¿Sabe qué es la elongación astronómica? Se trata del ángulo que separa a un planeta u otro cuerpo del sistema solar del Sol, tal como se observa desde la Tierra, y se mide en grados. Esta información resulta clave para entender por qué algunos planetas solo se ven al amanecer o al atardecer, mientras que otros permanecen visibles durante toda la noche.
La elongación es especialmente útil para seguir a planetas como Mercurio y Venus, pues señala los momentos más favorables para observarlos: justo antes del amanecer o después del atardecer.
Cuando un planeta alcanza su máxima elongación —es decir, su mayor separación angular del Sol— se dan las mejores condiciones de visibilidad. Este fenómeno puede ser occidental, apareciendo antes del amanecer, u oriental, visible tras la puesta del sol.

¿Cuándo es el mejor momento para observar los planetas este año?
Según starwalk.space, febrero tendrá un evento astronómico notable: Mercurio alcanzará su máxima elongación oriental el jueves 19 de febrero a las 16:59 GMT. En ese momento, brillará con magnitud -0,4 y estará a 18°07′ al este del Sol. Será visible en la constelación de Acuario después del atardecer.
Ese día también se podrá observar una delgada Luna creciente, con apenas un 5 % de iluminación, acompañada por Venus y Saturno, ambos visibles a simple vista. Será una oportunidad ideal para que los aficionados disfruten de la visión de estos tres cuerpos celestes en el cielo.
Pero los eventos no terminan allí. El 4 de abril, a las 01:16 GMT, Mercurio alcanzará su máxima elongación occidental del año, situándose a 27°49′ del Sol y con un brillo de magnitud 0,3.

En esta ocasión, se podrá observar antes del amanecer, también en Acuario. Cerca de él estarán Marte (mag 1,2) y Saturno (mag 0,9), aunque la luz del Sol naciente hará más complicada su observación.
Al igual que ocurre con la Luna, los planetas presentan distintas fases: la parte iluminada que percibimos desde la Tierra varía según su posición relativa al Sol. Con un telescopio es posible observar estas fases, y en el caso de Venus, su notable brillo permite distinguirlas incluso usando binoculares.
