Al ritmo de Nadie es eterno y rodeado de una multitud de fanáticos acérrimos que lanzaban vítores al ‘Rey del Despecho’, el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, entregó la condecoración que iba a ser asignada a Darío Gómez en el último día de la Feria de las Flores.
El homenaje se llevó a cabo en las instalaciones del estadio Atanasio Girardot, en la Unidad Deportiva, donde el cadáver permanecerá en cámara ardiente hasta este jueves 28 de julio a las 12:00 de la noche.
Previamente, el mandatario distrital se desahogó y en medio de un discurso que afloraba su mayor admiración por el cantante, emitió un mensaje de exaltación y condolencias.

“Los artistas tienen una magia. Son capaces de contar con sus palabras lo que muchas veces nosotros queremos decir y no las encontramos“. Así inició su discurso. De manera intermitente los aplausos opacaban sus palabras, pero continuaba.
“El maestro Darío Gómez de alguna u otra manera interpretó los dolores de nuestra sociedad. ¿Cuántas veces no lloramos con sus canciones? ¿Cuántas veces no celebramos? Eso tenía el maestro, era capaz de convertir el dolor en alegría. Era capaz de ser un sanador”, agregó.
Quintero reveló que creció con sus canciones, constantemente las escuchaba. “No se puede ser antioqueño sin haber cantado una canción de Darío Gómez”, señaló.
“Él decía que nadie es eterno en el mundo, pero es que Darío Gómez ya no está en este mundo. Ahora está en nuestro corazón. En el corazón de todos los antioqueños y de todos los colombianos”.
Se considera un fanático del ‘Rey del Despecho’. Manifestó que vivió muchas experiencias con él y con sus letras. “Yo lo conocí a él primero por sus canciones, pero después tuve la oportunidad de conocerlo en persona. Era un hombre tremendamente caritativo”, así lo recuerda. Y con ese mismo carisma anhelaba entregarle su condecoración, pero el tiempo no dio espera.
El discurso fue breve, un poco menos de tres minutos. Cuando finalizó, las notas de Nadie es eterno daban inicio a la lectura del decreto con el que oficialmente le confirieron la distinción: un homenaje a su memoria.

Escuchar cantar a Darío Gómez era un privilegio. Quienes asistieron a sus presentaciones recuerdan cómo el escenario se llenaba de emoción. Había fiesta y trago. Era un espectáculo para recordar. Y con el paso de los años, se volvió uno de los artistas más cotizados del país.
El diario El Colombiano reveló las cifras que cobraba el ‘Rey del Despecho’ por sus presentaciones. El periódico de Medellín habló con el empresario Jorge Andrés Escobar, gerente de Palmahía, quien lo contrató más de 40 veces. Relató que su agenda siempre estaba llena y que era bastante difícil encontrar un lugar.