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La contaminación de la Chucua es producto de vertimientos y descargas de aguas residuales de algunas industrias de Tocancipá.
La contaminación de la Chucua es producto de vertimientos y descargas de aguas residuales de algunas industrias de Tocancipá. - Foto: Pablo Carrizosa

grupo río bogotá

Así avanza la descontaminación de la quebrada La Chucua, en Tocancipá

Luego de un nuevo encuentro con los industriales, alcaldía, autoridad ambiental y comunidad del municipio, acordaron acciones iniciales para recuperar este cuerpo hídrico.

Desde hace décadas, los ciudadanos le dieron la espalda al río Bogotá y la falta de sentido de pertenencia y de conciencia lo llevaron a la hecatombe ambiental que amenaza con acabar la vida que alberga.

Es por eso que en 2014, el Consejo de Estado emitió una decisión judicial sin precedentes con el fin de lograr el renacer de este ecosistema entre todos los sectores involucrados. La sentencia de descontaminación del río Bogotá les ordenó a todos los habitantes e industrias de la cuenca, además de autoridades de diferentes órdenes, implementar medidas para lograr este objetivo.

Es por eso que el Estado y las autoridades ambientales no son los únicos responsables de recuperar este afluente. Hoy en día existen diferentes temas de ejecución y gobernanza del río que están pendientes en la agenda y que para cumplirlos es clave la articulación de todos los actores que tienen influencia en la cuenca. El papel que cumplen la sociedad civil, empresas y academia es clave para lograrlo. En ese sentido, los encuentros, reuniones y sesiones de discusión con diferentes sectores, son fundamentales para lograr acuerdos, compartir saberes y alcanzar objetivos entre todos.

Con el fin de lograr el renacer de este afluente y del resto de ecosistemas que existen en la cuenca hidrográfica, se han adelantado una serie de iniciativas y proyectos que ayudan a avanzar en esa dirección.

En Tocancipá, por ejemplo, se creó una mesa de trabajo liderada por la Asociación de Usuarios del Río Bogotá (Asurío) que busca descontaminar la quebrada La Chucua de este municipio, uno de los 47 que hacen parte de la cuenca del Bogotá.

Quebrada la Chucua, ubicada en el municipio de Tocancipá, en la cuenca alta del río Bogotá.
Quebrada la Chucua, ubicada en el municipio de Tocancipá, en la cuenca alta del río Bogotá. - Foto: Pablo Carrizosa

Este espacio es un plan piloto que, en lugar de sancionar a los industriales como se hace de forma tradicional, busca lograr acuerdos y participaciones voluntarias para no afectar los ecosistemas, particularmente este cuerpo de agua.

La primera reunión se llevó a cabo en mayo, con más de 30 participantes de diferentes sectores, especialmente el industrial, que desarrolla sus actividades en este territorio. Alcaldía, Secretaría de Ambiente, agremiaciones, fundaciones, sociedad civil y empresas privadas, participaron en este encuentro a través del cual se comprometieron de manera voluntaria a descontaminar en seis meses La Chucua, que desemboca en el río Bogotá.

En la más reciente reunión virtual, que tuvo lugar el 11 de junio, empezaron a ser más tangibles los avances. Allí socializaron los resultados tanto de los recorridos hechos por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), como de las muestras obtenidas por la Empresa de Servicios Públicos y la Secretaría de Ambiente de Tocancipá.

El recorrido de la CAR del 24 de mayo, en el que participaron miembros de la comunidad e industriales, tenía como objetivo identificar de manera general la problemática ambiental de la quebrada. Las conclusiones apuntaron a que el cauce del cuerpo hídrico tiene una sedimentación alta, escasa cobertura vegetal, uso de la ronda para actividades diferentes al forestal, disposición de residuos, box culvert, pasos vehiculares y canalización producto de la ocupación de la ronda.

La Chucua es una de las 23 quebradas que componen la riqueza hídrica de Tocancipá.
La Chucua es una de las 23 quebradas que componen la riqueza hídrica de Tocancipá. - Foto: Pablo Carrizosa

Así mismo, evidenciaron que es una fuente receptora de aguas lluvias provenientes de la calle y de vertimientos. De estos últimos, sin embargo, no encontraron evidencia de que estuvieran por fuera de la norma.

Con las siete muestras tomadas por la Empresa de Servicios Públicos y la Secretaría de Ambiente del municipio, por su parte, identificaron el estado del agua en La Chucua, con base en diferentes parámetros como temperatura, pH, conductividad, color, fósforo, alcalinidad, cloruros, demanda química de oxígeno (DQO) y nitrógeno.

Estas se tomaron en diferentes tramos de la quebrada, similares a los que visitó la CAR en su recorrido, en donde están las empresas Toptex y Bavaria, el parque industrial Roble V, los sectores Serpa, la Diana y Rozo donde están ubicados algunos parqueaderos, así como el hotel Pop Art.

Las muestras, sin embargo, no señalan como únicos responsables a los actores presentes en este tramo pues hay otros factores y actores indirectos que también afectan la quebrada.

Los resultados evidenciaron el estado de contaminación en las aguas de este cuerpo hídrico. Por ejemplo, de acuerdo con los expertos ambientales que participaron en la mesa, el parámetro de conductividad da un indicio de la calidad de los vertimientos que, de acuerdo con las muestras, corresponden a vertimientos industriales sin tratamiento o con uno deficiente.

Así mismo, los altos niveles de color, DQO y cloruros indican un alto grado de contaminación luego de su paso por algunas industrias. En los últimos tramos, por su parte, los ingenieros manifestaron que la afectación de la quebrada disminuye levemente después de la descarga de aguas lluvias de la autopista y luego de la limpieza que llevó a cabo la Empresa de Servicios Públicos de Tocancipá.

Cuenca del río Bogotá
Proteger los cuerpos hídricos de la cuenca del Bogotá también es un aporte para la descontaminación del río. - Foto: Mariana Estrada

Con este punto de partida, se ideó un plan de acción para las próximas cuatro semanas. Dentro de los puntos a trabajar está identificar los actores indirectos que pueden estar haciendo descargas en la quebrada y un acompañamiento técnico a las empresas con visitas a las plantas para hacer un diagnóstico. Con esto en mano, los expertos pueden apoyar a las empresas con recomendaciones para que mejoren.

Así mismo, se crearán unas cuadrillas operativas de aproximadamente seis personas con funcionarios tanto de la secretaría de ambiente del municipio como de las industrias.

Con este plan de acción tienen previsto empezar la limpieza de vallados en los primeros tramos para remover algas, buchón y residuos. Luego, hacer un recorrido en el cual se identificarán los posibles vertimientos con el acompañamiento de la asesora ambiental de Asociación de Empresarios e Industriales de la Sabana Norte (Asienorte), Fernanda Lindarte, la Secretaría de Ambiente e, inicialmente, el equipo técnico de Bavaria y Toptex.

Las visitas se harán bajo estrictos protocolos de bioseguridad y aforo muy limitado, teniendo en cuenta el estado de la pandemia en el país. En julio tendrá lugar una nueva reunión de esta mesa de trabajo con el fin de hacerle seguimiento a estas limpiezas y a los avances para establecer nuevos pasos a seguir.