OPINIÓN

David René Moreno Moreno

Ojalá dejen gobernar

Asombra el cinismo de la oposición zurda.
26 de agosto de 2026 a las 9:00 a. m.

A muchos colombianos les atrae conocer lo que se considera escabroso, trágico o atado de alguna forma a la violencia que generan todo tipo de protagonistas, y esto parece ser aprovechado por algunos medios que, buscando sensacionalismo, le dan ‘amplia vitrina’ a actos escandalosos, en lugar de tratar de generar un ambiente positivo, donde se muestren los grandes logros de más de 50 millones de nacionales, que día a día se esfuerzan por hacer las cosas bien, contribuyendo a tener un mejor país.

En ningún momento se deben excluir las denuncias públicas de actos corruptos, de crímenes violentos o de delitos que afecten la seguridad ciudadana, así como es de gran importancia que se informe amplia y oportunamente sobre catástrofes o desastres naturales, buscando generar la solidaridad que se requiere para ayudar a aliviar el dolor y las penurias que sufren miles de damnificados. Sin duda, el derecho a la libre expresión es una premisa de la democracia, siempre y cuando esto no sea el origen de la mentira y el engaño para generar ambientes adversos que dificulten la gobernabilidad.

Algunos medios de información sirven de trampolín a los oscuros intereses de quienes quieren indisponer al poder ejecutivo frente a la población, especialmente buscando desprestigiar lo que se hace en beneficio de una sociedad que ha quedado totalmente polarizada por el odio y la lucha de clases que inyectó el petrosantismo durante los últimos cuatro años, empezando por la narrativa empleada desde el mismo Palacio de Nariño, que estuvo influenciada por el fundamentalismo político de una izquierda recalcitrante.

El país está saturado de escuchar a cada instante acerca de las bufonadas y de los ‘rebuznos’ de muchos ‘progres’, pero en especial de su líder, que busca protagonismo y figuración a nivel nacional e internacional al sentirse afectado por ‘la tusa’ que le produce la ausencia de poder, así como parece que por otras causas muy personales. Aunque sí es interesante y necesario conocer la aplicación de la justicia frente a los innumerables actos de corrupción que posiblemente fueron cometidos por familiares, allegados y otros personajes de su entorno.

La guerra mediática de la izquierda no finaliza, pues las ‘bodegas petristas’ continúan su accionar ofensivo, buscando desprestigiar las acciones del Gobierno o a los principales miembros del excelente gabinete que acompaña al presidente De la Espriella. Antiguos funcionarios del gobierno ‘progre’ salen a los medios tratando de convencer a los colombianos de que sus acciones fortalecieron ‘al mejor gobierno’ que ha tenido el país, pensando que la narrativa empleada va a borrar las aberraciones que se vivieron durante cuatro años.

El discurso petrista sigue siendo un instrumento político para promover el estallido social, buscando frenar y maniatar al Gobierno, tratando de ganar adeptos para las próximas elecciones territoriales, pues el proletariado, esclavo de las ideas socialistas, se deja conducir dócilmente hacia ‘el falso paraíso’ que les prometen, cuando los gobiernos departamentales y municipales queden en manos de la izquierda, pues en ese escenario se repartirán los bienes de ‘la oligarquía’ y es cuando realmente se llegará a ‘la prometida paz total’.

Recuperar el país no va a ser una tarea fácil; el Gobierno lleva menos de un mes en funciones y ya se observa un avance importante, a pesar de la triste ocurrencia del terremoto que ha causado tanto dolor y tantas pérdidas en las familias colombianas. Sin embargo, la solidaridad y la unión de todos los nacionales, así como la ayuda internacional, permiten sentir que hay acciones muy positivas y apoyo total, lo cual deja sin piso las maléficas declaraciones de los zurdos que con cinismo quieren minimizar y desprestigiar lo que se ha hecho y lo que se ha recibido; no quieren dejar conducir el país a este gobierno emprendedor.

Las elecciones territoriales revisten una gran importancia en la gobernabilidad y en la gobernanza del país; no podemos bajar la guardia ante los embates del socialismo y sus intereses manejados desde el exterior. El hecho de que haya un gobierno con visión y objetivos de progreso y prosperidad no quiere decir que todo ya se ha solucionado. La unión es la clave de nuestro progreso y el de las futuras generaciones. Recordemos que quienes están fuera de la ley son una minoría y esta no nos puede mangonear.

Si a este Gobierno le va bien, a Colombia también le va bien.