OPINIÓN

Aurelio Suárez Montoya

Neoliberalismo “social” de Petro a Cepeda: la misma soga con distinta guasca

El paliativo “social” de Petro que Cepeda exalta, promete prorrogar y defiende en la lectura pública de los discursos de campaña, está incrustado en el neoliberalismo del Consenso de Washington.
14 de febrero de 2026, 6:13 a. m.

El 3 de febrero, Iván Cepeda, el candidato presidencial del Pacto Histórico, dijo en Bogotá que el alza del salario mínimo y la reforma laboral “materializan el Estado social de derecho y de crecimiento económico”. En la lectura de su discurso agregó que “podemos demostrar, con cifras en la mano, que uno de los ganadores es el mundo empresarial” gracias al aumento en la capacidad adquisitiva. Asimismo, cuestionó: “¿Dónde está la destrucción de la economía?” y que “Colombia está en el sexto lugar entre las 34 economías más poderosas, según la Ocde”. Definió esa política social como opuesta al neoliberalismo, lo cual no es cierto, es apenas un calmante.

(Ver https://www.youtube.com/watch?v=Q6ea8bt5i44)

Veamos. Cepeda omite que la política económica neoliberal ha sido aplicada por Petro sin contemplaciones. Sus elementos estructurales permanecen intactos, a pesar del tal decreto de “salario mínimo vital”. Para comprobarlo, basta revisar los puntos del decálogo del Consenso de Washington, ese programa de ajuste impuesto hace 35 años a las economías latinoamericanas, y examinar si Petro lo ha obedecido o no.

El libre comercio sigue inalterado, ningún TLC siquiera cambió. Del libre flujo de capitales y de la revaluación del peso se enorgullecen Gustavo Bolívar y los funcionarios petristas, que celebran los flujos especulativos extranjeros y hasta los encubiertos. Las privatizaciones no paran, como la venta de la porción pública en Coltel a Millicom, la APP férrea La Dorada-Chiriguaná, la concesión por 20 años de la ruta Estanquillo-Popayán a la inglesa ERG y las licencias a Terpel y a Primax para importar gasolina, brincándose a Ecopetrol.

En acatamiento al recetario neoliberal, la inflación, objetivo de la política monetaria ortodoxa, se convirtió en motivo de orgullo para el Pacto Histórico. Lo mismo que mantener vigentes las tasas de interés de mercado, especialmente con la deuda pública, en la que hay operaciones por valores superiores.

Petro ha expedido cuatro reformas tributarias regresivas. De los 294 billones de pesos recaudados en 2025, más de 150 provienen de impuestos indirectos, que golpean más a las clases medias y pobres, aquellas que Cepeda reclama representar. Cada colombiano paga casi 3 millones de pesos al año por estos tributos inequitativos, un salario mínimo “vital” y medio. Doctor Cepeda, ¿por qué este neoliberalismo del Gobierno petrista no aparece en su discurso? (Ver Dian Estadísticas).

Lo único que Petro ha incumplido del Consenso de Washington es la “disciplina fiscal”, y el déficit en 2025 bordeará el 7 por ciento del PIB, más de 130 billones de pesos. Más allá de la explosión de los contratos de la clientela política o del endeudamiento récord por 400 billones de pesos en tres años y medio y el alto costo de los intereses, superiores al 12 por ciento anual, una buena explicación está en las cuentas externas negativas.

Al no producir los dólares suficientes para relacionarse en el libre comercio con las otras economías, Colombia ha caído, con Petro también, en el círculo vicioso de financiarse con crédito y pagar para prestar más. La deuda por habitante se elevó de 16 millones de pesos en 2022 a 24 millones en 2025, una carga que asfixia a esos “pobres”, a los que Cepeda y Petro dicen encarnar.

Cepeda refuerza su argumento con que la política social petrista tiene como ganadoras a las 1.000 empresas más grandes de Colombia, que, según él, “se beneficiaron del mayor consumo” al tener en 2024, de acuerdo con la SuperSociedades, utilidades por 90 billones de pesos. Sin embargo, la contracara de esta jugosa ganancia, que presenta como prueba de una economía saludable, es la tenaz desigualdad, por la que Colombia es todavía el tercer país más inequitativo del planeta.

Los indicadores sociales de la Cepal y el Dane, hasta 2024, ratifican la creciente injusticia social en Colombia. Empeoraron, al crecer, el índice de Theil (que mide la distancia que separa a la sociedad de la igualdad), el Atkinson (base del cálculo del ingreso necesario para lograr el bienestar del pobre extremo), la varianza (CV) (la brecha en la distribución del ingreso) y el índice de Palma (que compara los ingresos del 10 por ciento más rico con los del 40 por ciento más pobre). Solo en el coeficiente de Gini, que evalúa la distribución del ingreso, hubo ínfima mejoría respecto a 2023 (ver gráfico).

Neoliberalismo “social” de Petro a Cepeda: la misma soga con distinta guasca_1

El paliativo “social” de Petro que Cepeda exalta, promete prorrogar y defiende en la lectura pública de los discursos de campaña, está incrustado en el neoliberalismo del Consenso de Washington. No resuelve la desigualdad tradicional y mantiene la línea de los Gobiernos que hicieron de Colombia un país inicuo. Cambio en reversa, neoliberalismo “social”.