AGRO

El agro del Magdalena, en dificultades

El departamento del Magdalena, el cuarto más pobre del país, enfrenta la crisis del agro más grande de su historia. Los culpables: un hongo que amenaza al banano y la pudrición del cogollo de la palma africana.

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29 de julio de 2019 a las 7:01 p. m.
El valor de la producción de banano se acerca a los US$1.200 millones.
El valor de la producción de banano se acerca a los US$1.200 millones. Foto: Alejandro Acosta

Santa Marta, la primera ciudad fundada por los colonizadores españoles en Colombia, fue también uno de los primeros sitios del hemisferio en donde cultivaron banano para exportar. Esa tradición de 130 años ha derivado en una gran industria agrícola que comprende 16.000 hectáreas del núcleo Magdalena-La Guajira, que representan 48.000 empleos entre directos e indirectos. Si se suma la producción de esta zona con la del cercano Urabá antioqueño, resulta que Colombia da 100 millones de cajas de banano de exportación al año, cifra alcanzada en 2018. Con un precio unitario de US$12 por caja puesta en puerto de destino alcanza un valor total de cerca de US$1.200 millones anuales. Esta fruta, del tipo Cavendish, es el tercer renglón exportador del agro colombiano y el país es el quinto exportador mundial.

De ahí los enormes temores que ha suscitado entre los empresarios del sector la aparición de plantaciones con síntomas asociados a la marchitez del banano ocasionada por el hongo fusarium oxysporumf cubense raza 4 tropical (FocR4T). Sucedió en seis predios bananeros de La Guajira que tienen una producción orgánica. El banano forma parte representativa de la economía samaria, en el cuarto departamento en el índice de pobreza monetaria. Junto con la palma de aceite, afectada por la pudrición del cogollo, representan 70% del sector agropecuario. El resto corresponde a una ganadería poco competitiva por la falta de vías. Un panorama preocupante.

“Como el ébola”

El FocR4T habría sido identificado en pruebas primarias y un grupo de expertos extranjeros que visitó la zona manifestó que hay consistencia entre los indicios y la presencia del hongo. Pero tiene la palabra un laboratorio holandés que elabora un secuenciamiento genético que en tres semanas despejará todas las dudas.  Entretanto, 152 hectáreas deben ser intervenidas –van ya 75– con medidas de tierra arrasada. Para algunos empresarios que prefirieron no revelar su identidad, habría 100 hectáreas más afectadas. En efecto, no hay tratamiento biológico o químico posible, así que hay que quemar todo y clausurar el terreno por 30 años, para preservar los cultivos de banano alrededor. “Esta enfermedad no es como una gripa, es más bien como el ébola”, dijo a Dinero un empresario del sector que prefirió el anonimato. La enfermedad no es nueva, pues hace 30 años la identificaron por primera vez en Filipinas. Pero tiene el potencial de destruir 80% de las especies de banano y plátano en el mundo. Se expande en el suelo y cualquier partícula de tierra contaminada en material vegetal, zapatos, ropa, vehículos o maquinaria puede expandir el hongo.

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De ahí que en voz baja algunos bananeros critican la gestión del ICA, porque sienten que la entidad no dimensiona la amenaza. En su informe de gestión de 2018, el Instituto sólo muestra al respecto el análisis rutinario de algunas muestras y la impresión de afiches educativos. La entidad desde hace seis meses trabaja en capacitar el personal técnico de las fincas y ha aplicado medidas para contener la eventual enfermedad. Pero su mensaje ha sido más de cara al exterior y al consumidor final, que no se ven afectados porque la fruta no tiene riesgo alguno para su consumo.

“No se dan cuenta de que el riesgo también es de seguridad alimentaria, porque puede afectar la producción de banano de consumo interno y al plátano, parte de la dieta de los colombianos”, aseguró la fuente. Reveló además que la solución definitiva pasa por crear una nueva especie resistente, que está en camino pero solo estaría disponible de tres a cinco años.

Más medidas

En la noche del viernes el presidente Iván Duque atendió a representantes del sector. Tras la reunión, el ministro de Agricultura, Andrés Valencia, anunció la puesta en marcha de un puesto de mando unificado para controlar el transporte de material vegetal en la zona afectada. También la concesión de créditos blandos a los pequeños productores, los más perjudicados, para adquirir elementos de bioseguridad. “También hemos dado un mensaje a nuestros socios comerciales sobre las medidas de bioseguridad que hemos venido tomando, sobre todo lo que tiene que ver con las exportaciones de banano”, subrayó. Dinero contactó a la gerente del ICA, Deyanira Barrero, para obtener sus declaraciones, pero al cierre de la edición no había respondido al llamado.

De confirmarse la presencia del FocR4T no solo sería su ingreso a Colombia sino a América, lo que pone en guardia a grandes productores como Ecuador y Costa Rica. Gremios como Augura (nacional) y Asbama (Magdalena y La Guajira) trabajan en diversas actividades educativas y aplican los protocolos para contener este mal. “Si se llegara a confirmar la presencia del Fusarium, el trabajo entre los productores, el ICA y el Ministerio de Agricultura será un factor fundamental para combatirlo”, explicó el presidente ejecutivo de Asbama, José Francisco Zúñiga. El tiempo dirá si las medidas tomadas alcanzan para proteger la producción agrícola de mañana.

Palma, en crisis

“2018 fue un año muy difícil para la palmicultura colombiana”, dijo en marzo pasado el presidente de Fedepalma, Jens Mesa Dishington. Trataba de describir la situación de un sector que vio golpeada su rentabilidad y que contrajo el valor de su producción a $3,4 billones, por cuenta de la revaluación, la caída de los precios internacionales e importaciones irregulares desde Ecuador. Sin embargo, en Magdalena también subyace una gran problemática fitosanitaria, la pudrición del cogollo (PC). “Hay una afectación por la PC bastante avanzada, vemos que el área de influencia, que son aproximadamente 40.000 hectáreas, ya 10.000 tienen alguna afectación”, dijo el director de Cenipalma, Alexandre Cooman, en el último congreso del gremio. “Nos preocupa mucho la situación que vive hoy Magdalena, y por ello estamos trabajando muy estrechamente con los productores, con los núcleos palmeros de la región, con las autoridades, para implementar las medidas necesarias”, manifestó Mesa.