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Revelan chats de Danna Liseth Montilla, menor muerta tras un bombardeo militar en Guaviare

En Cachicamo, zona rural del municipio de San José del Guaviare, se le dio el último adiós a la joven que falleció en el marco de un operativo contra alias Gentil Duarte.


El jueves, en Cachicamo, zona rural del municipio de San José del Guaviare, la familia de Danna Liseth Montilla dispuso la sala de la casa paterna para recibir a los amigos y familiares que acompañaron su despedida. Entre todos los vecinos reunieron las sillas plásticas que estarían alrededor del féretro, un cajón blanco sellado, acompañado de un par de arreglos florales y de una foto de la menor cuando era niña. Esa es la manera de recordarla. Nadie puede verla porque, como dijo su padre, el cuerpo sufrió mutilaciones por la explosión del bombardeo que lideraron las Fuerzas Militares en medio de un operativo contra una organización al servicio de Miguel Botache Santillana, alias Gentil Duarte, delincuente líder de las disidencias de las Farc. En ese mismo lugar se encontraba la menor.

En Cachicamo no hay salas de velación, por eso fue necesario improvisar. Una mesa alargada de madera y forrada con un mantel plástico de colores soportó el ataúd. Debajo de este y en cada uno de los extremos, unas velas blancas. Botellas de gaseosa y de cerveza hicieron las veces de candelabros. Al lado, dos velones pequeños blancos en una mesa de plástico donde armaron una especia de altar. Allí colocaron las fotos y los santos a los que les tienen mayor devoción, una virgen y un cristo crucificado.

Al margen de ese homenaje, Caracol Radio dio a conocer este viernes cuáles fueron las últimas conversaciones de la menor. En uno de los chats, la menor sostuvo una conversación con un profesor y le pedía orientación para poder estudiar en un colegio de San José del Guaviare. En algunos de los apartados la menor aclara que así terminara la pandemia, ella no podría terminar de forma presencial. “Profe pero el problema es que yo no puedo regresar a las clases cuando se acabe la cuarentena”, señaló. Cuando el docente le pregunta por qué, el citado medio mantuvo en reserva la respuesta. Posteriormente, ella escribió a través de WhatsApp. “Y me queda ya difícil, pero quiero estudiar a distancia”. Las pesquisas están abiertas para establecer a ciencia cierta por qué una menor estaba en un campamento objetivo militar. El chat revelado da cuenta de la intención de la menor Danna Liseth Montilla de terminar sus estudios de alguna manera.

El martes pasado, el Ejército colombiano dio de baja a diez guerrilleros e hirió a tres más en un bombardeo que lanzó en las selvas de Colombia contra una poderosa disidencia de las Farc. Los militares lograron golpear al grupo que encabeza Miguel Botache Santillana, alias Gentil Duarte, uno de los principales comandantes de los cientos de guerrilleros que se marginaron del acuerdo de paz de 2016.

Se trató de un “ataque aeroestratégico de la Fuerza Aérea Colombiana” en el municipio de Calamar, en el departamento de Guaviare, según dijo el Ministerio de Defensa a través de un comunicado. En la acción murieron “diez integrantes de las disidencias” y otros tres quedaron heridos y fueron capturados por las tropas en tierra, añadió el organismo.

El bombardeo fue dirigido contra la agrupación que comanda Duarte, uno de los hombres más buscados tras el pacto que condujo al desarme del grueso de las Farc, la otrora guerrilla más grande de América. Las autoridades señalan a la facción que encabeza Duarte de reclutamiento de menores, terrorismo y narcotráfico. También la acusan de incendiar un vehículo que transportaba a funcionarios de la ONU en octubre de 2020. El hecho no dejó víctimas fatales. “Este Gobierno no descansará hasta llegar a su cabecilla, símbolo del mal, Gentil Duarte. Seguiremos debilitando a las disidencias”, afirmó en una declaración a medios el jefe de la cartera de Defensa, Diego Molano.

El Ministerio de Defensa aseguró que mediante esta operación afectó al grupo de Duarte y sus planes para agrupar a los disidentes que ejercen influencia en una amplia zona del sur del territorio colombiano. Sin un mando unificado, las disidencias suman unos 2.500 militantes y se nutren principalmente del tráfico de drogas y la explotación ilegal de oro y otros minerales, de acuerdo con inteligencia militar.

El gobierno acusa a esas agrupaciones de estar detrás de varios de los más de 250 asesinatos de exguerrilleros que se acogieron al acuerdo que transformó a las Farc en un partido político de izquierda. El golpe contra Gentil Duarte siguió a la entrada en operaciones de una fuerza élite de 7.000 militares, que fue conformada para perseguir a los cabecillas de las disidencias, a bandas del narco y al ELN, la última guerrilla reconocida en Colombia tras la desmovilización de unos 13.000 miembros de las antiguas Farc.

El nuevo comando comenzó sus tareas el pasado viernes y aún no reporta ninguna operación. El presidente Iván Duque advirtió en su momento que la fuerza élite irá tras objetivos de alto valor, incluidos jefes guerrilleros que se esconden en Venezuela. El mando militar de Colombia sostiene que en la actualidad unos 1.400 miembros de los grupos armados que enfrenta se mueven en ambos lados de la frontera común de más 2.200 kilómetros, con la supuesta complicidad de las autoridades chavistas.

El mandatario Nicolás Maduro ha negado esos señalamientos y ordenó recientemente a las fuerzas venezolanas “limpiar los cañones de los fusiles” y estar listos para “contestar si Iván Duque se atreve a violar la soberanía” venezolana. Aunque el acuerdo de 2016 redujo sensiblemente la violencia, Colombia aún no consigue superar un conflicto que en seis décadas deja 9 millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.