia opere con contundencia.