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Senador Rodolfo Hernández
Bogota agosto 18 del 2022
Foto Guillermo Torres Reina / Semana
Senador Rodolfo Hernández - Foto: Guillermo Torres /Semana

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“Siento que me estoy robando el salario”: la caída de Rodolfo Hernández, críticas de sus antiguos aliados y desilusión en sus votantes

Hace unos meses el ingeniero y exalcalde de Bucaramanga estuvo a punto de quedarse con la Presidencia; y ahora se va del Capitolio en medio de cuestionamientos políticos.

La confirmación de la renuncia del excandidato presidencial Rodolfo Hernández al Congreso les ratificó a muchos colombianos que, como se dice popularmente, el ingeniero subió como palma y bajó como coco, y que la enorme popularidad que alcanzó a nivel nacional hace apenas unos meses se le está escapando de las manos.

Su decisión de irse del Senado se confirmó después de dos meses de un lánguido paso por el Congreso, en el cual denunció algunos casos de corrupción, pero en los que estuvo ausente de varios de los grandes debates nacionales que se dan en el Capitolio.

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“Quiero decirles a los colombianos que hemos tomado la decisión de retirarnos del Senado, porque siento que me estoy robando el salario”, fue una de las frases del excandidato al hablar de su dimisión.

Y en su anuncio oficial, conocido el pasado miércoles, el ingeniero manifestó que se sentía “como se sentiría Messi de portero”, y terminó admitiendo que en el Congreso no pudo “brindar toda” su “capacidad ejecutiva” a los colombianos.

Lo curioso del tema es que la decisión se confirmó apenas dos días después de que publicara en sus redes sociales una foto con su equipo de trabajo legislativo, en las escalinatas de la parte trasera del Capitolio, y acompañada de la frase: “Iniciando la semana con mi UTL del Senado con quienes estoy trabajando para modificar esas leyes que están permitiendo que los pícaros y los politiqueros hagan negocios y contratos con el Estado y así robarse la plata de todos los colombianos”.

Sin lugar a dudas, Rodolfo Hernández es un ejecutor, como él mismo lo pregona, y su renuncia al Congreso demuestra que se siente cómodo es en cargos que le permitan tener capacidad de decisión inmediata y de emprendimiento ágil de proyectos, ya sean en el sector privado o en el público, las dos esferas en las que se ha movido en su vida.

Sin embargo, lo que muchos le reclaman es por qué aceptó una curul en el Congreso que solamente le sirvió para que su movimiento, la Liga de Gobernantes Anticorrupción, lograra la personería jurídica que le permitirá avalar candidatos a las elecciones locales del próximo año, en las que el ingeniero sería protagonista.

El ascenso de Hernández comenzó semanas antes de la primera vuelta presidencial, a comienzos de mayo pasado. Hasta ese momento el excandidato, quien avaló su aspiración mediante la recolección de firmas, solamente tenía popularidad en Santander, departamento del que es oriundo y donde fue alcalde de Bucaramanga, su capital.

En ese momento los candidatos presidenciales Federico Gutiérrez, Gustavo Petro y Sergio Fajardo eran los protagonistas de todas las portadas y la silla vacía que Hernández dejó en algunos debates con sus competidores demostró que no estaba en la baraja de los favoritos.

 Poco antes de la primera vuelta en las elecciones presidenciales, el ingeniero Hernández recibió numerosos apoyos, como el de su anterior contrincante Ingrid Betancourt.
Poco antes de la primera vuelta en las elecciones presidenciales, el ingeniero Hernández recibió numerosos apoyos, como el de su anterior contrincante Ingrid Betancourt. - Foto: afp

No obstante, hacia comienzos de mayo y ante la falta de crecimiento en las encuestas de intención de voto de candidatos que representaban a la derecha y la centroderecha, algunos sectores políticos comenzaron a ver en Rodolfo al aspirante presidencial que podría atajar a Petro, quien representaba claramente las ideas de izquierda que algunos no querían en la Casa de Nariño.

A partir de allí el ingeniero comenzó a crecer en las mediciones y la opinión pública empezó a ver en él un candidato que representaba, de una manera sencilla y desparpajada, un anhelo de los colombianos: que los políticos dejen de robar y se pongan a trabajar.

Con el paso de los días gran parte de la ciudadanía se fue con Rodolfo y, contra varios pronósticos, el ingeniero se metió en la segunda vuelta presidencial con 5′953.209 votos, según información de la Registraduría Nacional.

Esta cifra significó casi un millón de sufragios más que Federico Gutiérrez y la coalición Equipo por Colombia y cinco millones más que Fajardo y la Centro Esperanza, una convergencia en la que confluyeron sectores representativos como los exministros Juan Fernando Cristo y Alejandro Gaviria y los excongresistas Jorge Enrique Robledo y Juan Manuel Galán, entre otros.

Con su tiquete para la segunda votación en el bolsillo, Rodolfo emprendió tres semanas de intensa actividad electoral en las que la consigna era vencer a Petro, quien adoptó un tono mucho más cauto que en la primera parte de la campaña y se alejó de la plaza pública y de la agitación de sus seguidores.

Para algunos sectores, Rodolfo tuvo salidas que lo afectaron políticamente, como por ejemplo, cuando afirmó que recibiría en su campaña “a la Vírgen Santísima y todas las prostitutas que vivan en el mismo barrio con ella”.

Voto Rodolfo Hernandez
El ingeniero aparece en la imagen votando en las elecciones legislativas del pasado 13 de marzo. - Foto: Liliana Rincón

Pese a estos hechos, Rodolfo siguió adelante con su campaña y en la segunda vuelta presidencial, el 19 de junio pasado, quedó a 687.649 votos de Petro.

De acuerdo con normas como el Estatuto de la Oposición, el ingeniero tuvo derecho a ocupar una curul en el Senado, la cual aceptó manifestando que la Liga de Gobernantes Anticorrupción, la fuerza política que lo acompañó en la campaña, sería opositora al nuevo mandatario.

Por obvias razones, sus apariciones en el Capitolio eran esperadas por los medios de comunicación y todos los periodistas querían saber qué pensaba Rodolfo sobre varios temas de actualidad nacional y sobre las primeras decisiones del gobierno Petro. Sin embargo, sus respuestas fueron, generalmente, destempladas y con un cierto tono de regaño. Incluso, en muchas ocasiones no quiso hablar con la prensa y siguió derecho ante los micrófonos.

Y en las primeras decisiones del Legislativo, como la elección del Contralor General de la República, del Consejo Nacional Electoral y las discusiones internas sobre la reforma tributaria o el Presupuesto General para el próximo año, el excandidato fue uno de los grandes ausentes.

De ahí en adelante el protagonismo de Hernández en el Capitolio fue decayendo hasta el punto de que varios sectores políticos que al principio lo tenían en cuenta para el debate parlamentario comenzaron a olvidarse de que había estado a punto de ganar las elecciones presidenciales.

Varias veces se especuló con su renuncia hasta que el miércoles pasado hizo el anuncio formal, luego de lo cual afirmó que la presentaba para no inhabilitarse a las elecciones regionales del próximo año, “a ver si es posible que Santander me acepte como su candidato a una de las alcaldías del departamento o la gobernación”.

“Ahí sí le puedo prestar un gran servicio a toda la ciudadanía de Colombia, para dar ejemplo de cómo se administra un departamento. Para dar ejemplo, como lo hicimos en la alcaldía”, aseguró.

Pero la tormenta estaba por venir. Diferentes sectores políticos que lo apoyaron en la campaña presidencial comenzaron a manifestar que el ingeniero solamente había utilizado el Congreso para conseguir la personería jurídica para la Liga de Gobernantes Anticorrupción, como lo hizo Petro con su movimiento Colombia Humana.

El actual presidente quedó de segundo en las presidenciales de 2018 y en su ejercicio como congresista acudió a diferentes caminos jurídicos para conseguir el reconocimiento jurídico para su fuerza política. La diferencia fue que Petro se quedó los cuatro años como senador.

“La renuncia a una responsabilidad constitucional, delegada por el voto popular, además de ser irresponsable, un engaño a los colombianos y una trampa a la democracia, es un acto de corrupción. El veterano Ingeniero pasó por el Senado, sin pena ni gloria”, manifestó el expresidente del Congreso y exsenador uribista Ernesto Macías.

Y sin mencionarlo de manera expresa, el excandidato presidencial Federico Gutiérrez pareció también criticar a Hernández: “El tiempo siempre da la razón, todo lo tenían orquestado. Eran parte del plan. Sacarnos del camino y entregar a Colombia. De mí parte, así no tenga curul en el Congreso, seguiré haciendo una oposición independiente y seria al Gobierno Petro, que nos lleva por mal camino”.

Los dos representantes a la Cámara que fueron elegidos con el apoyo del movimiento del ingeniero y que luego fueron excluidos de la Liga de Gobernantes Anticorrupción también lo criticaron.

“La gente se siente defraudada, la gente siente que él no ha hecho un ejercicio desde la oposición. Poner un Twitter no significa nada frente a lo que hay que luchar acá”, le dijo una de ellas, Erika Sánchez, a SEMANA. Y agregó: “Es una decisión que no favorece a la democracia y que no respalda realmente a la oposición, como se le hizo ver a los 10.600.000 colombianos que creyeron en una apuesta política distinta”.

Y Juan Manuel Cortéz, el otro, afirmó: “Usó al pueblo colombiano. Tomó posesión de su curul como senador solo con el fin de que le dieran personería jurídica a su partido. Ahora abandona a sus electores en toda Colombia, que veían en él a un líder de la oposición, para irse a aspirar a la Gobernación de Santander. Pensando de manera egoísta y demostrando que Colombia no le interesa”.

Así las cosas, al ingeniero solamente le queda un camino: aspirar a la Gobernación de Santander o a ser alcalde de un municipio de su departamento, como él mismo lo anunció. Para ello, seguramente, no requerirá de una estructura política sólida que lo apoye, ya que si algo ha demostrado es que arrastra opinión con su manera de hablar contra la clase política.

Sin embargo, su paso por la política nacional fue tan efímero que seguramente será olvidado pronto por la mayoría de los colombianos.