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| 9/28/2016 7:10:00 PM

“El destino de Colombia no puede ser la Guerra”: la familia de Galán

Las tres viudas de las elecciones presidenciales de 1990 firman una carta colectiva que valora el acuerdo final como una oportunidad histórica. El inmolado líder liberal cumpliría años este jueves.

Plebiscito por la paz: familia Galán y viudas de candidatos de 1990 apoyan el Sí Juan Manuel Galán Pachón, Gloria Pachón de Galán y Carlos Fernando Galán Pachón, hijos y esposa, respectivamente, del asesinado líder liberal Luis Carlos Galán Sarmiento. Foto: Archivo SEMANA

Encabezado por la familia de Luis Carlos Galán, un grupo de casi 200 ciudadanos ve en el plebiscito del 2 de octubre una oportunidad histórica para saldar la inmensa deuda del país con los campesinos más pobres y dar inicio a la construcción de un país “en el cual nos encontremos todos, sin distingos ni exclusiones”, según lo manifestaron en una carta abierta “a nuestros compatriotas”.

“Ese día los colombianos tenemos una gran ocasión para sentirnos orgullosos de nuestra condición humana y pararnos firmes contra la barbarie de la guerra y contra las ignominias producidas por el odio y el rencor”, afirma el documento en sus primeros párrafos.

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Lo firman 49 parientes de Galán, además de varias víctimas de la violencia, entre ellas las viudas de Carlos Pizarro y de Bernardo Jaramillo Ossa, los candidatos presidenciales asesinados antes de los comicios de 1990.

La carta se originó por una idea de Gabriel Galán, el hermano mayor de la familia, con el propósito de retomar el mensaje de paz de Luis Carlos, quien cumpliría años este jueves. Después invitaron a amigos y personas afectadas por la violencia del país, de distintos orígenes, a apoyarlos. En la noche de este miércoles, 179 habían firmado el documento (vea la lista de firmas) . Entre ellas Gloria Pachón de Galán; Myriam Rodríguez, la viuda de Pizarro, y Mariela Barragán, la de Jaramillo Ossa.

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“Lo que nos mueve es invitar a los indecisos y a los indiferentes a que reflexionen que esta es una oportunidad única, por lo menos con las FARC, ese fue el objetivo de la carta”, explicó Gloria Galán Sarmiento a Semana.com. “Es doloroso ver cómo no los mueve lo que ha sufrido la gente del campo. No podemos perder esta oportunidad”, añadió.

Aunque la misiva reconoce que el acuerdo final no representa la “paz completa”, lo valora como “un punto de partida” sin el cual el país tardaría mucho más tiempo en conseguirla, “y en el entretanto continuaremos produciendo cientos de miles de desplazados, muertos, heridos incluidos mujeres, niños, adolescentes y ancianos, personas inocentes e indefensas; se ahondarán heridas y se retardará nuestro desarrollo. El destino de Colombia no puede ser la guerra”.

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Destaca como tareas pendientes mejorar las condiciones de vida de los campesinos; proteger a las poblaciones más vulnerables, especialmente las mujeres, y cambiar la manera como se ejerce la política para erradicar la corrupción de nuestra sociedad.

“Somos millones de compatriotas que hemos perdido seres queridos en la violencia de esta absurda guerra”, concluye la carta. “Por su memoria y su sacrificio trabajemos por una paz estable y duradera. Empecemos por votar Sí en el Plebiscito con esperanza y decisión”.

Semana.com reproduce la carta completa:

"Carta abierta a nuestros compatriotas sobre el plebiscito

Colombianos:

El próximo 2 de octubre los colombianos tenemos la magnífica oportunidad de votar afirmativamente el inicio de la construcción de un país en paz en el cual nos encontremos todos, sin distingos ni exclusiones. Una oportunidad de dar un gran paso hacia la reconciliación y comprender que todos hacemos parte de un destino común y de esta gran familia que se llama Colombia. Ese día los colombianos tenemos una gran ocasión para sentirnos orgullosos de nuestra condición humana y pararnos firmes contra la barbarie de la guerra y contra las ignominias producidas por el odio y el rencor.

Tenemos claro que el acuerdo firmado entre los negociadores del Estado colombiano y las FARC-EP no es la paz completa; pero sin ese acuerdo, alcanzar la paz tardará mucho más tiempo y en el entretanto continuaremos produciendo cientos de miles de desplazados, muertos, heridos incluyendo mujeres, niños, adolescentes y ancianos, personas inocentes e indefensas; se ahondarán heridas y se retardará nuestro desarrollo. El destino de Colombia no puede ser la guerra.

Este acuerdo es un punto de partida hacia la reconstrucción de una Nación más solidaria y justa, basada en el respeto y en el reconocimiento de que la diferencia y el disenso los podemos resolver sin tenernos que matar; sin violentarnos. Los conflictos que subsistan en nuestra sociedad los debemos solucionar por la vía democrática, con la fuerza de nuestras convicciones, la vehemencia de nuestras palabras y la contundencia de nuestras acciones por el bien de todos.

Las tareas pendientes de Colombia se podrán agilizar con la firma de este acuerdo. Requerimos saldar la inmensa deuda con los campesinos pobres, pendiente desde hace varios siglos, y mejorar las condiciones para que nuestras poblaciones rurales tengan una vida digna; necesitamos proteger el valor que tienen las mujeres y las poblaciones más vulnerables en nuestra sociedad, nos urge empoderarlas y hacerlas partícipes del desarrollo y sanar sus heridas producidas por la barbarie de la violencia; precisamos cambiar la forma como se ejerce la política, restablecer la pulcritud, erradicar la corrupción y consolidar una sólida democracia económica y social.

Estas arduas tareas nos conducirán a la paz que soñamos los colombianos. Para alcanzarlas, estamos convencidos de que nos debemos reconciliar y establecer el tejido social que nos permita recuperar la confianza entre todos. Superar la ira, el dolor y el miedo que permanecen en muchos compatriotas, después de más de 52 años de conflicto, se logrará con base a la verdad con justicia y reparación que se hacen esenciales para perdonarnos y para romper las cadenas de venganza que han contribuido a mantener la violencia.

El compromiso y la responsabilidad son de todos; desde el más alto de los dirigentes hasta el más humilde de los compatriotas. Una parte fundamental de nuestro futuro y el de futuras generaciones se definirá el próximo 2 de octubre. Estamos a prueba. Los colombianos podemos estar a la altura de esta misión.

Somos millones de compatriotas que hemos perdido a seres queridos en la violencia de esta absurda guerra. Por su memoria y su sacrificio trabajemos por una paz estable y duradera. Empecemos por votar Sí en el Plebiscito con esperanza y decisión.

Con un fraternal abrazo,".

EDICIÓN 1888

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