opinión

Enrique Gómez, columnista invitado.
Bogotá, febrero 14 de 2022. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana.
Enrique Gómez, columnista invitado. - Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

¿Quo vadis salud petrista?

Hay tantos beneficios prácticos y económicos para la izquierda en el poder con la reforma a la salud. ¡Uno más!


Por: Enrique Gómez

Colombia aprecia ya como, en muchos frentes, Petro está dispuesto a jugársela por la utopía a pesar de la inviabilidad y de los terribles costos que se impondrán al conjunto social. La coherencia ideológica, el apego a la visión de los adeptos y la obsesión moralista prima sobre la realidad, el sentido común, la experiencia o la evidencia científica.

La obsesión dogmática de Petro y sus sacerdotes se ha hecho evidente en lo energético, con el desvarío de reemplazar el gas por solar, en la política de drogas, al legalizar la siembra sin resolver la prohibición del consumo, en lo fiscal con la terquedad de aumentar el gasto sin financiación, en la justicia con la ilusión de sacar criminales de la cárcel para que se transformen en buenos ciudadanos o en el orden público con la convicción de que maltratando la moral y dignidad de la tropa van a operar mejor.

Sin embargo, en lo que respecta a la salud, sorprende y preocupa que, a pesar de la retórica activista, simplista e interesada de siempre, a las radicales reformas no las mueven las ilusiones, mitos y leyendas tradicionales de la izquierda. Tampoco buscan mejorar la calidad de la salud de los colombianos.

Es un pragmatismo feroz, utilitarista y de beneficio el que inspira y mueve los cambios por venir. Una apropiación infame y desvergonzada de la agenda de salud para satisfacer el control político, repartir los negocios de la salud y satisfacer el lobby político y el de las farmacéuticas multinacionales. Para estos fines, no interesa si se deteriora significativamente la calidad, la oportunidad y la igualdad en el acceso. No preocupa la sostenibilidad financiera que tanto cacarea la nueva ministra. Veamos.

El plan de entregar la administración del riesgo de salud, el manejo de redes de atención, la auditoría y control del gasto médico y la dispensación de medicamentos a las secretarías de salud municipales y departamentales, parte de la premisa errada de que estas entidades pueden sustituir el rol de las EPS en estas tareas de articulación del sistema. ¡Claro que no pueden! Carecen del recurso humano, el know how, la presencia territorial, la tecnología y el capital para atender los cerca de 220 millones de eventos o más que resuelve anualmente el sistema.

Pero no importa. Importa generar una excusa para crecer burocráticamente, nombrar, en muchos municipios y departamentos que esperan controlar en 2023, miles de nuevos empleados públicos y contratistas para satisfacer las ansias burocráticas del Pacto y sus sindicatos, sin importar si saben de salud o darán a la ciudadanía la atención requerida.

Obviamente, un sistema difuso y confuso de manejo del riesgo de salud permitirá un aumento dramático de la robadera y enriquecerá a miles de secretarios manipulando, como ha sucedido siempre, los pagos a su cargo y pidiendo el consabido 15 % pero sobre TODOS los recursos del sistema.

Potenciar la ineficiente red pública de hospitales, que con 20% del costo del sistema solo atiende el 10% de las necesidades, será un bocado de cardenal para los ‘dilianses y royes’ de la política.

Y claro que un sistema estatal permitirá al Pacto Histórico condicionar la atención a la filiación política y la lealtad partidista. Como buena dictadura en ciernes, la sumisión será condición de atención para millones de colombianos.

Con la Promoción y Prevención bajo el control directo de Petro y Corcho, se atenderán ansias de “puesticos” para miles de militantes. Lograrán más militantes condicionando ayudas con los empadronadores y capturando datos. Es Bogotá Humana 2.0, Barrio Adentro 2.0 y Cuba 3.0.

La reasignación de activos de la SAE como Drogas la Rebaja darán las “Farmacias del Pueblo” para que el serrucho de las compras centralizadas se controle desde el Ministerio y reforzar el control de los votantes con la amenaza de exclusión de la dispensación.

La adhesión total a la “autonomía médica”, en un esquema sin control del gasto médico por la eliminación de las EPS, es la bonanza de big farma y sus moléculas de alto costo y de supuesta mejor eficacia y la muerte de la industria nacional y la quiebra rápida del sistema que provee hoy 80 % de las recetas con el 20 % del costo con genéricos colombianos. ¡El retorno de prótesis de titanio para los ancianos!

Hay tantos beneficios prácticos y económicos para la izquierda en el poder con la reforma a la salud. ¡Uno más! La solución para el déficit de especialistas, impuesto por las sociedades científicas al sistema para concentrar demanda y beneficios, no será abrir cupos de especialistas para nuestros jóvenes médicos. Será traer médicos cubanos y venezolanos, que trabajan por comida mientras los saquen de su infierno y que claro adoctrinan juiciosos en las virtudes del paraíso marxista mientras no los obliguen a volver a él.