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| 12/3/2005 12:00:00 AM

El problema no es sólo de estadísticas

Mónica Roa, quien demandó la constitucionalidad del delito del aborto, explica de dónde salen las cifras del aborto

El problema no es sólo de estadísticas El problema no es sólo de estadísticas

Es cierto que debido a que el aborto es una práctica ilegal en Colombia, no existen cifras oficiales. Sin embargo, ante el problema que significa el aborto, instituciones con mucha credibilidad se han dado a la tarea de investigar sobre el tema y, aunque las cifras parezcan aterradoras, existen y tienen respaldo. Aunque vienen de diferentes fuentes, las estadísticas apuntan a lo mismo: son muchas las mujeres que abortan en Colombia bajo condiciones insalubres y ponen en riesgo su salud y sus vidas.

Como abogada no es mi tarea -y tampoco tengo las herramientas para hacerlo- cuestionar o controvertir la veracidad de las cifras ni descalificar las investigaciones hechas por institutos y universidades, quienes con rigurosidad tardan años en levantar las investigaciones aplicando complicadas metodologías para acercar la realidad a la opinión pública.

Los datos que existen

El Centro de Investigaciones Sobre Dinámica Social (CIDS) de la Universidad Externado de Colombia publicó los resultados de tres investigaciones sobre aborto inducido realizadas entre 1992 y 1995, que se originaron en el interés por investigar las variables que intervienen en el proceso de transición demográfica. La complejidad sociocultural del tema llevó al equipo a ampliar el estudio más allá de lo demográfico y así se completaron cuatro investigaciones: "El Aborto Inducido en Colombia: características  demográficas y socioculturales", "El Aborto en Colombia: veinte años de debate en la prensa colombiana", "El Aborto en Colombia: una exploración local de la experiencia masculina" y "Factores de riesgo asociados al embarazo precoz y aborto adolescente".

La diversidad de los temas abordados exigió acercamientos metodológicos, procedimentales y técnicos distintos. Los investigadores tomaron una muestra de 33.275 mujeres de 22 ciudades de más de 100.000 habitantes. Veintidós por ciento de todas las mujeres encuestadas entre 15 y 55 años declaró haber tenido por lo menos una experiencia de aborto inducido, esta población equivale a 1´127.485 mujeres de las características arriba mencionadas.

Para continuar con las estadísticas arrojadas por la investigación hecha por el CIDS, 33% de las mujeres que han tenido un aborto inducido pertenecen al estrato bajo-bajo; 25%, al estrato bajo, y 22%, al medio-bajo.

Entre 1990 y 1995, la proporción de jóvenes madres aumentó 4% para las que tienen sólo un hijo (8% a 11%), y la proporción de las que ya tenían dos hijos pasó de 0,9% a 2,2%. Cuarenta y cinco por ciento de las adolescentes (menores de 19 años) embarazadas en Colombia han abortado. Por cada 100 embarazos en menores de 19 años, hay 36,6 abortos, mientras que el promedio para el total de mujeres es 12,4 abortos por cada 100 embarazos.

En Colombia, según el estudio realizado por el CIDS, la edad promedio de las mujeres que se han sometido al aborto inducido en Colombia es 24,8 años, mientras que el promedio de edad para las mujeres de la muestra es 34,2 años.

La descripción y la explicación de la metodología, así como el señalamiento de los problemas conceptuales que la investigación les planteó a las/os investigadoras/es Lucero Zamudio, Norma Pubiano, Lucy Wartenberg, Mara Viveros y Hernando Salcedo, se pueden consultar en el cuaderno No. 2 de la serie ll de los Cuadernos del CIDS: "Problemas sensibles y estrategias metodológicas: a propósito de las investigaciones sobre aborto inducido".

La serie de estas investigaciones se puede encontrar en un sólo tomo llamado "El aborto inducido en Colombia". Esta investigación fue la primera en el país, la de más amplia cobertura en la región y, hasta el momento, la más importante que se ha realizado en el país sobre aborto inducido.

Las cifras de Profamilia no se refieren directamente al número de abortos. Sin embargo, las estimaciones de su Encuesta Nacional de Demografía y Salud ofrecen elementos que confirman los resultados de la investigación del CIDS. Según estos estimativos, el número de embarazos al año se acerca a 1´500.000, mientras que el número de nacimientos oscila entre un millón y 1´100.000. La diferencia numérica de 400.000 no se puede explicar de otra manera más que admitiendo que estos embarazos no llevados a término corresponden en su mayoría a abortos.

De otra parte, el Ministerio de la Protección Social adopta la cifra de 300.000 abortos al año, aproximadamente, y así lo expresa a la Corte Constitucional en su concepto rendido con ocasión de mi demanda. Actualmente, el Ministerio vigila la mortalidad materna dentro del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) como una de las causas de las muertes evitables.

De acuerdo con el Sivigila, las causas de muerte materna en Colombia entre 1992 y 1996 fueron: toxemia (35%), complicaciones de trabajo de parto y parto (25%), aborto (16%), otras complicaciones del embarazo (9%), complicaciones del puerperio (8%) y hemorragias (7%). De acuerdo con esta investigación, 30,3% de mujeres que alguna vez han estado embarazadas, es decir, una de cada 3 mujeres que han estado embarazadas acepta que alguna vez en su vida se ha enfrentado a la experiencia del aborto inducido. Tomando como referencia los datos poblacionales del censo del 93, son casi millón y medio de mujeres. Esta proporción asciende a 44,6% si sólo se consideran las mujeres menores de 20 años, y alrededor del 39% si sólo se consideran las mujeres con cuatro o más embarazos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las muertes maternas en el mundo son de 515.000, una tasa promedio de 1.400 muertes cada día. En 2004, la OMS calculaba que al año se practicaban 19 millones de abortos inseguros en el mundo y que por lo menos uno de cada 100 embarazos termina en aborto inseguro. De acuerdo con lo anterior, se ha estimado que 68.000 mujeres mueren al año en el mundo por un aborto inseguro. Así, según un estudio de la OMS, en 2004 el riesgo de muerte a causa de abortos legales está entre cuatro y seis por cada 100.000 casos, en los países en desarrollo. En el caso de abortos ilegales, este riesgo aumenta entre 100 y 1.000 por cada mil casos.

Según la OMS, 210 millones de embarazos ocurren cada año en todo el mundo, de los cuales se estima que 38% no son planeados, y 22% terminan en aborto. En América Latina y el Caribe, de los 18 millones de embarazos que se producen cada año, 52% son no planeados, y 21% terminan en aborto. Según el informe de la Conferencia Andina sobre maternidad sin Riesgos, "El aborto como problema de salud pública: caso Colombia".

Según el Allan Guttmacher Institute (prestigiosa entidad dedicada a la investigación científica sobre salud reproductiva, con base en Nueva York), la cifra de abortos inducidos en Colombia estimada en miles era de 288,4. La relación por cada 100 nacidos vivos era de 35, y el porcentaje anual por cada 100 mujeres entre 15 y 49 años era de 3,37. El número de abortos practicados cada año en esta región se encuentra entre los 2,7 y 7,4 millones, es decir, entre 10% y 27% del total de los abortos practicados en los países desarrollados. Según estudios realizados hacia 1991, se estima que Perú y Chile cuentan con las cifras más altas de la región. Se calcula que cada año, una de cada 20 mujeres entre 15 y 49 años se practica un aborto. En Brasil, Colombia y República Dominicana, la cifra estimada es una mujer de cada 30, y la cifra más baja la tiene México, con un aproximado de una mujer cada 40.

Para terminar

Una de las maneras de obtener información sobre el número de mujeres que se someten a un aborto es examinar datos referentes a mujeres hospitalizadas como resultado de complicaciones ocasionadas por procedimientos clandestinos. Sin embargo, pocos sistemas nacionales proveen datos sobre las causas de hospitalización de una mujer.

Coincido con el señor Vallejo cuando dice que no importa si es uno, 10.000 o 100.000 abortos, tenemos que trabajar para evitarlos todos. El aborto en Colombia no sólo es un problema de salud pública, como lo confirman las estadísticas, o de derechos humanos en donde una sola violación debe ser tenida en cuenta, también es un problema de equidad de género y de justicia social.

El desarrollo de los argumentos que sustentan por qué la total penalización del aborto es una violación a los derechos fundamentales de las mujeres y más información sobre el proceso de constitucionalidad se puede consultar en la página

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