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El Jaime Duque es el nuevo hogar de Aguazul, una osa de anteojos que no puede regresar a su hábitat

Un santuario dentro de este complejo cultural y recreativo, albergará a este animal de 15 años de edad, rescatado hace un tiempo en Aguazul, Casanare.


Luego de cumplir con una serie de protocolos, este miércoles Aguazul, una osa de anteojos de 15 años de edad, llegó al que será su hogar permanente, un santuario dentro del Parque Jaime Duque, ubicado en el municipio de Briceño, al norte de Bogotá.

La osa de anteojos (Tremarctos ornatus) fue entregada por la comunidad hace algunos años en el municipio de Aguazul, en el departamento de Casanare a un funcionario de la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia (Corporinoquia), quien en el ejercicio de sus funciones lo puso temporalmente a disposición del Santuario del Oso Andino, situado en el municipio de Guasca, en Cundinamarca.

Allí, en el Santuario del Oso Andino, fue recibido el imponente mamífero de la familia Ursidae donde se le practicaron todos los análisis y procesos necesarios para su manutención.

Osa Andina Aguazul
Aguazul muestra su buen estado de salud. - Foto: Corporinoquia

Aunque la Fundación Bioandina –entidad que opera dicho santuario- hizo los esfuerzos necesarios para rehabilitar al animal y conjurar el acostumbramiento que presentó desde su recibimiento, se estableció que Aguazul (como la llamaron en honor al municipio en donde fue hallada) debería ser recibida en un parque zoológico, pues no puede ser liberada en su hábitat, debido a que es posible que trate de generar contacto nuevamente con los humanos, generando conflictos con los mismos.

Ante esta decisión, representantes del Grupo de Fauna de Corporinoquia llegaron al Santuario del oso Andino con el fin de determinar las condiciones del animal.

“Nos encontramos un animal activo, atento al medio, de buena condición corporal, con falencias en su comportamiento y ausencia de características etológicas, impidiendo su reintroducción al hábitat. Con hábitos alimenticios que no son exactamente acordes con la especie en su hábitat natural, pero es comida saludable y está dentro de las dietas para animales en cautiverio” señaló el médico veterinario Johan Camacho, funcionario de la CAR orinocense.

Osa Andina Aguazul
Esta osa fue rehabilitada en el Santuario de Osos Andinos de Guasca, en Cundinamarca. - Foto: Corporinoquia

De acuerdo con Héctor Miguel González Lozano, subdirector de Control y Calidad Ambiental de Corporinoquia , la situación comportamental de la osa ha imposibilitado la debida reintroducción a su entorno natural, ya que es un animal que se acerca al ser humano en busca de entablar relación, lo que va en contravía de su desarrollo dentro de los parámetros normales.

En opinión del directivo, esta especie está catalogada como salvaje, pero en el caso de la osa Aguazul, dado su comportamiento buscaría a la comunidad, generando un conflicto y posibilidad de ataques mutuos, lo que la pondría en riesgo.

Un santuario adecuado

Ante este panorama y luego de un largo trabajo evaluativo, ejercicios de supervivencia y análisis comportamentales, Corporinoquia y la Fundación Bioandina, con el apoyo de profesionales tanto nacionales como del extranjero, decidieron reubicar a Aguazul en un lugar, catalogado por los expertos que acompañaron el proceso como “sumamente óptimo” para que el individuo habite el resto de su vida.

Osa Andina Aguazul
La osa andina Aguazul tiene 15 años de edad. - Foto: Corporinoquia

Así, Aguazul será huésped de honor en un santuario para osos de anteojos en el Parque Jaime Duque, en donde tendrá a su disposición un terreno de al menos 2.200 metros cuadrados, con cuerpos de agua, piscinas, plataformas, árboles y amplias zonas para su movilidad. Además compartirá con dos acompañantes más, un macho y una hembra, los cuales han demostrado una conducta tolerante con otros animales de la misma especie.

El director general (e) de Corporinoquia, José Armando Suárez Sandoval resaltó el ejercicio y el empeño del equipo de trabajo, que permite que esta historia termine con un final feliz para Aguazul, que contará con los cuidados y tratamientos adecuados en su nuevo hogar.

El funcionario insistió en el especial cuidado que debe tenerse con esta especie y su hábitat, para lo cual es vital que no se registre una fragmentación del bosque nativo (consecuencia derivada de la expansión la frontera agrícola y pecuaria), avanzar en la implementación de los planes de conservación de la especie gestados con la Corporación, y la participación activa de la comunidad en la gestión del conocimiento en el conflicto oso-hombre.